El Papa iba a rezar en la catedral de Morón, pero el reloj apuró todo: la Virgen salió a la calle
El protocolo indicaba catedral, oración y después estación. El reloj no perdonó y el obispo Laguna tomó una decisión que quedó en la historia de Morón: la Virgen salió a la calle.
La visita de León XIV devolvió a la Argentina al centro de la escena religiosa después de casi cuatro décadas. Pero para los vecinos de Morón hay un antecedente que todavía se recuerda con emoción: el paso de Juan Pablo II por la estación de trenes el 11 de junio de 1982, en plena Guerra de Malvinas.
Ezequiel Pavese, coordinador del Museo de la Catedral de Morón, reconstruyó para LA NACION aquella jornada que rompió el protocolo y quedó grabada en la memoria del oeste del conurbano.
Un viaje que no estaba en los planes
Ese año, Karol Wojtyla tenía previsto viajar al Reino Unido. Londres era el destino central de su agenda. Sin embargo, el conflicto bélico en el Atlántico Sur lo obligó a modificar el itinerario y sumar una escala imprevista en Buenos Aires.
El Pontífice aterrizó el 11 de junio y permaneció 31 horas en el país, mientras la dictadura de la Junta Militar gobernaba con mano de hierro. Llegaba con un mensaje de paz, unión y cese al fuego que incomodaba al gobierno de facto.
Para facilitar la participación popular, se sancionó la Ley 24940 el 10 de junio de 1982. Leopoldo Fortunato Galtieri, entonces presidente de facto, firmó la norma que declaraba día no laborable el 11 de junio para la Capital Federal y algunos partidos bonaerenses, y feriado nacional el 12.
En el proyecto publicado en el Boletín Oficial, Galtieri argumentó: “Motiva esta iniciativa el hondo significado de esta visita pastoral plena de ‘Paz, Amor y Justicia’, especialmente en las actuales circunstancias que atraviesa nuestra Patria”.
La Virgen que salió al encuentro
El primer día, Juan Pablo II recorrió Buenos Aires en el papamóvil, escoltado por una multitud que se agolpaba en calles y avenidas. El destino era la estación de trenes de Morón, donde lo esperaba un vagón reformado para viajar cómodo hacia Luján.
El plan original era otro: el Papa bajaría por la avenida Rivadavia, entraría a la catedral a rezarle a la Virgen del Buen Viaje y recién después iría a la estación. Pero los tiempos no alcanzaron.
“Por cuestiones de tiempo esto no pudo ocurrir; entonces lo que decidió el Obispo Justo Oscar Laguna fue algo como lo que dice el refrán: si el Papa no va a la Virgen... por lo que descendió la Virgen del altar y se la llevamos a la estación. Así le dio a Juan Pablo II la bienvenida y él bendijo la imagen”, relató Pavese.
En el vagón que lo llevó a la Basílica de Luján, el Pontífice viajó acompañado por una pequeña estatua de la Virgen del Buen Viaje y un mate.
Una ciudad marcada por los Papas
Pavese destacó que Morón recibió a tres futuros Papas a lo largo de su historia: Giovanni Battista, que luego sería Pío IX, en 1824; Eugenio Pacelli, futuro Pío XII, en 1934; y Jorge Bergoglio, hoy Francisco I. A esa lista se sumó Juan Pablo II en 1982.
¿Por qué Morón? Según el coordinador del museo, la ciudad fue la primera posta del Camino Real. “Por lo tanto, hay un reconocimiento a la ciudad por esta característica”, explicó. Desde 1776, ese trazado vinculaba el Virreinato del Río de la Plata con el Virreinato del Alto Perú.
“Por este motivo, quiso homenajear y recordar este atributo especial de Morón con la Virgen del Buen Viaje y por eso Juan Pablo II terminó parando en Morón”, acotó Pavese.
Banderines, papelitos y una multitud
El ambiente era festivo. Las vallas sobre los cordones impedían que la gente se acercara al líder católico, que desde su asiento en el tren observaba las guirnaldas amarillas y blancas con los colores vaticanos. Los banderines albicelestes también se multiplicaban en la arteria principal del municipio.
“El día estaba nublado, hacía bastante frío. Estuvimos esperando porque la actividad se retrasó mucho. La pasada por Avenida Rivadavia fue rapidísima, pero hubo una participación espontánea de la gente junto con instituciones de la iglesia”, recordó Pavese.
“Había banderines blancos y amarillos; se tiraron papelitos como se acostumbraba en esa época. Las casas se decoraron con banderines. Se vendían hasta souvenirs y estampillas. Había entusiasmo porque era la primera vez que un Papa visitaba la Argentina”, agregó.
El paso de León XIV
Ahora, con la llegada de León XIV, la historia vuelve a cruzarse con Morón. Según Pavese, el pontífice de origen estadounidense pasará en papamóvil, pero no por la avenida Rivadavia sino por el acceso oeste.
“De todas maneras, León pasará por Morón, no va a ir a la catedral como estuvo previsto que lo hiciera Juan Pablo II, pero cruzará por el municipio”, deslizó con ilusión.
Se espera que León XIV visite la Basílica de Luján el 11 de noviembre, donde realizará una misa ante miles de feligreses y bendecirá la imagen de la patrona de la Argentina.