En el San Roque hay una sala donde los médicos terminan cada reunión con un abrazo
Una psicopedagoga del San Roque vio lo que nadie miraba: mamás del interior durmiendo en los pasillos con sus bebés internados. Casi 30 años después, esa fundación acaba de donar un monitor cerebral.
Desde hace casi tres décadas, un grupo de mujeres sostiene una tarea que casi nadie ve: acompañar a las mamás que llegan del interior de Entre Ríos con sus bebés internados en neonatología del Hospital Materno Infantil San Roque de Paraná. Se trata de Fundneo, la Fundación Neonatológica, que además se ocupa de conseguir equipamiento médico para el servicio.
En el ciclo de entrevistas UNO a UNO, la presidenta de la entidad, Mirta Vega de Cuestas —conocida como Gigi—, y Shirley Serenelli de Butta, integrante de la comisión, repasaron el trabajo que realizan. La donación de un monitor cerebral para neonatología es uno de sus logros más recientes, pero el acompañamiento a las familias atraviesa toda su historia.
Cómo nació Fundneo
La fundación surgió en agosto de 1996 por iniciativa de Iris Bitz, que en ese entonces trabajaba como psicopedagoga en el servicio de neonatología del San Roque. Al ver de cerca las carencias del área y las dificultades de las familias que llegaban desde distintos puntos de la provincia, convocó al personal médico y a vecinos para armar una organización capaz de dar respuestas.
Desde entonces funciona de manera articulada con el hospital y persigue dos objetivos centrales: contener a las madres del interior cuyos hijos permanecen internados y colaborar con la compra de equipamiento para mejorar la atención de los recién nacidos.
“Nosotros generamos conciencia solidaria. Nuestro trabajo se desarrolla dentro del hospital y muchas veces la sociedad no toma dimensión de todo lo que sucede allí. Por eso necesitamos de los medios, para que la gente conozca qué hacemos y cómo puede colaborar”, explicaron las referentes.
El monitor cerebral y los 240 pañales diarios
Uno de los motivos de celebración de este año fue la adquisición y donación de un monitor cerebral para neonatología. El equipo permite registrar la actividad cerebral de los bebés y detectar señales que no siempre se manifiestan de forma externa.
La compra se concretó gracias al acompañamiento de personas, instituciones y colaboradores que se sumaron a las campañas solidarias. La decisión surgió del diálogo permanente con las autoridades y los profesionales del hospital, que son quienes identifican las necesidades del servicio.
“Nosotros no compramos un aparato porque sí. Nos reunimos con los médicos, ellos nos explican qué necesitan y qué tecnología hay disponible. Nuestro trabajo es conseguir los recursos para poder acompañarlos”, señalaron.
La donación se suma a otras contribuciones, como un colchón térmico para neonatología. Además, la fundación colabora a diario con la provisión de pañales: actualmente entrega alrededor de 240 por día al servicio.
Para dimensionar el esfuerzo, Gigi contó que suelen traducir los gastos a una medida cotidiana: los pañales. “A veces decimos que algo cuesta determinada cantidad de dinero y nos preguntamos cuántos pañales representa. Esa es nuestra unidad de medida”, relató.
La Casita, el refugio de las mamás del interior
La tarea de Fundneo no se limita al equipamiento. Uno de sus espacios más importantes es la residencia para madres conocida como La Casita, pensada para las mujeres que llegan desde otras localidades de Entre Ríos para estar cerca de sus hijos internados.
El lugar tiene capacidad para alojar hasta doce madres y les ofrece un espacio para descansar, alimentarse y mantener condiciones de higiene mientras dure la hospitalización de sus bebés. Antes de que existiera, muchas pasaban las noches en los pasillos del hospital.
“La mamá que viene del interior no tiene a nadie cerca. Por eso era tan importante generar este espacio”, explicaron.
La contención también cubre las necesidades cotidianas: la fundación complementa la alimentación del hospital con meriendas, facturas y otros alimentos que recibe por donaciones, y se ocupa de los artículos de limpieza y de los elementos necesarios para mantener la residencia.
Las integrantes remarcaron que el bienestar de las madres es fundamental durante la internación, porque su presencia y su estado emocional también forman parte del acompañamiento al bebé. Cuando detectan una situación que requiere atención profesional, recurren a los equipos de salud mental del hospital.
La Salita del Abrazo
Entre las iniciativas que más las conmueven aparece la Salita del Abrazo, un espacio dentro del hospital pensado para que los profesionales comuniquen a las familias la evolución y el estado de salud de sus bebés en un ámbito adecuado.
Antes, los partes médicos solían transmitirse en los pasillos, entre las incubadoras. La sala permitió generar un entorno más íntimo, donde médicos y equipos interdisciplinarios pueden sentarse con madres y padres, explicarles la situación y acompañarlos, sobre todo cuando hay noticias difíciles.
“Cuando termina esa reunión, el médico se levanta y le da un abrazo a la mamá y al papá”, contaron. El nombre surgió de una propuesta compartida entre las integrantes de la fundación y resume el sentido del lugar: ofrecer cercanía en momentos de enorme incertidumbre.
En neonatología, explicaron, cada avance tiene un valor especial. Allí conviven historias de bebés que reciben el alta y familias que atraviesan pérdidas. Para quienes integran Fundneo, acompañar a las madres y estar presentes en ese recorrido es una parte esencial de su tarea.
Doce personas y un modo de vida
La fundación está integrada por un grupo de doce personas que se comunica de manera permanente y organiza campañas, encuentros y actividades para reunir los fondos necesarios.
Ese trabajo también demanda tiempo y compromiso de sus propias familias. Las integrantes contaron que, después de tantos años, sus seres queridos incorporaron la actividad de Fundneo a la dinámica cotidiana y entienden que muchas veces las necesidades del hospital requieren atención inmediata.
“Para nosotras ya es un modo de vida. Somos una gran familia y compartimos cada logro. Cuando conseguimos algo que sabemos que puede ayudar a tantos bebés, la alegría es enorme”, expresaron.
Con el objetivo de recuperar parte de los fondos destinados al monitor cerebral, la organización proyecta realizar próximamente un desfile. Mientras tanto, sigue con las reuniones junto a las autoridades y los equipos del hospital para definir nuevas necesidades.
Quienes deseen colaborar pueden comunicarse a través de las redes sociales de Fundneo, en Instagram, donde reciben consultas y brindan información sobre las distintas formas de ayudar. También cuentan con un alias para quienes prefieran realizar una donación económica, de acuerdo con sus posibilidades.
“Lo que cada uno pueda aportar suma. Nuestro trabajo es sensibilizar corazones, generar compromiso y ayudar a que la sociedad tome conciencia de que tenemos este hospital y de todo lo que necesita”, resumieron.
Detrás de cada pañal, cada merienda, cada espacio de descanso y cada equipo médico hay una misma intención: que las familias no estén solas y que los bebés reciban la atención que necesitan. Una tarea silenciosa, sostenida por la solidaridad y el compromiso de quienes encontraron en acompañar a otros una forma de vida.