Las provincias recibieron un golpe de 56% en octubre: qué pasó con las jubilaciones y las universidades
Las provincias perdieron más de la mitad de sus transferencias en octubre, mientras jubilados y universidades quedaron entre los pocos que le ganaron a la inflación. El informe que muestra quién pagó la cuenta del ajuste.
El Gobierno nacional volvió a pisar el acelerador del ajuste en octubre. Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), el gasto primario de la Administración Nacional cayó 5,4% real interanual el mes pasado y acumula una baja de 3,2% en los primeros diez meses de 2026. Se trata de la segunda contracción mensual más fuerte del año.
El dato se desprende del análisis de la evolución del gasto primario devengado y del gasto base caja, es decir, el efectivamente pagado. El documento sostiene que la profundización del recorte responde a la estrategia oficial de mantener el superávit en las cuentas públicas.
El número que explica el recorte
En octubre, el gasto primario devengado alcanzó los $12 billones, con una merma real interanual del 5,4%. El acumulado enero-octubre llegó a $115,2 billones, lo que representa una reducción real del 3,2% frente al mismo tramo de 2025.
La dinámica del gasto pagado, medido sobre base caja, fue todavía más pronunciada: una contracción real del 9,7% interanual en octubre, la segunda más severa del año. Solo quedó por detrás de febrero, cuando la caída había sido del 14%. El contraste con septiembre es notable: en ese mes el gasto devengado se había reducido apenas 0,7% real.
En el acumulado entre enero y octubre, el devengado bajó 3,2% y el pagado, 4,2%.
Por qué el gasto baja cuando la recaudación se cae
El Iaraf explicó el mecanismo que ordena las cuentas: “El ajuste del gasto devengado refleja la decisión del gobierno de definir el gasto en función de la recaudación. La caída interanual de la recaudación ha implicado una caída real del gasto devengado”, señaló el informe.
Y agregó: “Dada la movilidad del gasto en jubilaciones (ajusta en base a la inflación de dos meses previos), mientras este registra una suba real, el resto del gasto debe bajar más que proporcionalmente para adecuarse al nivel de recaudación”.
Las provincias, las más castigadas
El recorte de octubre se concentró en las partidas giradas a las jurisdicciones subnacionales. Las transferencias corrientes a las provincias registraron un desplome real interanual del 56,4%, mientras que las transferencias de capital —destinadas sobre todo a obras de infraestructura— cayeron 55,9%.
También hubo bajas relevantes en las transferencias a empresas públicas y fondos fiduciarios (-26,4%) y en los giros al sector privado (-14,3%).
En el acumulado de los primeros diez meses de 2026, las provincias siguen siendo las más afectadas: las transferencias corrientes presentan una caída real acumulada del 61% y las de capital, del 43,7%. La inversión real directa, por su parte, retrocede 21,1% y se consolida entre las partidas más golpeadas por la contención fiscal.
Las pocas excepciones que le ganaron a la inflación
Frente al recorte generalizado, un grupo reducido de partidas logró mantenerse por encima de la inflación en octubre. La mayor suba correspondió a la inversión real directa, con un alza real del 6,1% en el mes.
También crecieron las transferencias corrientes a las universidades nacionales, con un 5,7% real, y las jubilaciones y pensiones, que mejoraron 2,2%. Esos tres componentes fueron la excepción en una estructura de gasto marcada por bajas en la mayoría de los rubros.
Sin embargo, al mirar el acumulado enero-octubre los incrementos se achican: las jubilaciones y pensiones muestran una suba real de apenas 1,9% y las transferencias a universidades, de 0,7%. El informe remarcó que “fueron los únicos grandes componentes del gasto que exhibieron variaciones positivas en el período”.
El desempeño de los haberes jubilatorios se explica por la fórmula de movilidad, que se actualiza con el último dato de inflación. Las universidades, en tanto, lograron sostener recursos por encima de la inflación en un contexto en el que casi todas las partidas permanecieron en terreno negativo.