La zafra ya está en marcha y desde Tucumán y Santiago del Estero salieron a cruzar datos sobre lo que pasa en los afluentes que alimentan el embalse de Río Hondo. Qué se vigila y por qué enciende las alarmas en esta época del año.
El subsecretario de Medio Ambiente de Tucumán, Facundo Moreno Majnach, se reunió con el Defensor del Pueblo de Santiago del Estero, Daniel Escobar Correa, para cruzar información sobre la zafra y coordinar los controles ambientales sobre los afluentes de la cuenca Salí-Dulce.
El objetivo declarado es evitar que la actividad sucroalcoholera provoque daños en los recursos hídricos que terminan desembocando en el embalse de Río Hondo.
Qué se vigila durante la zafra
Ambos funcionarios coincidieron en la necesidad de sostener los controles sobre los afluentes de la cuenca justo en el período de mayor actividad de los ingenios. La mirada está puesta en los cursos de agua que alimentan el embalse, un punto sensible para el abastecimiento y para el ecosistema de la zona.
Durante el encuentro también se destacó el seguimiento de la calidad del agua que se hace en distintos tramos de la cuenca. Esos monitoreos de aguas superficiales permiten saber cómo está el recurso y ajustar la gestión.
Un trabajo que lleva más de 15 años
Las tareas se enmarcan en el Comité Interjurisdiccional de la Cuenca Salí-Dulce (CICSD) y en el acuerdo de cooperación firmado entre Tucumán y Santiago del Estero para la protección integral de la cuenca.
De esas acciones participan equipos técnicos del Grupo de Gestión en Tiempo Real del CICSD y del Grupo de Mediciones en Embalse.
El monitoreo se realiza de manera permanente y sistemática desde 2009 a través de la Subdirección de Monitoreo y Laboratorio Ambiental, en articulación con la Dirección de Recursos Hídricos. Según se informó, ese trabajo sostenido genera información continua para evaluar el estado de los recursos hídricos y respaldar las decisiones de gestión.