La plaza de Macarone se llenó de bicis, sirenas y un mural: qué buscaron las maestras
¿Qué pasó cuando la escuela dejó de hacer la jornada puertas adentro y la trasladó a la plaza del barrio? Bicis, sirenas y un mural que los vecinos de Macarone no se quisieron perder.
La comunidad educativa de la Escuela Nº 99 María Reina Inmaculada se propuso sacar la inclusión del aula y llevarla a la calle. Este viernes, la Plaza Italia del barrio Macarone fue el escenario de una jornada por el mes de la inclusión y la convivencia que reunió a chicos, familias e instituciones de la zona.
La actividad, que otros años se hacía puertas adentro del establecimiento, esta vez se abrió a todo el barrio. Así lo explicaron las directoras de los turnos mañana y tarde, Yamila Kelly y Nancy Rodríguez: “Este año quisimos abrirlo a la comunidad y poder integrar a las personas con las que trabajamos en red”.
Bicicleteada, monopatines y postas de juegos
La jornada arrancó a las 10 con una bicicleteada de la que participaron vecinos y alumnos, mientras que los más chicos del jardín se sumaron con monopatines. Después, los profesores armaron postas de juegos cooperativos en distintos puntos de la plaza.
El programa siguió con un almuerzo compartido y la elaboración de un mural colectivo, con cierre previsto para las 14. Entre los carteles que preparó la comunidad educativa se leían frases como “Diferentes en las formas de ser, iguales en derechos” y “Más empatía, menos barreras”.
Los protagonistas más chicos contaron la mañana a su manera. “Hay un montón de juegos que pusieron”, dijo Teo. Angelina, en tanto, destacó que hicieron “juegos de educación física” y que pudieron conocer los vehículos de bomberos y de la policía.
El patrullero, la sirena y el camión de bomberos
Uno de los momentos que más entusiasmo generó fue el contacto con los vehículos de emergencia. Los bomberos mostraron su camión, explicaron cómo trabajan y compartieron actividades con los chicos.
El personal de la Comisaría Octava también abrió las puertas del patrullero: los chicos pudieron subirse, usar el micrófono y escuchar la sirena. Jonathan Brumatti, jefe de esa dependencia, contó que la invitación de la escuela llegó una semana antes. “Se coordinó y se organizó para venir y compartir con ellos, para que puedan conocer un patrullero, tener la experiencia de subirse, sacarse fotos junto a la familia”, relató.
Para Brumatti, la presencia policial en la jornada apunta a algo más profundo: “Que entiendan que la policía es una compañía para ellos, que pueden acercarse a nosotros en cualquier oportunidad que así lo necesiten”.
La vecinal, las familias y una abuela con historia
Detrás de la organización estuvo también la comisión vecinal del barrio. Su vicepresidenta, María Quintero, puso el acento en el trabajo de las docentes y en el compromiso de los vecinos: “Para nosotros como vecinal tenemos la obligación de acompañar”. También agradeció a las instituciones que se sumaron.
Desde la escuela remarcaron que la gestión de la vecinal fue clave para poder disponer de la plaza, y que personal de Tránsito y de la Policía acompañó el recorrido de la bicicleteada.
Las familias fueron parte activa de la propuesta. Una abuela que llegó con sus nietos valoró el encuentro y recordó su propio vínculo con la institución: “Yo me crié en la escuela del padre Alejandro. Y mis hijos, todos mis hijos también”.
La convocatoria había reunido a la vecinal, policías, bomberos, el centro de salud y escuelas integrales. Durante la mañana también se sumó la Escuela Melvin Jones con sus alumnos y familias.