El plan secreto que París teme para Halloween: toque de queda y la semana que puede hacer caer a Macron
Francia marcha contra el costo de vida y el gobierno responde con 70.000 policías y toque de queda. Pero lo que viene después de Halloween tiene en vilo a París: cinco sindicatos ya convocaron una huelga nacional y los sondeos muestran a un Macron en su piso histórico.
Francia atravesó este sábado su tercera jornada consecutiva de protestas contra el alto costo de vida, con una convocatoria que volvió a bajar respecto de las semanas anteriores y un despliegue de seguridad sin precedentes. La calma, sin embargo, podría romperse en las próximas horas: las autoridades calificaron de "muy alto" el riesgo de violencia urbana para la noche de Halloween, en la antesala de una semana que el propio gobierno considera decisiva.
La movilización, convocada esta vez por los chalecos amarillos, tuvo un clima extraño: calabazas en las pancartas y sombreros de bruja entre los manifestantes, pero un ánimo que distaba de ser festivo. El Ejecutivo de Emmanuel Macron respondió con un operativo blindado: 70.000 policías y gendarmes desplegados en todo el país, más de 40 estaciones de metro cerradas en París y recorridos impuestos lejos de los centros urbanos.
El recorrido que impuso el Consejo de Estado
En la capital, el Consejo de Estado terminó por fijar una marcha entre las puertas de Bagnolet y Charenton, sobre los límites del "periférico", lejos de las plazas de la Bastilla y de la Nación, los puntos que los sindicatos habían elegido para concentrarse.
Las cifras reflejan un desgaste progresivo. Según el Ministerio del Interior, 320.000 personas salieron a las calles en todo el país, 70.000 de ellas en París. La coalición de sindicatos juveniles elevó la participación a cerca de medio millón, con 200.000 en la capital. Más allá de la disparidad, la tendencia es clara: el 17 de octubre se movilizaron 550.000 personas, el 24 unas 410.000 y este sábado 320.000.
El operativo de seguridad incluyó unos 40.000 controles en todo el territorio, 10.000 de ellos en París y sus suburbios al caer la noche. Al cierre de la jornada, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, informó de 565 detenciones, una cifra que podía aumentar pero que quedó muy por debajo de las casi 1000 registradas el 24 de octubre. La estrategia de prevención pareció dar resultado: a las 14 apenas se habían producido 27 arrestos, frente a los 217 de la misma hora una semana antes.
Adoquines, cócteles Molotov y gases lacrimógenos
Los focos de violencia no desaparecieron. En Rennes, las autoridades denunciaron que "cientos de individuos hostiles" atacaron a las fuerzas de seguridad en la avenida Janvier. Como la semana pasada, los incidentes estallaron hacia el final de las marchas: en París, al llegar a la puerta de Charenton, grupos de encapuchados arrancaron adoquines con martillos y lanzaron artefactos incendiarios. Un policía resultó herido levemente por el impacto de un cóctel Molotov. Los agentes respondieron con gases lacrimógenos y dispersaron una concentración espontánea de unas 200 personas en la calle de la Roquette.
Los disturbios se replicaron en otras ciudades. En Lyon, la policía usó gases lacrimógenos para impedir el ingreso al centro; en Marsella, unas 10.000 personas participaron de una marcha no autorizada que terminó con enfrentamientos y proyectiles en el boulevard Chave; en Toulouse se dispersó una sentada con cañones de agua; en Rennes se incendiaron contenedores, en Brest se destrozaron vidrieras y en Nantes hubo tensión por el cierre de varios puentes.
Según el Ministerio del Interior, en Burdeos, Toulouse, Rennes, Lille, Nantes, Marsella y Lyon varios grupos intentaron irrumpir en los centros urbanos al término de las marchas para provocar destrozos y saqueos. Nuñez trazó un balance agridulce: "Las manifestaciones transcurrieron bien", destacó, aunque condenó la "violencia inaudita" de los grupos que protagonizaron los disturbios. "Varios grupos atacaron violentamente a las fuerzas de seguridad", denunció.
En una conferencia de prensa transmitida por LCI, el ministro apuntó contra la "ultraguerrilla de extrema izquierda", a la que acusó de buscar el caos con saqueos, vandalismo y ataques con cócteles Molotov. Ante el riesgo de nuevos enfrentamientos, había ordenado a los prefectos un operativo "potente, reactivo y ágil".
La "Noche de las tinieblas" y el toque de queda
Al caer la noche, la jornada no había terminado: Halloween mantenía en alerta a las prefecturas. En una carta del 29 de octubre, Nuñez calificó de "muy alto" el riesgo de violencia urbana y mencionó "múltiples convocatorias de concentraciones en los centros urbanos" detectadas en redes sociales. Bajo el nombre de "Noche de las tinieblas", varios grupos llamaban a reunirse a las 20 "en todas las plazas de Francia".
Por precaución, la estación parisina de metro Châtelet-Les Halles cerró a las 20 y se dispuso un toque de queda de 23 a 6 en varios sectores de París durante las noches del sábado al domingo y del domingo al lunes, al igual que en otras ciudades. Varios centros comerciales de la región parisina debían cerrar sus puertas a menores no acompañados a partir de las 21.
Una semana de todos los peligros
La calma, si llega, será efímera. Desde el martes, tras el regreso de las vacaciones, estudiantes y alumnos de secundaria planean bloquear universidades e institutos, con una nueva jornada de movilización el jueves. El miércoles 5 de noviembre, cinco sindicatos (CFDT, CGT, FO, UNSA y FSU) convocaron a una jornada nacional de huelga y manifestaciones por los salarios y los servicios públicos, a la que se sumarán cuatro sindicatos ferroviarios de la SNCF.
La ecologista Marine Tondelier resumió el clima: este sábado no fue más que el "último calentamiento" antes de la huelga. Para un gobierno con escasos meses de vida por delante, el otoño está lejos de terminar.
Un electorado que apoya la protesta pero rechaza los excesos
Los franceses observan el movimiento con una mezcla de simpatía y exasperación. Según una encuesta de Odoxa de los días 21 y 22 de octubre, el 68% considera justificada la movilización estudiantil, pero el 63% desea que termine este fin de semana, tras las primeras vacaciones del año escolar. Después de la violencia del 17 de octubre, el 67% decía sentir inicialmente indignación.
El sondeo de Cluster17 para L'Opinion, sobre 3000 personas, confirma la ambivalencia: el 53% apoya el movimiento, pero el 59% quiere que finalice pronto, seis puntos más que al comenzar la agitación. El rechazo a los vándalos es casi unánime: el 81% los señala como principales responsables de los disturbios, muy por delante del gobierno (14%) y de los manifestantes (2%).
El poder no sale fortalecido. Según Cluster17, el 89% considera inadecuada la gestión oficial de las manifestaciones, y para Odoxa solo el 16% de los franceses cree que Macron es un buen presidente, su nivel más bajo en ese barómetro. Consultado sobre quién podría beneficiarse de la crisis, el 74% menciona a Marine Le Pen, líder de la extrema derecha del RN.
La demanda de orden también crece: un sondeo de CNews posterior a los disturbios del 17 de octubre indica que el 65% está a favor de instaurar el estado de emergencia, y otro del Journal du Dimanche revela que el 63% consideró adecuada la intervención de las fuerzas del orden. En otras palabras, la opinión pública respalda la protesta, pero no sus excesos.
JUST IN: 🇫🇷 Intense riots continue in Paris, France. pic.twitter.com/MYAcQUngvx
— BRICS News (@BRICSinfo) October 31, 2026
Alors que les Français et les entreprises souffrent terriblement des coûts du carburant, du gaz, du fioul et, indirectement, de l’électricité, les marges et les profits exorbitants des majors pétro-gazières témoignent d’un grave désordre économique et fiscal.
— Marine Le Pen (@MLP_officiel) October 29, 2026
Cette crise est…