La ruta a Buenos Aires para ver al papa: el tramo de ripio y pozos que muchos eligen sin saberlo
Sociedad · Río Negro

La ruta a Buenos Aires para ver al papa: el tramo de ripio y pozos que muchos eligen sin saberlo

Miles de neuquinos y rionegrinos ya organizan el viaje a Buenos Aires para ver al papa León XIV, y hay un tramo del recorrido que puede complicar el auto y la seguridad de los ocupantes. ¿Cuál es y por qué tantos lo desaconsejan?

La confirmación de la visita del papa León XIV a la Argentina despertó una expectativa enorme en todo el país y, en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, ya se traduce en algo bien concreto: parroquias y vecinos organizando cómo llegar a Buenos Aires. Las consultas sobre transporte, estado de las rutas y alojamiento se multiplican por estas horas.

Para quienes viajan por tierra desde la capital neuquina, la distancia supera los 1.250 kilómetros. El recorrido exige planificar cada tramo y cada parada, porque el estado de los caminos varía y la integridad de los ocupantes y del vehículo depende de elegir bien.

El itinerario desde el Alto Valle

El punto de partida es Neuquén capital. Desde allí, la ruta 22 encadena Cipolletti, Allen, General Roca, Cervantes, Mainqué, Huergo, Godoy y Regina, y abre el avance hacia el noreste patagónico y La Pampa.

La primera escala técnica aparece en Río Colorado, en territorio rionegrino. Es un punto clave para abastecerse después de dejar atrás el tramo inicial del Alto Valle, que combina rutas nacionales muy transitadas por el transporte de carga y por vehículos particulares.

Ojo con un detalle que puede complicar el viaje: a la salida de Río Colorado hay unos 8 kilómetros de ripio y camino con varios pozos. Conviene bajar la velocidad y respetar los controles viales apostados en los accesos interprovinciales.

Santa Rosa, la parada para descansar

Superada la zona rionegrina, el trayecto sigue por La Pampa hasta Santa Rosa, ubicada a mitad de camino del recorrido total. Es el lugar ideal para dormir, hacer una revisión mecánica completa del vehículo y recuperar energías: después de varias horas al volante, el cansancio empieza a pesar.

Desde la capital pampeana, el itinerario avanza hacia el este y entra a territorio bonaerense por rutas que conectan con la red vial hacia el centro del país y la franja atlántica. En ese tramo, el paisaje rural se transforma en corredores con más densidad de tránsito, cruces, zonas urbanas y peajes que ordenan el flujo hacia la Capital Federal.

Contando solo el manejo efectivo, sin paradas prolongadas, el viaje insume unas 16 horas y media. El ingreso final a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires exige máxima atención por el entramado urbano, los accesos por autopistas y la congestión típica del tránsito metropolitano.

Por qué desaconsejan la ruta provincial 6

Muchos conductores coinciden en una advertencia: la ruta provincial 6 no conviene como atajo. En el mapa puede parecer una opción tentadora para acortar distancias, pero su estado actual presenta daños estructurales que complican la circulación y multiplican los riesgos.

El problema central es que gran parte del trazado tiene escaso o nulo asfalto y se reduce a ripio consolidado, tierra y huellas que se deterioran por el paso de vehículos pesados y por las inclemencias climáticas de la región.

Transitar esos sectores castiga la suspensión, los neumáticos y los bajos del vehículo, y eleva las chances de sufrir una rotura mecánica imprevista lejos de un centro de asistencia. Para un viaje que ya es largo, es un riesgo que muchos prefieren evitar.

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