El Senado lo destituyó, la Fiscalía lo fue a buscar y Paraguay amaneció con otro presidente
El Senado lo destituyó por unanimidad, la Fiscalía lo fue a buscar esa misma noche y Alliana ya juró como presidente. La medida alcanza a millones de ahorristas y el nuevo gobierno promete compensarlos, pero el monto y la letra chica todavía no se conocen.
Santiago Peña dejó de ser presidente de Paraguay en una sola tarde: el Senado lo declaró culpable por unanimidad, la Fiscalía ordenó su detención y su vice, Pedro Alliana, juró en su lugar. Todo ocurrió en pocas horas y estuvo atravesado por el colapso de Ueno Bank, la entidad cuya caída desató el terremoto político.
La jornada empezó temprano, con 44 senadores sentados para dar quórum al juicio político. Para entonces, Peña ya había presentado su renuncia, pero el oficialismo no estaba dispuesto a aceptarla. El pedido de los legisladores se resumía en una frase que se repitió en los discursos: "Ni un minuto más".
El entonces mandatario había solicitado 72 horas de prórroga para preparar su defensa. La solicitud fue rechazada por 39 votos: el juicio siguió adelante y la suerte de Peña quedó sellada.
La renuncia que no lo salvó
A las 18.21, Peña se despidió desde su cuenta de X: "Presenté mi renuncia para evitar más daño al país y contribuir a devolverle la tranquilidad al Paraguay. No quiero que mi presencia sea motivo de mayor división o inestabilidad. Me despido con gratitud, sin desconocer la angustia de quienes hoy esperan respuestas".
Media hora después, a las 18.51, el Senado votó su destitución por unanimidad de los 44 legisladores presentes. El presidente de la Cámara, Basilio Núñez, leyó la sentencia: "Conforme al resultado de la votación, se declara culpable al acusado Santiago Peña Palacios del cargo de mal desempeño de sus funciones y, por lo tanto, se lo separa de pleno derecho del cargo de presidente de la República del Paraguay".
El resultado era cantado: desde la mañana no hubo una sola palabra de apoyo. Se pronunciaron alrededor de 70 discursos y ninguno lo defendió. El senador Carlos Núñez había pedido acelerar la votación con una frase brutal: "No podemos estar un minuto más gobernados por este delincuente".
De la presidencia al arresto
Apenas se conoció la destitución, la Fiscalía pidió la detención del expresidente. Peña fue arrestado esa misma noche en un barrio residencial de Asunción, a unos 20 minutos del Palacio Legislativo. La noticia corrió por los pasillos del Congreso y llegó hasta la plaza donde los manifestantes celebraban.
En cuestión de horas, Peña pasó de ocupar la presidencia a quedar a disposición de la Justicia. El escándalo por el colapso de Ueno Bank fue el detonante: el banco cerró su aplicación y sus sucursales el lunes, después de la intervención del Banco Central del Paraguay (BCP).
"Sí, juro": Alliana asumió y prometió compensar a los ahorristas
Cinco minutos después de terminada la sesión en Senadores, ya estaba convocada la bicameral para la sucesión. A las 19.49, Hércules Pedro Alliana juró como nuevo presidente de Paraguay. Lo hizo junto a su familia, después de escuchar el himno nacional, y pronunció un discurso breve.
"El primer deber de un gobernante es mirar la suerte de los más desprotegidos. Inclino también mi frente ante la patria, ante los héroes que lucharon con sangre", fueron sus primeras palabras. Luego, ya con la banda presidencial colocada, anunció: "A los ciudadanos que son víctimas de este descalabro financiero serán compensados plenamente. Ordeno que se tomen las medidas necesarias para que se compense a los más desprotegidos".
Alliana también pidió a sus ministros que los viajes al exterior sean solo por razones impostergables y que trabajen dentro del territorio paraguayo. "En el tiempo que nos queda no hay excusa para los errores", dijo, y adelantó que enviará una iniciativa legislativa para racionalizar el Estado. Deberá completar el mandato de Peña hasta agosto de 2026.
La sesión continuó con la designación del vicepresidente, cargo que quedó vacante tras la asunción de Alliana. El elegido fue el senador Antonio Barrios, conocido por ser el médico de cabecera del expresidente Horacio Cartes. Barrios agradeció al exmandatario, a quien llamó "amigo".
El poder real detrás de la caída
Ese gesto fue el reconocimiento más concreto al verdadero poder de Paraguay: Horacio Cartes. La estrategia que terminó con el juicio político de Peña se ejecutó desde sus oficinas y con su lapicera. En los borradores ya hay anotados nombres de ministros y funcionarios que dejarán el Ejecutivo en los próximos días, con la idea de que no queden fieles a Peña en cargos importantes.
Desde el cierre de Ueno Bank, Peña perdió todo el poder, y la jornada legislativa lo demostró. En los pasillos del Congreso se hablaba de si iba a comparecer o no. "Ya está en el subsuelo", dijo una empleada de planta permanente, pero Peña jamás pisó el Palacio Legislativo.
La defensa: "El juicio es nulo"
Los abogados de Peña se sentaron a la derecha de la presidencia, frente a los diputados que actuaron como fiscales. Ferreiro fue el primero en hablar y dejó claro el argumento central: el juicio es nulo porque el presidente ya había renunciado. "Tomamos el caso a la mañana con muy poca antelación y sin información. El argumento central de nuestra defensa es que el juicio es nulo. Una vez más pedimos que lo dejen renunciar para ponerse a disposición de la Justicia", dijo. Y agregó: "Este juicio no tiene valor porque el presidente renunció, evitemos sanciones internacionales".
Preda insistió en la misma línea, con argumentos más jurídicos: "Al renunciar, ya no puede ser juzgado". La defensa no habló de inocencia, sino de la improcedencia del proceso.
El trasfondo era otro: si el Senado aceptaba la renuncia, Peña se convertía en senador vitalicio, un derecho que la Constitución otorga a los expresidentes elegidos democráticamente (artículo 189). Ese cargo le da fueros y voz, pero no voto. Quedan excluidos los que fueron sometidos a juicio político y declarados culpables. Por eso los manifestantes pedían que no se aceptara la renuncia: querían evitar que Peña quedara "blindado".
"No había posibilidades de hacerlo. Los ánimos de la calle no están para una noticia así", se sinceró un senador en un pasillo.
Los cargos y la calle
El Senado dio por probado el "mal desempeño de la función". El senador Rubén Velázquez lo resumió en su voto: "Montó un sistema de saqueo de las cuentas públicas. Santiago Peña fue accionista de Ueno Bank y utilizó fondos públicos para beneficio personal. Hay tres millones de personas afectadas directamente y 6 millones indirectamente porque se perdieron fondos de entidades estatales. Y la plata que se devuelve no es del Ueno Bank, es del sistema, de otros ahorristas y otros bancos".
Afuera, en una plaza separada del Palacio Legislativo por una reja, los manifestantes siguieron la votación por sus celulares. Aunque daban por descontada la destitución, estallaron en gritos y festejos cuando se confirmó el resultado de 44 votos a favor y un senador ausente. Durante la mañana eran pocos, pero la plaza se fue llenando con el correr de la tarde.
Mientras los senadores apuraban el paso hacia el recinto mayor, en las escalinatas principales llegaba la Guardia de Honor presidencial, con sus uniformes rojos y blancos. La entrada de la casa de Peña quedó custodiada por efectivos policiales.
Presenté mi renuncia para evitar más daño al país y contribuir a devolverle la tranquilidad al Paraguay. No quiero que mi presencia sea motivo de mayor división o inestabilidad. Mi responsabilidad es poner al país por encima de mi destino personal.
— Santiago Peña (@SantiPenap) November 6, 2026
Hoy nos toca unirnos como…