Le pidió una señal a Dios y el Vaticano la eligió a ella entre 80 postulantes
Sociedad · Mendoza

Le pidió una señal a Dios y el Vaticano la eligió a ella entre 80 postulantes

80 postulantes, 16 nombres enviados al Vaticano y una sola elegida. La mendocina que llevará las ofrendas en la misa de Luján acaba de atravesar el año más difícil de su vida.

Gladys Escudero es referente de Cáritas en la parroquia Virgen de los Pobres, en el barrio San Martín de la Ciudad de Mendoza. En las próximas horas viajará a Buenos Aires para cumplir un rol que jamás imaginó: llevar las ofrendas durante la misa que el papa León XIV celebrará en la Basílica de Luján.

La noticia la recibió con sorpresa, en un momento de su vida que describe como particular. A principios de este año, un control médico de rutina le reveló que atravesaba un proceso de cáncer. El diagnóstico fue inesperado y golpeó fuerte.

Sin embargo, Gladys encontró en la fe y en su trabajo comunitario el sostén para afrontar el tratamiento. "Lo tomé con sorpresa, pero más que sorpresa es una bendición. No me lo esperaba. Fue muy impactante, muy chocante, pero lo bueno es que yo seguí con fe", recordó.

Una señal pedida y una respuesta inesperada

El comienzo del tratamiento fue duro y estuvo marcado por la incertidumbre. También le preocupaba cómo sostener el acompañamiento a los adultos mayores de la comunidad, una tarea a la que dedica buena parte de su vida.

Cuando empezó a quedarse sola en su casa, tomó una decisión: volver a rodearse de la gente que le hace bien. "Tengo que salir, tengo que ir y encontrarme nuevamente con lo que me hace bien, porque ahí es el momento en que me olvido de mi enfermedad. Aparece la risa, la alegría y te olvidás de lo que tenés", contó.

En medio de ese proceso le pidió a Dios una señal que le confirmara que iba por el camino correcto. La respuesta llegó de una forma que nunca había imaginado: quedó seleccionada para representar a Cáritas en una de las celebraciones religiosas más importantes de la visita papal.

Cómo fue la selección que terminó en el Vaticano

La elección surgió de una convocatoria impulsada por la organización de la misa en Luján, que resolvió que un referente de Cáritas participara de la entrega de las ofrendas. En una primera instancia se presentaron 80 personas que cumplían con el perfil solicitado. De ese grupo quedaron 16 postulantes, cuyos nombres fueron enviados al Vaticano para la definición final.

La elegida fue Gladys, que representará a Mendoza en la celebración. "Yo seguía con mi trabajo sin saberlo. Y esos 16 postulantes los envían al Vaticano y decide quién era la persona que debía pasar a hacer la entrega de las ofrendas", explicó.

Lejos de tomarlo como un reconocimiento personal, la referente de Cáritas prefirió poner el foco en quienes trabajan en silencio por los demás. "Soy un referente nada más. Hay tantos en el anonimato que yo creo que merecen estar en este momento", expresó.

La novedad también alegró a la comunidad del barrio San Martín, donde Gladys es una cara conocida. "Esto le ha dado alegría a la comunidad. Vos vieras las respuestas que tengo, gente que se acerca y me dice gracias, que me reconoce", relató.

La fe heredada y el acompañamiento a los adultos mayores

La fe ocupa un lugar central en su vida desde la infancia. Según contó, la recibió de su madre, una mujer profundamente creyente que la acercó a la Iglesia y a la espiritualidad católica. Hoy esa fe se traduce en hechos concretos: acompañar a adultos mayores, escuchar sus necesidades y abrir espacios de encuentro para quienes muchas veces atraviesan la soledad.

Durante la entrevista recordó en particular a una mujer mayor que se acercó a agradecerle el trabajo de la parroquia. Le contó que hasta el día anterior había pensado en quitarse la vida. "Me dejó muy fuerte esa señora y la quiero ir a volver a ver. Ya tomé la dirección, ya tomé todo y la voy a acompañar", relató Gladys.

El testimonio la movilizó y reforzó su convicción sobre la importancia de estar presente para quienes necesitan afecto, contención y compañía. Para ella, la tarea de Cáritas no pasa solo por asistir, sino por reconocer la dignidad de cada persona.

En ese camino no está sola. Destacó el compromiso de los voluntarios que la acompañan y que, incluso con dificultades propias, siguen regalando su tiempo. "Ellos siguen donando ese tiempo para el que más lo necesita", valoró.

Qué le diría al Papa si pudiera hablar con él

Gladys viajará a Buenos Aires el martes por la noche para participar de la celebración en Luján. Si tuviera la chance de conversar unos minutos con León XIV, tiene claro qué le gustaría transmitirle: "Amor, paz interior, que nos unamos los argentinos, que seamos más solidarios, que le demos dignificación a la gente que está necesitando, a estos adultos mayores, y que salgamos al encuentro del otro".

También espera que su historia sirva de ejemplo para otras personas que atraviesan enfermedades o tratamientos difíciles. Su mensaje es no encerrarse en el dolor y buscar, mientras se pueda, motivos para seguir adelante. "Que no se queden en casa con ese dolor, que salgamos mientras podemos respirar. Estamos vivos, hagamos cosas para que nuestro pasar en la vida no sea un simple pasar", reflexionó.

En ese punto retomó una de las enseñanzas que marcó el pontificado de Francisco: salir al encuentro de quienes necesitan ayuda, en lugar de esperar que sean ellos los que se acerquen. Gladys llegará a Luján con esa convicción y con la sensación de representar a muchas otras personas que, desde el anonimato, sostienen cada día el trabajo solidario.

"Voy por el anonimato de esa gente que se pone en el lugar del otro, del que lo está necesitando", concluyó. Para ella, la elección del Vaticano llegó como una señal en medio de una lucha personal, pero también como una oportunidad para dar visibilidad al trabajo silencioso de quienes hacen de la solidaridad una forma de vida.

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