Le pidió a los votantes que lo trataran como si estuviera en la boleta: el costo que pagó Trump
Les pidió a los votantes que lo trataran como si él también estuviera en la boleta. Lo hicieron, y el resultado dejó a los republicanos pagando un precio que en Carolina del Sur no se veía desde hace un siglo.
Los estadounidenses fueron a las urnas este martes en las elecciones de medio mandato y el resultado dejó al Partido Demócrata con el control del Congreso durante los dos últimos años del mandato de Donald Trump. La magnitud del golpe superó las previsiones más optimistas de la oposición y encendió alarmas en el oficialismo.
Según las primeras conclusiones que dejan los comicios, el presidente apostó fuerte a la campaña y el electorado le devolvió una respuesta que pocos esperaban.
Un electorado de mal humor
Trump les pidió a los votantes que hicieran de cuenta que él también estaba en las boletas. Así lo hicieron, y los republicanos pagaron el precio.
Los resultados y las encuestas a boca de salida mostraron a un electorado de muy mal humor, que le propinó un fuerte revés a Trump y a su agenda, en medio de un profundo malestar por los altos precios y el rumbo del país.
De acuerdo con los sondeos a boca de urna realizados por SSRS para un consorcio de medios estadounidenses, entre ellos las principales cadenas de televisión y la agencia Associated Press, muchos votantes dijeron estar peor que hace dos años. Casi nueve de cada diez identificaron el costo de vida como un factor crucial o importante a la hora de votar.
Trump fue elegido en 2024 con la promesa de frenar la elevada inflación, pero sus aranceles a los productos extranjeros y la guerra contra Irán no hicieron más que agravar la situación económica de muchos estadounidenses. En la campaña, su respuesta fue pedirles a los ciudadanos que absorbieran los mayores costos, incluso mientras su popularidad caía a niveles mínimos históricos.
Casi dos tercios de los votantes consultados responsabilizaron a Trump por los altos precios, mientras que tres cuartas partes dijeron estar enojadas o insatisfechas con el rumbo del país. Los votantes también expresaron una extendida preocupación por la corrupción en el gobierno.
Las primeras victorias demócratas del martes sugirieron que la gira de campaña de Trump por 19 estados en las últimas semanas, en apoyo de candidatos republicanos, hizo poco para mejorar su imagen ante el electorado.
El olfato político que quedó en duda
No fue solamente una mala noche para los republicanos: también lo fue para el olfato político de Trump. El presidente sufrió una serie de derrotas personales, después de que varios candidatos que había impulsado, pese a las objeciones de los republicanos locales, tuvieran dificultades en contiendas que el partido esperaba ganar.
Los candidatos al Senado elegidos personalmente por Trump en Carolina del Sur y Carolina del Norte, Darline Graham y Michael Whatley, perdieron sus respectivas contiendas, mientras que Ken Paxton, en Texas, fue derrotado por el candidato demócrata al Senado, James Talarico. Las decisiones de Trump dejaron a los republicanos a la defensiva en estados donde partían como favoritos.
Las derrotas probablemente reavivarán los interrogantes sobre el instinto político de Trump, en particular por su tendencia a priorizar la lealtad personal por encima de los candidatos con mayor atractivo electoral.
Las encuestas a boca de urna mostraron que la coalición de votantes que impulsó su victoria en 2024 está gravemente fracturada. Los republicanos registraron fuertes caídas en el apoyo entre los hombres negros, los latinos y los votantes jóvenes.
Una ola azul con triunfos que no se veían en décadas
Los sondeos previos a las elecciones de medio mandato ya mostraban una posibilidad considerable de que los demócratas tuvieran una gran noche. El partido logró recuperar el control de la Cámara de Representantes y competía por el dominio del Senado.
Pero la magnitud de las ganancias demócratas que comenzaban a perfilarse sugería algo mayor: una posible ola azul que se extendía mucho más allá de los estados tradicionalmente disputados.
Al quedarse con la banca del Senado en Carolina del Sur, los demócratas hicieron historia. El partido no ganaba una elección para el Senado en ese estado en lo que va del siglo. La victoria de Annie Andrews sobre Graham se convirtió en una de las grandes sorpresas de la noche.
Los demócratas también ganaron en Kansas, donde la última vez que habían ganado una banca en el Senado había sido en 1932, durante la Gran Depresión. En Texas, Talarico se convirtió en el primer demócrata elegido senador por ese estado en 38 años.
El arma de doble filo
Sin embargo, recuperar el control del Congreso podría convertirse en un arma de doble filo para los demócratas.
Es probable que los votantes esperen que el partido se ocupe de sus preocupaciones económicas y no se limite a oponerse a Trump. Pero los demócratas tendrán un margen acotado para aprobar leyes, ya que el presidente conservará su poder de veto. Trump también podría argumentar que ahora los demócratas son, como mínimo, igualmente responsables de la situación económica del país.
Con información de Agencia Reuters