El ciervo que ya está en los 17 departamentos de Entre Ríos: por qué los expertos piden frenarlo ya
El ciervo axis ya está en los 17 departamentos de Entre Ríos y los expertos advierten que la invasión no se frena sola. Lo que encontraron en el campo, el daño que ya se ve en un parque nacional y por qué los métodos de control actuales no alcanzan.
El ciervo axis pasó de habitar cuatro departamentos entrerrianos a estar presente en los 17 que integran la provincia en menos de dos décadas. El dato surge de una investigación reciente y lo puso sobre la mesa Norberto Muzzachiodi, docente de Gestión Ambiental en la UADER y la UNL, en diálogo con Elonce.
El especialista advirtió que tanto el ciervo axis como el jabalí son especies exóticas que encontraron en el territorio entrerriano las condiciones justas para reproducirse y ampliar su distribución. Frente a ese escenario, reclamó medidas de manejo y control sustentadas en estudios científicos, al tiempo que cuestionó la eficacia de los métodos aplicados hasta ahora.
De los cotos de caza a todo el territorio
El ciervo axis llegó a la Argentina con fines cinegéticos: se lo introdujo para la actividad en establecimientos dedicados a la caza. Con los años, algunos ejemplares escaparon y empezaron a reproducirse puertas afuera de esos predios.
Según precisó Muzzachiodi, parte de la expansión provino de cotos de caza de Corrientes y también se registró el ingreso de animales desde Uruguay. “En menos de 20 años, este animal que estaba en cuatro departamentos está en los 17 departamentos”, afirmó el investigador.
El avance ya se hace notar en Paraná. El especialista mencionó la aparición de un ejemplar en inmediaciones del Hospital de la Baxada como ejemplo de una presencia que dejó de ser excepcional. “Estamos hablando de áreas que hasta hace muy poco eran periurbanas y que hoy ya están totalmente pobladas. Este proceso de invasión, que se aceleró en los últimos 20 años, se perpetuará si no se toman medidas más serias”, sostuvo.
Los espacios naturales que aún quedan en los alrededores de las ciudades les ofrecen refugio y alimento, lo que explica por qué se los ve cada vez más cerca de las zonas habitadas.
Alimento, agua y territorio: la receta del éxito
El ciervo axis es originario de Asia y encontró en Entre Ríos todo lo que necesita para establecerse. “Cuando nosotros en ecología hablamos de hábitat, estamos hablando de que tienen alimento, agua, refugio y territorio. O sea, todas las condiciones ideales para reproducirse”, detalló el docente.
A eso se suma su capacidad reproductiva, que sostiene el crecimiento de las poblaciones. “Una hembra de axis, a los 60 días de haber parido, ya está en celo nuevamente, y esa cría al año y medio o dos años ya está en condiciones de reproducirse”, explicó.
La combinación de esas características con la disponibilidad de ambientes naturales y productivos terminó de favorecer la expansión.
El guazuncho, en la mira
Uno de los focos de preocupación es la interacción del axis con las especies autóctonas, en especial con el guazuncho, un pequeño ciervo nativo protegido en Entre Ríos. Muzzachiodi participó de un estudio que comparó el comportamiento de ambos con cámaras trampa instaladas durante dos años en ambientes de monte y sectores costeros.
“Cuando hay vacas, el guazuncho desaparece, se va, no está más. En cambio, el axis comparte el hábitat con las vacas”, señaló. El ciervo exótico mostró mayor capacidad para adaptarse a espacios compartidos con el ganado, mientras que el nativo presentó conductas más restringidas.
También aparecieron diferencias en los horarios de actividad: el axis fue registrado a lo largo de distintos momentos del día, mientras que el guazuncho se mueve principalmente al crepúsculo. “Este animal tiene todo el día para aprovechar, comer y descansar”, indicó el especialista.
Para Muzzachiodi, la combinación de montes, cultivos, cursos de agua y zonas habitadas conforma un escenario propicio para que el ciervo exótico se quede y se reproduzca.
Jabalí: cultivos, silobolsas y palmeras
El avance del jabalí preocupa a los productores agropecuarios y a quienes manejan áreas naturales protegidas. La especie provoca daños en cultivos y silobolsas, además de afectar la regeneración de determinadas plantas.
Un caso testigo es el Parque Nacional El Palmar, donde los jabalíes consumen brotes de palmeras y perjudican el desarrollo de nuevos ejemplares. “El jabalí básicamente hoza y se come los brotes de la palmera, lo cual va contra el destino del parque”, advirtió.
El investigador también puso en duda la eficacia de algunos procedimientos de control aplicados en ese espacio. Según indicó, trabajos de la Universidad de Buenos Aires señalaron que ciertas modalidades de caza no lograron reducir significativamente las poblaciones. Para el especialista, hacen falta estrategias de manejo que contemplen cómo se reproduce y se desplaza cada especie.
Por qué la caza no alcanza
Los sistemas de control mediante caza suelen concentrarse en determinados ejemplares, sobre todo en los machos adultos. “El cazador básicamente prefiere el animal que va a dejar un trofeo, o sea, estamos hablando de un macho de más de cuatro años que tiene una gran cornamenta”, señaló Muzzachiodi.
El problema es que la reproducción de las hembras sigue sosteniendo el crecimiento poblacional. Por eso consideró necesario revisar las estrategias y avanzar hacia métodos que den resultados sostenidos en el tiempo.
El tema ya tuvo una reunión reciente en El Pingo, donde autoridades provinciales y productores analizaron la problemática. Además, será abordado en las próximas Jornadas de Mastozoología, previstas en el Centro Provincial de Convenciones de Paraná, con investigadores de distintas provincias. Entre los convocados estará Sebastián Ballari, especialista en jabalí y en los métodos para controlar sus poblaciones.
Qué hacer si aparece un ciervo en la ciudad
Ante la aparición de animales silvestres en sectores habitados, Muzzachiodi recomendó mantener la distancia y dar aviso a las autoridades competentes. El ciervo axis suele intentar escapar cuando se topa con personas, pero perseguirlo puede derivar en situaciones peligrosas.
“Es probable que se espante fácilmente. Los perros, como vimos el otro día, lo que hacen es que el animal se estrese”, señaló. Cuando estos animales son acosados pueden correr durante períodos prolongados, sufrir un nivel elevado de estrés y, en casos extremos, morir por agotamiento.
Por eso desaconsejó acercarse, perseguirlos o dejar que los perros los acosen. Aclaró, de todos modos, que los ciervos también pueden representar riesgos en determinadas circunstancias, sobre todo cuando se encuentran acorralados o habituados al contacto humano.
El jabalí, más peligroso que el ciervo
El investigador marcó una diferencia clave entre ambas especies frente a las personas. Mientras el ciervo axis generalmente intenta huir, el jabalí puede reaccionar de manera agresiva si se siente amenazado.
“Los jabalíes son mucho más peligrosos, porque no tienen ningún problema en darse vuelta y atacarlo”, advirtió. La especie tiene colmillos desarrollados y puede alcanzar un peso considerable, lo que aumenta el riesgo de lesiones en caso de ataque.
Encontrar jabalíes dentro de las ciudades es menos frecuente, aunque recomendó extremar las precauciones en ambientes rurales. Para cerrar, Muzzachiodi insistió en la necesidad de políticas de control basadas en evidencia científica para evitar que la expansión de estas especies siga afectando los ambientes naturales y productivos de Entre Ríos.