En agosto de 2004, un religioso agustino que nadie conocía armó las valijas y cruzó el océano. Dos semanas después ya estaba en Amaicha del Valle y Colalao del Valle. Veinte años más tarde, ese mismo hombre se convirtió en León XIV.
Robert Prevost no llegó al trono de Pedro sin haber pisado antes el suelo tucumano. Mucho antes de convertirse en León XIV, recorrió los Valles Calchaquíes en dos visitas a la Argentina que quedaron en la memoria de las comunidades agustinas del país.
El primer desembarco fue en agosto de 2004. Vino para las actividades institucionales de la orden agustina y para conocer de cerca a las comunidades religiosas del territorio. Se quedó unas dos semanas.
Buenos Aires, la puerta de entrada
La agenda arrancó en la ciudad de Buenos Aires. Allí participó del Congreso Agustiniano de Teología y dejó inaugurada la Biblioteca Agustiniana, sobre la avenida Nazca. El encuentro convocó a especialistas de varios países para debatir la obra y el pensamiento de San Agustín.
La apertura la tuvo Estanislao Karlic, por entonces arzobispo de Paraná. Prevost, en cambio, se hizo cargo del cierre de una de las jornadas con una exposición titulada “Los agustinos y el estudio de la patrología”, centrada en la necesidad de profundizar el conocimiento de los padres de la iglesia para fortalecer la misión evangelizadora y el diálogo dentro del catolicismo.
El norte, con paradas tucumanas
Terminada esa etapa porteña, encaró una recorrida pastoral por el norte argentino. El itinerario incluyó Salta y la prelatura de Cafayate, con visitas a parroquias, comunidades religiosas e instituciones educativas vinculadas a la orden.
En esos días pasó por San Carlos y Molinos, en Salta; por Amaicha del Valle y Colalao del Valle, en Tucumán; y por Santa María, en Catamarca. En cada localidad se reunió con sacerdotes, religiosos y fieles, celebró misas y conoció el trabajo pastoral que las comunidades llevan adelante en el terreno.
La visita dejó además un encuentro que hoy se lee con otros ojos. En la parroquia San Agustín de Buenos Aires, Prevost presidió una misa junto a Jorge Bergoglio, entonces cardenal y arzobispo porteño, el hombre que años más tarde sería el papa Francisco.
El segundo viaje, a días de la elección de Francisco
El regreso quedó fechado el 9 de marzo de 2013, apenas unos días antes de que Bergoglio fuera elegido pontífice. Esta vez vino para acompañar la ordenación episcopal de monseñor Alberto Bochatey como obispo auxiliar de La Plata. Los unía una amistad de años, forjada durante su formación como religiosos agustinos.
Dos viajes, dos motivos distintos y un mismo hilo: el vínculo de Prevost con la Argentina. Ahora, ya como León XIV, volvió al país que lo vio recorrer el norte, esta vez como sucesor de Pedro y máxima autoridad de la iglesia católica.

