Estados Unidos vota con las urnas blindadas: qué puede pasar si Trump no acepta el resultado
Estados Unidos vota hoy con las urnas bajo un operativo de vigilancia inédito y un voto anticipado que podría romper récords. Pero lo que realmente preocupa no es la jornada: es lo que Trump ya avisó que hará con el resultado.
Este martes, Estados Unidos define en las urnas si el Partido Republicano de Donald Trump conserva el control del Congreso. La jornada legislativa de mitad de mandato llega envuelta en un operativo de vigilancia sin precedentes, un voto anticipado que amenaza con romper récords y una batería de disputas judiciales por los intentos de la Casa Blanca de meter mano en la organización de los comicios.
Millones de estadounidenses ya sufragaron y la participación anticipada va camino a superar la de las anteriores elecciones de medio término. Pese a las denuncias de fraude que Trump repite desde hace meses, el proceso se desarrolló hasta ahora con relativamente pocos inconvenientes, según informó la agencia Associated Press.
Un despliegue de vigilancia inédito
El Departamento de Justicia montó el mayor operativo de supervisión de centros de votación de su historia. Del otro lado, las organizaciones ligadas al Partido Demócrata y los grupos que defienden el derecho al voto armaron un despliegue de observadores todavía más grande.
El clima es de incertidumbre política: Trump condicionó su reconocimiento de los resultados a que los comicios sean, según sus propias palabras, honestos.
La previa: operativos, arrestos y tribunales
En los últimos meses, el gobierno republicano impulsó varias iniciativas para ampliar el control federal sobre las elecciones, que en Estados Unidos administran principalmente los estados.
Los departamentos de Justicia y Seguridad Nacional participaron de una investigación a gran escala para detectar posibles votantes sin ciudadanía. Una de las operaciones, realizada antes del amanecer en California, terminó con más de dos docenas de arrestos.
Sin embargo, los registros del propio gobierno y las investigaciones estatales muestran que los casos de personas sin ciudadanía que votan son extremadamente infrecuentes.
Las denuncias de fraude del presidente llevaron a funcionarios electorales y a organizaciones demócratas a prepararse para dos escenarios que los inquietaban: que agentes de inmigración aparecieran en los centros de votación o que las autoridades federales intentaran incautar máquinas electorales. La administración republicana aseguró que no habría agentes federales armados custodiando las urnas. Hasta el lunes, las medidas que más preocupaban a los demócratas no se habían concretado.
La Corte Suprema, otra vez en el centro de la escena
La tensión también se dirimió en los tribunales. El lunes por la noche, la Corte Suprema rechazó un pedido del gobierno para obligar a California a separar miles de boletas, en el marco de sus investigaciones sobre presuntos votantes no habilitados.
El fallo se sumó a otra derrota judicial de Trump ocurrida menos de dos meses antes, cuando el máximo tribunal frenó una iniciativa para modificar las condiciones del voto por correo a través de cambios en el Servicio Postal.
Además, el Departamento de Justicia había presentado una demanda para bloquear la certificación de los resultados en Alaska si la elección al Senado favorecía a los demócratas.
Especialistas en derecho electoral advirtieron que las iniciativas del presidente exceden las prácticas habituales de intervención federal en los comicios, aunque consideraron poco probable que sus argumentos prosperen ante la Justicia.
Una semana antes de la votación, Trump volvió a poner en duda la legitimidad del proceso. Cuando un periodista le preguntó si aceptaría los resultados, respondió: “Lo haré si son honestos”.
Qué puede complicar la votación
Los primeros centros de votación tenían previsto abrir a las 6 de la mañana, hora local, en estados como Connecticut, Indiana, Kentucky, Luisiana, Maine, Missouri, Nueva Jersey, Nueva York y Virginia.
La elevada concurrencia anticipada es uno de los datos centrales de estos comicios: millones de ciudadanos ya emitieron su voto antes de la jornada principal, una tendencia que podría superar los niveles de las anteriores legislativas de mitad de mandato.
Pero las autoridades electorales también enfrentan dificultades logísticas que podrían afectar la votación y el posterior escrutinio.
Las fuertes lluvias y las inundaciones repentinas del fin de semana amenazaban con dificultar el acceso a los centros electorales en algunas zonas de Colorado, Arizona y Nuevo México. Aunque la mayoría de los establecimientos mantuvieron sus ubicaciones, los funcionarios evaluaban posibles modificaciones según la evolución del clima.
Otro motivo de preocupación es el voto por correo: los cambios recientes en las operaciones del Servicio Postal estadounidense podrían demorar el matasellado de las boletas. Por eso, los responsables electorales recomendaron que quienes todavía deban entregar sus votos usen los buzones habilitados o los lleven personalmente a los centros de votación.
El antecedente no es alentador: durante las primarias de este año, decenas de miles de electores de California, Oregon y Washington quedaron sin poder contabilizar sus sufragios porque las boletas llegaron fuera de término o tenían matasellos tardíos.
La incógnita que viene después del cierre de urnas
Más allá de estas dificultades, las principales incógnitas se concentran en el escrutinio y la certificación de los resultados. Las disputas judiciales entre el gobierno federal, las autoridades estatales y las organizaciones defensoras del derecho al voto podrían extenderse más allá del cierre de las urnas.
El resultado definirá la composición del Congreso y el margen político con el que contará Trump para impulsar su agenda durante los próximos dos años.