Había un solo sector peleando por los mejores cuadros técnicos y gerenciales. Con US$ 180.000 millones en juego bajo el RIGI y Vaca Muerta batiendo récords, ahora son dos industrias las que se disputan el mismo puñado de nombres.
El desembarco de inversiones por más de US$ 180.000 millones en proyectos energéticos y mineros aprobados o en evaluación bajo el RIGI encendió una disputa silenciosa pero intensa: la pelea por los profesionales que puedan gestionar semejante volumen de actividad. La cuenta la publicó INFOENERGÍA y abarca tanto las iniciativas ya en marcha como las que esperan luz verde.
El motor tiene dos cilindros. Por un lado, Vaca Muerta, que acaba de anotar marcas históricas de producción: 973.700 barriles de petróleo por día y 147,7 millones de metros cúbicos de gas diarios. Por el otro, la minería que avanza en el NOA y la Cordillera, con el litio, el oro, la plata y el cobre como protagonistas.
Un mercado laboral con reglas propias
La combinación de esos factores —la aceleración de la cuenca neuquina, la puesta en marcha del régimen de incentivos y la expansión minera en las provincias— está reconfigurando la competencia por el talento. No se trata de un mercado laboral cualquiera: el sector energético tiene características específicas que lo diferencian del resto.
Perfiles técnicos, gerenciales y de operaciones pasaron a ser un recurso escaso. Las empresas que compiten por esos cuadros ya no miran solo el salario: el nuevo escenario las obliga a pelear con herramientas distintas por los mismos candidatos.
El fenómeno no es menor en una provincia como Neuquén, donde la actividad hidrocarburífera marca el pulso de la economía local y donde cada nuevo proyecto suma presión sobre el mercado de trabajo calificado.