Convocaron a productores sanjuaninos a una feria que comparte cartel con la indumentaria y los suplementos deportivos, mientras hoteles, restaurantes y transporte esperan que la estadía se estire. De qué depende que el movimiento se sostenga.
La llegada de atletas y acompañantes de distintos puntos del país y del mundo pone en marcha en San Juan un circuito económico que excede largamente a la competencia: productores locales, feriantes, hotelería, gastronomía y transporte aparecen entre los rubros alcanzados.
El flujo de visitantes no se limita a los días de carrera. Según el planteo oficial, el formato del Ironman exige varios días de estadía, lo que estira el movimiento económico a lo largo de todo su desarrollo.
Una vidriera para lo que se produce en la provincia
El Ministerio de Producción, junto con las áreas de Turismo y Deportes, convocó a productores sanjuaninos a sumarse a un espacio comercial que comparten con otros feriantes ligados a la indumentaria y a los suplementos deportivos.
La iniciativa tiene dos objetivos: exhibir lo que se produce en la provincia y ofrecer alternativas de consumo a quienes llegan para competir o para acompañar a los atletas. En ese esquema, la feria comercial funciona como vidriera para emprendedores y feriantes que se vinculan con la demanda que genera el evento.
Turismo deportivo, la apuesta de fondo
La organización busca además posicionar a San Juan como sede de turismo deportivo y dar visibilidad a los emprendimientos locales. El efecto se derrama sobre la hotelería, la gastronomía y los medios de transporte, entre otros rubros que se benefician con la presencia de visitantes.
El impacto real de este tipo de actividades depende de dos variables: cuántos visitantes llegan y cuánto tiempo permanecen en la provincia. Ambas condicionan el nivel de consumo en los sectores alcanzados.
En este caso, la competencia se presenta como una oportunidad para sostener la actividad en distintos rubros vinculados al servicio y al comercio.