El INYM no es una empresa: la advertencia que frenó dos designaciones clave
¿Qué tiene que pasar para que el INYM avance con las designaciones que quedaron frenadas? La respuesta de la producción encendió la interna y dejó una frase que lo explica todo.
La reunión del directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) volvió a mostrar las diferencias internas entre los sectores que lo integran. El encuentro debía tratar, entre otros puntos, las designaciones de Rosana Biale para la Gerencia General y de Sebastián Prato para la Auditoría, pero la falta de quórum impidió que esos temas llegaran a votarse.
Detrás de la decisión, la parte productiva respondió al mandato de los productores con una premisa que repitieron como un límite infranqueable: el INYM “no es una empresa”, advirtieron.
Roberto Ferreyra, director de la Producción del INYM por la Asociación de Yerbateros y Tareferos del Alto Uruguay, explicó que parte del sector productivo no acompaña la postulación de Biale. Según señaló, cuenta con el mandato de la mayoría de las asociaciones que representa y sostuvo que “no están de acuerdo con la designación de la postulante”.
El motivo, según detalló en FM 89.3 Santa María de las Misiones, es que la funcionaria ya se había desempeñado durante un período como gerente del organismo y luego dejó el cargo. Tras su salida, inició una demanda judicial contra la institución y después se alcanzó un acuerdo. “Llegaron a un acuerdo”, confirmó el dirigente, quien consideró que ese antecedente genera reparos entre parte de los representantes de la producción frente a una eventual nueva designación en un cargo de relevancia.
Un cuestionamiento que no es personal
Ferreyra aclaró que su postura no responde a una cuestión personal. “Rosana es la señora que particularmente no la conozco, porque no soy tan viejo en el INYM”, explicó, y remarcó que la posición adoptada responde al mandato recibido del sector. En ese sentido, sostuvo que deberían analizarse “otras alternativas antes que esta situación” y planteó que la falta de consenso debe resolverse mediante el diálogo.
Según el dirigente, Recursos Humanos del organismo realizó una recomendación al directorio y ubicó a Biale en primer lugar entre los postulantes evaluados. Sin embargo, señaló que todavía no existe una decisión porque la designación no llegó a votarse y afirmó que “no está el consenso” necesario entre los distintos sectores. En ese contexto, propuso “ampliar aún más la convocatoria” para intentar destrabar la situación.
Ferreyra también cuestionó la modalidad con la que, según su interpretación, se vienen tomando algunas decisiones dentro del organismo. Como ejemplo, mencionó que al asumir la actual gestión se realizó un encuentro con los trabajadores y, semanas después, “despidieron a 21” empleados sin causa, según relató. Para él, estas situaciones forman parte de una forma de proceder que se desarrolla “a las apuradas”.
Respecto de la designación de Sebastián Prato en la Auditoría, aclaró que el principal cuestionamiento está relacionado con la Gerencia General. Explicó que también estaban previstos otros cargos, entre ellos el de auditor interno y el de fiscalizador móvil, pero que esos temas no llegaron a tratarse porque la falta de consenso sobre la primera designación impidió avanzar con el resto de los puntos.
“No es una empresa”
Ferreyra remarcó que el INYM “no es una empresa”, sino un organismo colegiado establecido por ley, donde los representantes de los distintos sectores tienen voz y voto. Por eso, consideró que las decisiones deben surgir del funcionamiento institucional y del diálogo entre los integrantes. “Hay que seguir ese proceder”, sostuvo, y reclamó que se trabaje en la construcción de mayorías antes de avanzar con las designaciones.
El representante de los yerbateros y tareferos del Alto Uruguay también se refirió a la posición de UATRE durante la reunión. Dijo que respeta las decisiones de cada sector, aunque señaló que, según su interpretación, la organización habría acompañado una moción vinculada con las designaciones. En ese contexto, planteó que las organizaciones deberían trabajar sobre las necesidades de Misiones y llevar las problemáticas de la provincia a Buenos Aires, en lugar de recibir definiciones desde allí.
Ferreyra vinculó además las diferencias dentro del directorio con la situación que atraviesa la actividad yerbatera. Afirmó que el sector productivo tiene como mandato trabajar sobre la crisis y encontrar alternativas para las familias vinculadas a la actividad. “Hay casos mucho más graves, que es la crisis que afecta a todas las familias yerbateras misioneras principalmente, y no estamos tratando”, sostuvo.
En relación con el futuro del organismo, defendió el rol del INYM y consideró que cualquier modificación debería realizarse manteniendo sus facultades. “Tiene que ser la institución madre la que guíe y las demás instituciones que colaboren”, afirmó, y mencionó como ejemplo la trazabilidad de la yerba mate, que a su criterio debería ser conducida por el Instituto mediante convenios con universidades u otras entidades para mejorar el proceso.
Finalmente, señaló que todavía no existe una nueva convocatoria para una reunión del directorio y planteó la necesidad de alcanzar acuerdos antes de retomar el tratamiento de las designaciones. “Este tema evidentemente no hay mayoría y no hay consenso”, concluyó, al tiempo que insistió en que el directorio debe avanzar en los puntos donde exista acuerdo y abordar la situación de la actividad yerbatera.
