El riesgo país que Cristina usó para burlarse de Milei esconde un dato que ella no contó
Cristina se burló del riesgo país de Milei con un número que parece imbatible, pero ese valor tiene una fecha que no contó. Y el salto del indicador esta semana responde a un factor que no está dentro del país: qué cambió en el escenario electoral y por qué los inversores ya no creen en el plan.
Cristina Kirchner salió a cargar contra Javier Milei con un número que, a primera vista, parece demoledor: 499 puntos de riesgo país durante su gobierno contra más de 900 que marca hoy el indicador de JP Morgan. Pero ese dato, aunque real, tiene una letra chica que la expresidenta omitió.
En su publicación, la exmandataria —condenada por corrupción— acusó al Presidente de "vender el país" para "pagarles a los buitres" y de quitarles "derechos a los trabajadores" a cambio de un riesgo país muy superior al que registró ella en su momento.
El número que eligió mostrar
La cifra de 499 puntos existió. El problema es cuándo. Corresponde a los días previos al balotaje de noviembre de 2015, cuando las encuestas ya daban ganador a Mauricio Macri sobre el candidato kirchnerista Daniel Scioli.
Los mercados de bonos y acciones tienen la costumbre de adelantarse a los hechos políticos. Tras el default de la deuda y una década de conflictos con los gobiernos kirchneristas, la probable llegada de Macri despertó expectativas fuertes y alentó las apuestas por los títulos argentinos.
Los inversores acertaron, guiados por los sondeos. Aunque el gobierno de Macri terminó siendo, para los mercados, otro fracaso.
En ese momento que Cristina eligió destacar, los mercados "festejaban" su salida del poder. Por eso el riesgo país —que mide la diferencia entre los rendimientos de los bonos soberanos argentinos en dólares y los del Tesoro estadounidense— marcaba un valor relativamente bajo.
Los otros números que la expresidenta no mencionó
Si se repasa la serie completa, el indicador durante el kirchnerismo rozó los 2000 puntos en plena "guerra del campo", en 2008. Y en 2022, ya con Cristina como vicepresidenta, superó ese nivel estratosférico.
Con ese historial, la expresidenta no tiene tanto de qué alardear como pretendía en su publicación del jueves.
Su planteo, igual, deja una pregunta abierta: ¿cómo puede ser que, después de tres años de ajuste, con un presidente libertario y defensor del libre mercado, la Argentina vuelva a competir en riesgo país con los peores momentos del kirchnerismo?
La respuesta está en las encuestas
El factor que explica los niveles altos de riesgo país durante los gobiernos kirchneristas es el mismo que opera hoy: las expectativas que generan los sondeos sobre las próximas elecciones.
Así como el indicador cayó cuando las encuestas empezaron a anticipar el final del kirchnerismo, ahora los sondeos muestran un escenario abierto. Y los mercados reaccionan con el viejo dicho campero: "Desensillar hasta que aclare".
De aquella reelección "caminando" que pregonaba el Gobierno a principios de año a la situación actual hay un abismo. Cuando la consultora Q Social preguntó semanas atrás qué sería peor para el país en los próximos comicios, si un triunfo del peronismo o uno de Milei, el Presidente quedó ligeramente peor posicionado: un 45% consideró que sería peor que ganara Milei, frente a un 43% que señaló al peronismo.
¿Podría un candidato de centro tener más éxito frente a quienes prefieren el regreso del peronismo? Los números sugieren que sí, pero la realidad política indica que esa alternativa es poco probable.
En ese "ente" que son los mercados, algunos sueñan con una Patricia Bullrich que termine de dar el salto y se enfrente tanto al peronismo como a Milei. Otra opción que verían con buenos ojos es la vicepresidenta Victoria Villarruel, o incluso un renacimiento de Juntos por el Cambio.
La historia reciente muestra por qué esas alternativas son poco probables. Por ahora, la Argentina parece "condenada" a elegir entre dos opciones de hierro: o Milei consigue la reelección o vuelve el kirchnerismo. Esa incertidumbre ayuda a explicar por qué el riesgo país argentino subió casi un 10% el jueves.
La anécdota de Macri y Durán Barba
En los mercados recuerdan con amargura una versión de los últimos meses del gobierno de Macri. Según esa historia, el "gurú" de la estrategia política Jaime Durán Barba le había llevado al entonces presidente las encuestas "reales", las que no estaban dibujadas para consumo público y mostraban una alta probabilidad de derrota frente al kirchnerismo.
El consultor ecuatoriano le habría sugerido que la entonces gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, tenía mejores números y mayores posibilidades de garantizar la continuidad del gobierno.
Desde el macrismo aseguraban que sus encuestas mostraban que Macri podía llegar a una segunda vuelta con chances de ser reelegido. Otros sondeos más confiables indicaban lo contrario, y Durán Barba no se lo ocultaba al Presidente.
"Llegaron conmigo y se van conmigo", le habría respondido Macri al consultor ecuatoriano.
Fue la versión "amarilla" del "voy a morir con las botas puestas" de Milei, una frase con la que el actual Presidente da a entender que no piensa retirarse de la competencia electoral ni aprovechar los últimos meses de su mandato para corregir su plan económico. Un programa que, a juzgar por las encuestas, no está funcionando para buena parte de la sociedad y que tampoco logra convencer a los inversores, que se alejan de los bonos argentinos.
¿Puede ese "morir con las botas puestas" ser un indicio de que el propio Milei intuye que podría perder la reelección? ¿Estaría dispuesto a cederle su lugar a una figura con mayor atractivo electoral frente al peronismo, como Bullrich o Villarruel?
Los mercados se hacen esas preguntas y encuentran una respuesta: quien asegura que morirá con las botas puestas difícilmente admita que otro candidato tiene más posibilidades de ganar.
El círculo vicioso y la comparación con Paraguay
Así se alimenta un círculo vicioso. Los inversores se alejan ante las malas expectativas económicas; esas expectativas profundizan el malhumor social y las encuestas registran ese deterioro. Los mercados vuelven entonces a retraerse, en una dinámica que puede desembocar en la "tormenta económica perfecta".
El mismo jueves en que Cristina publicaba su mensaje para alardear de su riesgo país "de mentiritas", en Paraguay caía el banco Ueno, la entidad con mayor cantidad de depositantes del país. La crisis financiera arrastraba al gobierno de Santiago Peña, que finalmente debió renunciar al terminar la jornada.
El riesgo país paraguayo subió ese jueves un 5%, la mitad que el argentino, y quedó apenas por debajo de los 150 puntos: menos de la sexta parte del indicador de la Argentina.
Sin embargo, la explicación del enorme salto argentino, que duplicó el aumento registrado en un país vecino sacudido por una crisis financiera y política, ni siquiera se encuentra dentro de nuestras fronteras.
El factor externo
El factor decisivo habría sido la impactante derrota que sufrió el Partido Republicano de Donald Trump el martes, en las elecciones de medio término de los Estados Unidos.
Ese resultado alimentó el temor de que, si la economía de Milei vuelve a entrar en una situación de pánico preelectoral, como ocurrió en septiembre de 2025 tras la victoria del peronismo en los comicios bonaerenses, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ya no pueda disponer un nuevo salvataje financiero para la Argentina.
A la derrota republicana en los Estados Unidos se sumó el inesperado triunfo de Lula da Silva sobre Jair Bolsonaro en el balotaje brasileño, otra señal de que la ola derechista en América Latina no necesariamente será definitiva.
Este cambio en las tendencias electorales ya está generando inquietud en los mercados argentinos y contribuye a explicar la fuerte suba del riesgo país.
Aunque Cristina Kirchner no tenga demasiado de qué alardear por los valores que alcanzó ese indicador durante sus gobiernos, hay una paradoja que atraviesa toda la discusión: los mercados se asustan porque temen que ella vuelva al poder.