El impuesto que todos pagamos cerró octubre en rojo: qué anticipa sobre lo que viene
Economía

El impuesto que todos pagamos cerró octubre en rojo: qué anticipa sobre lo que viene

El impuesto que se paga en cada compra volvió a caer y las consultoras ya anticipan cómo seguirá la actividad en los próximos meses. Lo que dicen los números sobre el bolsillo de las familias y las cuentas del Gobierno.

La recaudación del IVA volvió a mostrar números negativos y confirma que la economía argentina sigue sin encontrar un piso de recuperación. Según la estimación basada en la evolución diaria de los ingresos, octubre cerrará con una caída interanual de entre 5% y 6%, un dato que se suma a los informes de consultoras privadas que ratifican la continuidad de la recesión.

El IVA es uno de los termómetros más confiables para medir el pulso de la actividad: grava la venta final y por eso refleja el nivel de consumo, aunque también incide el resultado del comercio exterior. La discriminación fina entre ambos componentes y el grado de devolución a los exportadores recién se conocerá con las estadísticas que difunde ARCA el primer día del mes siguiente.

Hasta el miércoles 28 de octubre, con dos días hábiles todavía por delante para cerrar el mes, la recaudación estaba 11,3% por debajo del mismo mes del año pasado. Sin embargo, al proyectar los ingresos del jueves y el viernes, la estimación final ubica la baja en el rango del 5% al 6%.

Las consultoras coinciden: la actividad no repunta

El Índice General de Actividad de Orlando Ferreres mostró en septiembre una recuperación mínima de 0,1% respecto de agosto, pero una baja de 0,8% frente al mismo mes del año anterior. Para los nueve primeros meses del año, el crecimiento acumulado es apenas de 0,3%.

“La marcha de la actividad se mantuvo prácticamente sin cambios durante septiembre”, señaló la consultora en su informe, y agregó que el “IGA OJF registra para el tercer trimestre una baja de 1,2% respecto del segundo trimestre”.

El documento también advirtió sobre el futuro inmediato: “Pensando en los próximos meses, el deterioro de las perspectivas nos hace considerar que la recuperación de la actividad puede demorarse y ralentizarse”.

En la misma línea, EcoGo estimó que “la actividad cayó 0,8% en septiembre y devolvió buena parte de la mejora de agosto”. En la comparación interanual, la caída llegó a 2,6%, mientras que el acumulado de nueve meses conserva un leve crecimiento de 0,5%.

El informe de EcoGo detalló que la producción de bienes retrocedió 0,8%. Solo la construcción mostró expansión, con un 3%, que no alcanzó para compensar la menor actividad en pesca, minería e industria. Los servicios, por su parte, cayeron 0,4% en el mes, con el comercio (-1,8%) como principal lastre.

El Nowcast y la foto del momento

El índice Nowcast de la Universidad de San Andrés cayó 0,58% en la última semana y acumuló una variación trimestral desestacionalizada de 2,66% en el tercer trimestre de 2026. La particularidad de este indicador es que busca reflejar la actividad en el momento mismo de la medición, es decir, a la tercera semana de octubre.

El informe semanal combina 29 indicadores de alta frecuencia —actividad (EMAE, IPI), mercado laboral, precios mayoristas y minoristas, comercio exterior, encuestas de confianza, indicadores financieros y datos de vivienda y construcción— y los integra en una única lectura del trimestre que el INDEC todavía no publicó.

Con estos datos sobre la mesa, la caída de la recaudación del IVA anticipa que el ciclo recesivo se extiende más allá del tercer trimestre. La menor recaudación impositiva presiona sobre las decisiones de la administración de Javier Milei y del ministro Luis Caputo, que profundizan los ajustes para sostener el saldo positivo fiscal primario.

El IVA llega a las arcas del Tesoro con uno o dos meses de retraso: las pymes tienen hasta dos meses para ingresarlo, mientras que las grandes empresas y el comercio exterior operan con un mes de demora. Como los ingresos diarios no muestran incremento, se estima que el piso de actividad se extiende al mes siguiente.

Con pocos pesos y sin dólares

El Tesoro mantenía un saldo en pesos depositados en el Banco Central del orden de los 8,9 billones de pesos, pero en dólares apenas contaba con 830 millones. Enfrente, los vencimientos de noviembre suman alrededor de 1.300 millones de dólares: la primera semana arranca con un pago de 650 millones al FMI, luego siguen la renta de los Bonares emitidos por este gobierno (AO27, AO28 y AO29) y a fin de mes el AN29.

El descalce entre el saldo en dólares y las necesidades de financiamiento anticipa que el Tesoro deberá acudir a las reservas internacionales del Banco Central, comprarlas en el mercado de cambios e introducir mayor presión, justo cuando la autoridad monetaria lleva dos días sin poder adquirir divisas ni conseguir financiamiento internacional.

La incertidumbre sobre el origen de los fondos para cubrir los vencimientos es uno de los detonantes de la disparada del Riesgo País de las últimas semanas, que pegó un salto el lunes después del triunfo electoral de Lula da Silva para obtener la reelección como presidente de Brasil.

Con el Riesgo País reflejando el cierre de los mercados internacionales para el financiamiento del Gobierno nacional —y con la expectativa de que esa restricción se extienda a las provincias y al sector privado—, la capacidad de reactivar la economía se reduce y crece la expectativa de cerrar el año con recesión.

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