La nieve que protegía los glaciares de San Juan ya no aguanta el verano: qué encontraron
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La nieve que protegía los glaciares de San Juan ya no aguanta el verano: qué encontraron

Juan Cruz Ghilardi Truffa lideró un estudio que siguió 40 años de imágenes satelitales sobre los glaciares de San Juan. Encontró un desplazamiento de 222 metros y un caso que los científicos marcan como el más grave de todos.

Los glaciares de la cordillera sanjuanina pierden cada verano su manto de nieve protectora, y un estudio basado en 40 años de imágenes satelitales puso número a ese retroceso: la línea de nieve subió en promedio 222 metros en los Andes Centrales argentinos.

La línea de nieve es el límite donde la nieve permanece al final del verano. Al desplazarse hacia arriba, queda más superficie de hielo expuesta al sol durante los meses cálidos, lo que acelera el derretimiento y reduce la reserva de agua que alimenta los ríos de la provincia.

El trabajo lo realizó el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla-Conicet), con Juan Cruz Ghilardi Truffa al frente, y se publicó en la revista Journal of Glaciology. Se analizaron 229 glaciares de cinco cuencas andinas: San Juan, Mendoza, Tunuyán, Diamante y Atuel.

La cuenca sanjuanina, la más golpeada

Según el estudio, San Juan fue la cuenca con los cambios más marcados: 47 glaciares que cubren 150 kilómetros cuadrados. El impacto no es parejo a lo largo de la cordillera, pero San Juan y Mendoza aparecen como las provincias más afectadas por esta dinámica.

La nieve que se acumula en invierno funciona como cobertura que protege el hielo durante el verano y permite su recuperación anual. Cuando esa capa desaparece por completo, los científicos hablan de “inanición glaciar”: el cuerpo de hielo termina la temporada sin nieve que compense lo perdido por derretimiento. El caso más grave identificado en el relevamiento fue el del glaciar Agua Negra.

De 15 a 28 glaciares sin nieve por año

El promedio de glaciares que concluyen el verano sin nieve pasó de 15 por año en la década de 1980 a 28 por año en los 2020. Los investigadores atribuyen el deterioro principalmente a la megasequía que afecta a la región cordillerana desde hace años.

El estudio sostiene que el 92% del ascenso de la línea de nieve ocurrió a partir de 2009, en coincidencia con el inicio de la megasequía. También señala que el fenómeno se vincula más con la caída de las nevadas que con el aumento de las temperaturas.

En paralelo, la cobertura de rocas y sedimentos sobre el hielo —los detritos— aumentó un 20% en las cuencas estudiadas. En San Juan esos materiales avanzan sobre las lenguas glaciares y ensanchan las morenas, los bordes de piedra que deja el hielo al retroceder.

Qué pasa con el agua de la provincia

Los glaciares son la principal reserva de agua de la cordillera sanjuanina, por lo que el hallazgo tiene implicancias directas para el abastecimiento futuro. Los investigadores indicaron que las nevadas abundantes de los inviernos 2024, 2025 y 2026 no alcanzan para revertir una tendencia acumulada durante 40 años.

El próximo dato a seguir, según el propio estudio, es cuánta de esa nieve logra resistir los meses de verano y sostener la recarga hídrica de la provincia.

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