Faenaron su ternero de 300 kilos y volvieron al día siguiente: lo que dejaron en el callejón
Una familia rural de Jaime Prats vivió un ataque que no terminó con el faenamiento de su ternero: al día siguiente, alguien volvió a su campo y dejó una marca imposible de ignorar. La pareja ya había perdido el tendido eléctrico y sus herramientas en robos anteriores.
Un matrimonio de trabajadores rurales de Los Sifones, en Jaime Prats, departamento de San Rafael, vive horas de bronca e impotencia tras un nuevo ataque a su finca. Esta vez, desconocidos ingresaron al establecimiento y faenaron un ternero de unos 300 kilos.
Pero el episodio no terminó ahí. Según denunciaron los propietarios, los responsables regresaron al día siguiente y dejaron la cabeza del animal en un callejón, un gesto que terminó de encender el malestar de la familia.
El segundo golpe: la cabeza en el callejón
De acuerdo con el relato de los damnificados, los delincuentes entraron a la propiedad rural y faenaron el ternero en el lugar. Lo que vino después fue lo que más indignación les provocó.
Al día siguiente, los mismos desconocidos volvieron y abandonaron la cabeza del animal en el callejón. Para la pareja, lo ocurrido representa un nuevo golpe a su economía y al esfuerzo diario que demanda mantener una finca y sostener la actividad rural.
Una familia que ya perdió casi todo
El hecho no es aislado para estos trabajadores de Los Sifones. Según relataron, años atrás ya habían sido víctimas de robos de gran magnitud en su propiedad: desconocidos les sustrajeron la totalidad del tendido eléctrico, animales e implementos de trabajo.
Esas pérdidas complicaron seriamente su capacidad de producir, porque los elementos robados son parte de los recursos indispensables para las tareas cotidianas del establecimiento.
La pareja sostiene que los episodios de inseguridad se repiten desde hace años y que otras propiedades rurales cercanas también fueron afectadas.
Reclamo y sensación de abandono en la zona rural
Ante la reiteración de estos hechos, los damnificados expresaron su preocupación por lo que consideran una situación de abandono en la zona rural de Jaime Prats.
El matrimonio pide respuestas frente a los robos que sufren quienes viven y trabajan en las fincas del sector. A la pérdida económica se suma el desgaste emocional de enfrentar situaciones similares una y otra vez.
Entre la bronca, la impotencia y la resignación, los trabajadores advierten que sostener una finca se vuelve cada vez más difícil cuando la inseguridad amenaza el resultado de años de esfuerzo.
El nuevo episodio vuelve a poner sobre la mesa la preocupación por la seguridad en las zonas rurales de San Rafael y la necesidad de respuestas ante los delitos que los damnificados denuncian.