El Colegio Médico de Catamarca salió al cruce de Nación: "Una matrícula no es solo un número"
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El Colegio Médico de Catamarca salió al cruce de Nación: "Una matrícula no es solo un número"

¿Qué pasa cuando la matrícula médica deja de ser solo un número? El Colegio Médico de Catamarca respondió a los cuestionamientos de Nación y puso sobre la mesa un riesgo que involucra a cada paciente.

El presidente del Colegio Médico de Catamarca, Mauricio Figueroa, salió a defender el rol de la institución frente a los cuestionamientos que el ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, viene planteando sobre el funcionamiento de los colegios profesionales en todo el país.

La discusión nacional puso en la mira el sistema de matriculación y control, y en ese marco Figueroa advirtió que debilitar esos mecanismos implica riesgos concretos para la población.

Una matrícula que no es un simple trámite

El titular del Colegio Médico catamarqueño explicó que la matriculación no debe interpretarse como una gestión administrativa más, sino como una pieza dentro de un sistema de supervisión. Su función, dijo, es garantizar que quienes ejercen la medicina tengan la formación y las condiciones necesarias para hacerlo.

Figueroa recordó que la institución provincial nació por ley en 1991, cuando el Estado delegó en el Colegio las facultades de matriculación y control profesional. "Una matrícula habilitante no es tener solamente un número", sostuvo.

En esa línea, detalló que los controles abarcan varios aspectos de la actividad médica, como la formación y la actualización de conocimientos. Para el caso de los especialistas, precisó que deben recertificar sus especialidades cada cinco años a través de evaluaciones.

Qué pasa si se afloja el control

El presidente del Colegio reconoció que los procedimientos pueden revisarse, simplificarse y modernizarse con herramientas digitales. Sin embargo, remarcó que esas mejoras no deberían afectar las funciones de fiscalización.

En ese punto, puso el foco en el ejercicio ilegal de la medicina y en el intrusismo profesional. Según advirtió, la falta de controles puede derivar en situaciones de riesgo para la población. Por eso insistió en la necesidad de que exista una institución responsable de verificar habilitaciones y de supervisar periódicamente el desempeño de los profesionales.

Autonomías provinciales y competencias legales

Otro de los ejes que planteó Figueroa fue la defensa de las autonomías provinciales. Argumentó que las realidades sanitarias y geográficas de cada jurisdicción son distintas, y que los mecanismos de control deben contemplar esas particularidades.

Frente a los planteos de Nación, el titular del Colegio subrayó que las provincias conservan sus competencias legales y que las atribuciones de los colegios profesionales están fijadas por leyes provinciales. Por ese motivo, cualquier cambio en ese marco requiere la intervención del Poder Legislativo.

Balances a disposición y una garantía para el paciente

Figueroa también defendió el funcionamiento interno de la institución y aseguró que el Colegio cuenta con balances y ejercicios anuales disponibles para los matriculados, las autoridades sanitarias y la población en general.

"El Estado no se puede sacar ese peso, esa mochila que tiene por Constitución Nacional: la obligación de darnos a todos los pobladores la seguridad de quién nos va a atender", afirmó.

Para cerrar, insistió en que la habilitación profesional funciona como una garantía doble: protege al médico y también al paciente y a su familia.

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