Ciento dieciséis años de trayectoria y un concurso preventivo de por medio: así llegó Megatone a bajar la persiana en el centro posadeño. Pero el local vacío dejó a una institución centenaria buscando cómo reemplazar el alquiler que la mantiene de pie.
La sucursal de Megatone sobre calle Córdoba, entre San Lorenzo y Ayacucho, cerró sus puertas el sábado 31 de octubre y el local amaneció con las persianas bajas durante todo el fin de semana. El dato, a simple vista comercial, esconde un golpe directo para una de las instituciones culturales más antiguas de la ciudad.
Es que el inmueble donde funcionaba la cadena de electrodomésticos es propiedad de la Biblioteca Popular Posadas. Y ese alquiler representa su principal fuente de ingresos.
Un sostén que se esfuma
La renta del espacio no es un ingreso menor: con ese dinero la entidad cubre parte de sus costos de funcionamiento y sostiene a cinco trabajadores. Sin ese aporte, la ecuación se complica.
Ahora la biblioteca deberá salir a buscar un nuevo locatario en un contexto poco amable: caída del consumo, dificultades para el sector comercial y una retracción de la actividad que se siente en distintos rubros del centro posadeño.
El fantasma de Minicuotas Ribeiro
No es la primera vez que la institución atraviesa un trance así. Su antecedente inmediato fue el conflicto con Minicuotas Ribeiro, la firma que ocupaba el inmueble antes de Megatone. En 2021 esa empresa dejó de pagar el alquiler y generó serias dificultades económicas para la biblioteca.
La historia de Megatone tampoco fue sencilla: la cadena acumulaba 116 años de trayectoria y terminó de cerrar su última sucursal en octubre de 2026, después de atravesar un concurso preventivo.
Quince empleados y clientes con cuotas pendientes
El cierre no solo impacta en la biblioteca. Según trascendió, la sucursal empleaba a quince trabajadores que quedaron afectados por la decisión empresarial.
Además, el establecimiento colocó un aviso para los clientes que todavía tienen cuotas pendientes por compras realizadas en ese local, con las indicaciones para seguir abonando.
El episodio deja al descubierto otro costado de la crisis comercial que golpea al país: el efecto en instituciones culturales que, como la Biblioteca Popular Posadas, dependen de los ingresos de sus inmuebles para mantener sus actividades y su estructura de funcionamiento.