Nueve meses sin gas, las casas sin peritar y ni una sola obra de prevención: los vecinos de Los Tilos denuncian que las promesas se repiten mientras en otros barrios afectados las máquinas ya están trabajando.
Pasaron nueve meses desde el deslizamiento del cerro Hermitte y en Los Tilos todavía cocinan con garrafa y se abrigan como pueden. El gas nunca volvió y las obras de prevención que los vecinos reclaman siguen en carpeta, según denunció Ricardo Malcom, uno de los residentes del barrio.
"Hace nueve meses que venimos solicitando a las autoridades municipales que muestren el mismo compromiso y decisión que muestran para ejecutar obras en otros barrios afectados, como Médanos. En nuestro barrio no se ejecuta ningún tipo de obra ni se hace ningún trabajo de prevención", planteó Malcom en diálogo con Actualidad 2.0.
El agua sí regresó: el servicio se restableció en abril. El gas, en cambio, continúa interrumpido y el proceso licitatorio para contratar las obras ni siquiera arrancó, pese a los compromisos verbales que las autoridades renovaron la semana pasada en una reunión con vecinos.
Promesas que se repiten y obras que no llegan
En ese encuentro con funcionarios municipales y provinciales, los vecinos escucharon otra vez la promesa de restituir el servicio en coordinación con Camuzzi y de avanzar con algunos trabajos de encauzamiento hídrico. Hasta ahora, nada concreto.
"No es la primera vez que nos prometen que van a empezar con la restauración del servicio. Somos el único barrio que sigue sin gas desde el deslizamiento del cerro", cuestionó el vecino.
El reclamo también apunta al relevamiento de las viviendas. Según explicó Malcom, debían peritarse unas 80 casas para determinar el grado de afectación, pero las tareas todavía no concluyeron. "Nueve meses y todavía no terminaron de verificar cuál es el estado de nuestras casas", señaló.
El impacto no distingue entre los que se fueron y los que se quedaron. "No hubo solución para las familias que perdieron sus casas, para las que se tuvieron que mudar por la falta de gas ni para quienes seguimos viviendo en nuestras viviendas y tuvimos que soportar un invierno duro sin el servicio", describió.
Un riesgo similar a Médanos, pero sin las mismas obras
Los Tilos no se parece a Marquesado ni a Mazaredo. Según Malcom, el problema central del barrio pasa por el manejo del agua y no tanto por el desplazamiento del cerro, que sí golpeó con fuerza a esos otros sectores.
"La problemática de Tilos está más relacionada con una cuestión del manejo hídrico que con el desplazamiento del cerro, que sí es más propio de lo que ocurrió en Marquesado y Mazaredo", explicó.
La comparación con Médanos es la que más incomoda. Allí se ejecutan trabajos de aterrazamiento, mientras que en Los Tilos no comenzó ninguna de las intervenciones reclamadas. "El riesgo que tiene nuestro barrio, según el informe de IATSA, es similar al de Médanos. Sin embargo, las propuestas de solución no son las mismas. Mientras en Médanos se trabaja para mejorar el factor de riesgo que determina ese informe, en Tilos no se hace absolutamente nada", afirmó.
Para el vecino, en su barrio alcanzaría con obras de canalización y encauzamiento del agua, de menor escala que las que se hacen en otros sectores. Y recordó que los vecinos ya habían advertido sobre los problemas de manejo hídrico antes de que el cerro se moviera.
La pelea por el informe de IATASA: ¿relocalizar a todos?
El municipio tomó el informe de IATASA como base para aconsejar la relocalización de Los Tilos, Marquesado y avenida Mazaredo. Los vecinos consiguieron el documento completo y lo hicieron revisar por profesionales y por el Colegio de Geólogos.
Según Malcom, esas consultas concluyeron que, pese a presentarse como informe final, se trata de un estudio conceptual de ingeniería básica que plantea la necesidad de profundizar las investigaciones. "En todo momento destaca la necesidad de una continuidad de estudios para poder determinar con certeza qué es lo que ocurre", sostuvo.
La discusión ya había quedado planteada en un informe de ADNSUR de semanas atrás: diferenciar los niveles de riesgo y las posibles intervenciones en cada sector, sin dar por sentado que la relocalización completa sea la única salida.
Malcom aclaró que no cuestionan la reubicación de las familias que perdieron sus viviendas o que no pueden seguir viviendo allí. El planteo apunta a quienes todavía podrían conservar sus casas si se ejecutan las obras necesarias.
Las tierras de YPF: falta la mensura y la letra chica del crédito
La Provincia anunció que destinará terrenos de los antiguos almacenes de YPF a las familias afectadas. Para Malcom, todavía restan la mensura, la urbanización y las aprobaciones correspondientes, además de definir quiénes podrán acceder a esos lotes.
A eso se suma la incertidumbre sobre cómo se financiará la construcción. Las tres líneas de crédito mencionadas inicialmente terminaron concentradas en una sola, destinada a quienes tengan un certificado de inhabitabilidad y necesiten comprar o construir otra vivienda.
"Los primeros anuncios eran mucho más generosos y abiertos, pero hoy son bastante más limitados", evaluó.
Sobre la construcción, las certezas brillan por su ausencia: "Por ahora se habla solamente de terrenos. De la construcción no se habla: si van a tener préstamos, créditos o cómo se hace para construir", observó. "Por ahora se habla de terrenos pero lo que nosotros teníamos eran casas".
Malcom resumió la posición del barrio con una distinción clara: "La reubicación sí es una respuesta necesaria para aquellas familias que han perdido sus casas y para aquellas que no pueden seguir viviendo en el barrio. Para las otras, entre las que me incluyo, cuyas viviendas no sufrieron afectaciones, lo que necesitamos es la ejecución de las obras para poder conservarlas", concluyó.