La historia de Victoria Montenegro conmovió a 200 chicos de Oberá: "Nadaba con los ojos abiertos para que se me pusieran claros"

Victoria Montenegro tenía 13 días cuando los militares se la llevaron de su casa. Años después, una frase que le dijeron de niña la persiguió para siempre. En Oberá, frente a 200 chicos, contó la verdad que le cambió la vida.

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La historia de Victoria Montenegro conmovió a 200 chicos de Oberá: "Nadaba con los ojos abiertos para que se me pusieran claros"
La historia de Victoria Montenegro conmovió a 200 chicos de Oberá: "Nadaba con los ojos abiertos para que se me pusieran claros"

El Cine Teatro Oberá fue escenario de un encuentro que quedará grabado en la memoria de los 200 estudiantes de primaria que participaron. En el marco del festival Oberá en Cortos, Victoria Montenegro, nieta restituida por Abuelas de Plaza de Mayo, compartió su historia personal con alumnos de quinto y sexto grado de las escuelas 185, 304, 305, 667 y 668.

La actividad comenzó con la proyección del cortometraje "Así soy yo", producido por Paka Paka, que relata la vida de Montenegro como una de las nietas apropiadas durante la última dictadura militar. Luego, la sala se transformó en un espacio de diálogo donde los chicos, con sus preguntas, abrieron un intercambio profundo sobre identidad, apropiación y democracia.

Una infancia marcada por una mentira

Montenegro contó que tenía apenas 13 días de vida cuando los militares irrumpieron en su casa y se llevaron a sus padres, a quienes llamaban Toti y Chicha, y también a ella. Sus padres fueron asesinados y ella creció en una familia que la había apropiado, bajo una identidad que ocultaba su verdadero origen.

Para explicar cómo vivió esa infancia, compartió una anécdota que sorprendió a los chicos: como no se parecía físicamente a quienes la criaban, le habían dicho que si nadaba debajo del agua con los ojos abiertos, estos se volverían claros. Durante un verano lo intentó una y otra vez. "Yo salía con los ojos todos rojos, pero no se ponían claros", recordó entre risas y gestos de complicidad. La historia puso en palabras el desconcierto de una niña que buscaba parecerse a su familia sin saber que detrás de esas diferencias había una verdad silenciada.

Montenegro tenía 25 años, estaba casada y era madre de tres hijos cuando Abuelas de Plaza de Mayo logró encontrarla. La búsqueda había sido sostenida durante años por su familia de origen, que nunca dejó de buscarla. Conocer su verdadero nombre abrió un proceso para reconstruir su historia y comprender que quien había reconocido como su padre era, en realidad, un militar de alto rango que la había apropiado. "A partir de ese momento, me sumé a acompañar a las Abuelas de Plaza de Mayo a buscar a los nietos que nos faltan", señaló. Y admitió: "Fue muy duro atravesar todo ese proceso, me costó mucho aceptar y entender mi verdadera historia".

Adopción y apropiación: una diferencia clave

Durante el ida y vuelta, los chicos preguntaron con sinceridad sobre quiénes eran las Abuelas, qué había sido la dictadura y qué significaba ser apropiada. Montenegro marcó especialmente la diferencia entre adopción y apropiación: "La adopción es un acto de amor. Y la apropiación es un delito", afirmó. Explicó con palabras simples que a los bebés los habían separado de sus familias e inscripto como hijos propios, ocultándoles quiénes eran, y que a muchos de ellos aún falta encontrar.

También habló de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo, de sus búsquedas y del significado del pañuelo blanco. A través de las preguntas, el encuentro enlazó su experiencia personal con una historia colectiva que continúa abierta. "Hay algo que es muy importante y que hay que defender siempre, y es la identidad. Saber quiénes somos, que tenemos derechos", sostuvo.

Sobre el final, Montenegro dejó un mensaje que dio sentido al encuentro: "Lo que nos hicieron a nosotros no se le puede hacer nunca más a nadie". Y agregó: "Es muy importante tener memoria", junto con la defensa de una democracia que hace posible "que todos podamos pensar distinto".

La propuesta se completó con una actividad del grupo "Marabunta, títeres comunitarios" de la Murga del Monte, que leyó un cuento relacionado con la temática "identidad y memoria, 50 años". La Facultad de Arte y Diseño y la Municipalidad de Oberá tuvieron una intervención especial, no solo en la organización sino también entre los presentes.

En la sala del Cine Teatro colmada de niños de 5º y 6º grado, se generó un interesante intercambio.

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