Había un torno bajo cada sauce: el taller de Villa Regina que ya lleva tres generaciones y 30 familias
Economía · Río Negro

Había un torno bajo cada sauce: el taller de Villa Regina que ya lleva tres generaciones y 30 familias

“Se decía que había un torno bajo cada sauce”: así era la Villa Regina metalúrgica que vio nacer a Fundición Regina. Tres generaciones después, la familia Borrmann sostiene la apuesta con más de 30 familias que dependen del taller.

Lo que empezó como un taller de fundición familiar en Villa Regina hoy sostiene más de 30 puestos de trabajo y se expande hacia Neuquén. La historia de Tecnoriegos arranca con Fundición Regina, en una ciudad donde la metalurgia y la fruticultura fueron el motor de todo.

La firma nació hace más de cinco décadas y con el correr del tiempo se transformó en una estructura diversificada, con presencia en varias actividades productivas y la mirada puesta en el crecimiento de la región.

El origen: cuando Regina era puro torno

El abuelo de la actual generación fundó Fundición Regina. Después vino Rodolfo Borrmann, que desarrolló la actividad industrial y en 1994 creó Tecnoriegos, enfocada en la instalación de sistemas antihelada y goteo llave en mano.

Rodolfo conoce de primera mano cómo cambió la industria del Alto Valle. Recuerda una Villa Regina con talleres, tornerías y fábricas que abastecían a la producción frutícola y a otras actividades de la zona.

“Regina fue muy metalúrgica. Se decía que había un torno bajo cada sauce”, rememoró sobre aquellos años de fuerte capacidad de fabricación y desarrollo de maquinaria.

En ese contexto creció Fundición Regina, que producía piezas y componentes para distintas actividades industriales y fue adaptándose a un mercado que se transformó con las décadas.

Competitividad, el desafío que no afloja

Para Rodolfo, uno de los grandes problemas de la industria nacional sigue siendo la competitividad. Los costos de producción, la competencia con productos importados y los vaivenes de la economía cambiaron el panorama de muchas empresas que durante años fabricaron todo en la región.

“Lo que hay que hacer es darles condiciones para que produzcan. Que las empresas puedan fabricar, optimizar sus costos y llegar a precios competitivos para seguir trabajando”, planteó.

Su mirada sobre la ciudad combina el reconocimiento de su historia industrial con la necesidad de recuperar oportunidades para la producción. Sostiene que el desarrollo no pasa solo por las obras visibles, sino también por la capacidad de sostener empresas, generar empleo y fortalecer la infraestructura.

Con esa visión, y frente a los cambios económicos, Rodolfo impulsó Tecnoriegos para diversificar los servicios y ampliar el vínculo con productores, empresas y organismos públicos.

La nueva generación al mando

La continuidad familiar es uno de los valores centrales de la empresa. Rodolfo sigue al frente de Fundición Regina y acompaña la conducción general, mientras sus hijos asumieron responsabilidades específicas.

Pablo Borrmann está a cargo del desarrollo y la expansión en Neuquén, sobre todo en infraestructura y saneamiento, acompañando a una provincia con un crecimiento urbano, industrial y productivo acelerado.

Cristóbal Borrmann conduce la gerencia comercial de Tecnoriegos en Villa Regina, con atención especial al sector agropecuario, domiciliario y a los servicios para empresas de la región. Paz de Andraca, esposa de Rodolfo y madre de los ingenieros, integra la estructura de gestión familiar.

“Hoy somos la continuidad de lo que nuestro abuelo fundó con Fundición Regina y nuestro padre desarrolló posteriormente con Tecnoriegos. Nuestro desafío es darle continuidad a ese legado, trabajando de manera seria y profesional para potenciar todo lo que ellos construyeron”, explicó Cristóbal.

La renovación generacional también trae nuevas formas de organizarse: la intención es avanzar hacia una estructura más profesional, con unidades de negocio autónomas en lo operativo pero vinculadas de forma permanente.

“Queremos sostener el patrimonio, la empresa y apuntar a crecer ordenadamente, de manera más profesional, mejorando y manteniendo todo lo que ya hizo nuestro padre. Él fue quien sostuvo todo y creó Tecnoriegos en tiempos difíciles”, destacó.

Cristóbal reconoce que el desafío de una empresa familiar es encontrar el equilibrio entre la experiencia acumulada y las ideas nuevas. En ese camino, la participación de las distintas generaciones permite combinar conocimiento técnico, relaciones comerciales construidas durante décadas y oportunidades de expansión.

Tecnología para el campo del Alto Valle

Aunque la empresa amplió su presencia territorial, Villa Regina sigue siendo el corazón de su identidad. Desde allí brinda soluciones a productores agropecuarios, establecimientos industriales, municipios y empresas de Río Negro y Neuquén.

Uno de sus ejes principales es la incorporación de tecnología al sector productivo. Los sistemas de protección contra heladas, el riego por goteo y los equipos de bombeo son áreas estratégicas para mejorar la eficiencia de las chacras y acompañar los cambios de la fruticultura regional.

“Nuestra apuesta es continuar impulsando la incorporación de tecnología por parte de los productores agropecuarios. Los sistemas antiheladas y el riego por goteo en frutales siguen siendo áreas fundamentales, donde esas inversiones tecnológicas resultan clave para mejorar la productividad y la eficiencia de los montes frutales”, explicó Cristóbal.

La firma también trabaja en la renovación y el mantenimiento de sistemas de bombeo, y ofrece soluciones de instalaciones contra incendios para empaques, frigoríficos y establecimientos agroindustriales.

La diversificación productiva del Alto Valle abre nuevas posibilidades. Los cultivos extensivos, como el maíz, plantean necesidades distintas a las de la fruticultura tradicional y exigen tecnologías de riego adaptadas a otras escalas, como el goteo subterráneo, los pivots o los enrolladores.

“Tenemos por delante una región con un enorme potencial y un desarrollo muy diversificado, al que queremos seguir acompañando”, señaló Cristóbal.

Para él, el futuro productivo del Valle estará marcado por la capacidad de incorporar tecnología, mejorar la eficiencia y adaptarse a nuevas actividades sin abandonar la experiencia construida alrededor de la fruticultura.

Agua, cloacas y obras: el otro frente de la empresa

Otra de las actividades centrales es la provisión de materiales y componentes para obras de infraestructura. A través de la producción de piezas de fundición y la comercialización de insumos especializados, participa en proyectos de redes de agua potable, cloacas, desagües pluviales y servicios urbanos.

En sus instalaciones de Villa Regina se mantiene una actividad industrial que fabrica componentes para obras en distintos municipios de Río Negro y Neuquén, entre ellos tapas de bocas de registro y otras piezas para redes de infraestructura.

“Nosotros acompañamos todo lo que es infraestructura. Eso incluye las obras de pavimentación, cloacas y agua potable. Brindamos el soporte de materiales para que esas obras puedan desarrollarse”, explicó Cristóbal.

En la ciudad, la empresa mantiene además una relación de trabajo con el municipio y con Aguas Rionegrinas, a la que abastece de materiales para el mantenimiento de los servicios de agua y saneamiento.

“Para Aguas Rionegrinas somos un proveedor clave. Ante una rotura o una emergencia, estamos para brindar soporte y los materiales que necesitan a la hora y día que sea”, destacó.

La cercanía con los clientes y el conocimiento técnico acumulado durante décadas son ventajas importantes para responder tanto a necesidades cotidianas como a proyectos de mayor escala.

Rodolfo también subraya el valor de esa relación de confianza, construida a fuerza de asesoramiento y acompañamiento a empresas y productores. Conocer las necesidades de cada cliente y dar respuestas concretas sigue siendo uno de los pilares del negocio.

Vaca Muerta y la diversificación como oportunidad

El crecimiento de Neuquén, el desarrollo de Vaca Muerta y las nuevas inversiones en infraestructura representan oportunidades para la expansión de Tecnoriegos. Pero la familia Borrmann considera que el potencial regional no se limita a la actividad hidrocarburífera.

La diversificación productiva, el fortalecimiento de la fruticultura, el crecimiento urbano y la modernización de los servicios públicos también demandarán soluciones industriales y tecnológicas en los próximos años.

“Tenemos que trabajar en la diversificación productiva. El Valle tiene que adaptarse a los nuevos escenarios y nosotros queremos acompañar ese proceso”, sostuvo Cristóbal.

La expansión hacia Neuquén, impulsada por Pablo, amplía la participación de la empresa en proyectos de infraestructura y saneamiento, mientras la sede de Villa Regina fortalece su vínculo con la actividad agropecuaria y los servicios industriales.

La estrategia busca un crecimiento equilibrado, aprovechando las oportunidades sin comprometer la estabilidad de una estructura construida a lo largo de tres generaciones.

“Uno de los grandes desafíos será garantizar la continuidad de la empresa, transferir todo el conocimiento y la experiencia acumulados por nuestro padre, seguir ordenando y profesionalizando la estructura y sostener el crecimiento de las distintas unidades de negocio”, explicó Cristóbal.

Más de medio siglo de trabajo reginense

Detrás de la actividad industrial y comercial hay una historia de arraigo. Durante más de medio siglo, la empresa mantuvo su presencia en Villa Regina y hoy sostiene una estructura de la que dependen más de 30 familias.

Mantener esa continuidad es uno de los aspectos que la familia considera fundamentales al proyectar el futuro. En una región que atravesó distintos ciclos económicos, conservar una empresa activa, preservar conocimientos especializados y generar nuevas oportunidades es un compromiso que trasciende a sus propietarios.

Rodolfo observa el recorrido desde la experiencia de quien atravesó todas las etapas de la industria regional. Sus hijos asumen el desafío de proyectar la actividad hacia un escenario que exige mayor profesionalización, innovación y capacidad de adaptación.

“Buscamos seguir construyendo sobre las bases que nos dejaron las generaciones anteriores, adaptándonos a los nuevos desafíos y acompañando el desarrollo productivo de nuestra ciudad y región”, resumió Cristóbal.

Así, Tecnoriegos representa la continuidad de una historia que empezó con Fundición Regina y hoy encuentra nuevos caminos de crecimiento. Una empresa familiar que nació en Villa Regina, se expandió por toda la región y sostiene que su futuro está atado al desarrollo productivo de Río Negro y Neuquén.

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