La llevaron al médico por un control del colegio y la doctora descubrió lo que nadie sospechaba
¿Qué dijo la adolescente cuando la doctora le preguntó si estaba embarazada? La respuesta que dio delante de su madre destapó un caso que terminó con un hombre de 47 años condenado a 9 años de prisión.
Una adolescente de una familia humilde de San Vicente fue víctima de abuso sexual en la casa de una conocida de su madre, donde hacía tareas de limpieza a cambio de unos pesos. El ataque ocurrió una sola vez, pero derivó en un embarazo y en el nacimiento de un varón. Las pericias de ADN confirmaron quién era el padre, y el acusado, de 47 años, terminó condenado a 9 años de prisión.
El caso salió a la luz el 25 de marzo del año pasado, cuando la madre llevó a su hija a la Comisaría de la Mujer de San Vicente. Antes habían pasado por un control médico de rutina, de aptitud física, de los que piden en el colegio. La doctora que las atendió le miró el abdomen a la menor y sospechó que podía estar en gestación. Le preguntó si estaba embarazada. La chica se quedó en silencio, miró a su madre y en ese mismo momento contó que había sido abusada.
El juicio abreviado y la pena
El acusado tenía fecha el jueves pasado para ser juzgado ante los jueces del Tribunal Penal de Oberá. Pero las pruebas en su contra, principalmente una de ADN, le dejaban pocas chances de un fallo favorable. Por eso pidió un juicio abreviado: se reconoció autor penalmente responsable del delito de "abuso sexual con acceso carnal" y firmó con la fiscalía una pena de 9 años de prisión. El escrito fue presentado ante los magistrados, que avalaron el acuerdo entre la parte acusatoria y la defensa. La sentencia quedó confirmada.
Cómo se llegó al abuso
La adolescente había empezado a ir a la casa de una conocida de su madre para hacer tareas de limpieza a cambio de algunos pesos. No trascendió cuánto tiempo trabajó allí, pero sí que el abuso ocurrió una sola vez. Un día se quedó a dormir en la vivienda porque la esposa del acusado se lo pidió: al día siguiente debía empezar las tareas muy temprano. Esa noche se levantó de la cama para ir al baño. El acusado la escuchó, entró detrás de ella y la accedió carnalmente.
Cuando se confirmó el embarazo, la justicia ordenó la detención del sospechoso. Al poco tiempo la adolescente dio a luz a un varón. El juzgado pidió entonces una pericia de ADN entre el bebé y el acusado, que confirmó que él era el progenitor en el marco del delito que se investigaba. Esa prueba fue clave para que el hombre se declarara culpable y aceptara la condena.