Le tiró una bicicleta, lo pateó y lo acuchilló: la seguidilla que terminó con tres años de cárcel
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Le tiró una bicicleta, lo pateó y lo acuchilló: la seguidilla que terminó con tres años de cárcel

La causa parecía encaminada a un juicio oral, pero terminó en un acuerdo abreviado. Uno de los acusados admitió todo y la Justicia le fijó tres años de prisión efectiva; su cómplice, en cambio, zafó con una probation y una reparación económica. ¿Qué pesó para que los caminos se separaran?

Fernando Rubén Rivero, de 27 años, fue condenado a tres años de prisión de cumplimiento efectivo por cinco hechos delictivos cometidos en Santa Rosa. El fallo también le mantuvo la condición de reincidente, mientras que su cómplice resolvió su situación con una probation por no tener antecedentes.

La sentencia la firmó el juez de control Néstor Ralli, quien homologó un juicio abreviado impulsado por la fiscala Leticia Andrea Pordomingo y el defensor oficial Marco Daniel Mezzasalma. Rivero admitió su culpabilidad.

Los delitos que le imputaron

El hombre fue condenado como autor de hurto simple en concurso real con robo agravado por el uso de un arma —un cuchillo— y por las lesiones graves provocadas, en grado de tentativa. A eso se suma un robo agravado por tratarse de un vehículo dejado en la vía pública, también en grado de tentativa, hurto simple y encubrimiento por receptación dolosa.

Cómo empezó la seguidilla

El primer episodio ocurrió el 23 de abril a la noche. Junto a la mujer ingresaron a una vivienda de la calle Corona Martínez y, sin ejercer fuerza ni violencia, se llevaron una computadora del programa Conectar Igualdad y dos televisores.

Un mes después, en poco más de 48 horas, se produjeron los otros hechos. El 23 de mayo, a la madrugada, intentaron apoderarse de una moto Zanella de 110 cc. estacionada en la calle Gentile, en el Plan Vial. El vehículo tenía colocado el traba volante, que después se constató que estaba dañado.

El robo que terminó en una golpiza con cuchillo

Al día siguiente, a la noche, fueron a una casa de la calle Sansinanea. Rivero, sin ejercer fuerza ni violencia, se apoderó de 100.000 pesos y un celular, y se fue. Cerca de la medianoche, al notar el faltante, el damnificado fue hasta la casa del acusado a pedirle que le devolviera el teléfono.

En ese contexto, Rivero le arrojó una bicicleta, la víctima cayó al piso y el agresor comenzó a patearlo y a provocarle varias heridas con un cuchillo. Mientras lo atacaba, le gritaba a la mujer que le sacara la billetera, algo que no logró por la resistencia del agredido. Ella, en cambio, le arrojó un ladrillo que le provocó un corte en el cráneo.

La víctima fue encontrada sangrando en la vía pública y trasladada al hospital Favaloro, donde fue intervenida quirúrgicamente.

El allanamiento y la bicicleta robada

El 25 de mayo, al mediodía, durante un allanamiento en el domicilio de Rivero, se comprobó que él y la mujer tenían una bicicleta Gribom que había sido sustraída días antes de una casa de la calle Constituyentes.

Antecedentes y reincidencia

Según los informes del Registro Nacional de Reincidencia, Rivero registra antecedentes penales computables. La última sanción le había sido impuesta el 28 de abril de 2025: una condena a un año y dos meses de prisión.

En la parte resolutiva del fallo, Ralli también dispuso que al hombre golpeado se le devuelva su teléfono.

La probation para su cómplice

A la mujer que acompañó al imputado en los delitos se le hizo lugar a la suspensión del proceso a prueba —conocida como probation— por falta de antecedentes.

A cambio del beneficio, durante un año no podrá cometer nuevos delitos, deberá fijar domicilio, presentarse mensualmente ante la Oficina de Salidas Tempranas del Ministerio Público Fiscal y pagar 200.000 pesos como reparación del daño. Ella ya depositó esa suma: 140.000 pesos serán destinados por la fiscalía a la persona herida, 40.000 a otra de las víctimas —en caso de aceptar el dinero— y 20.000 a una institución de bien público, el Desayunador de Villa Germinal.

Además, tendrá que respetar la prohibición de acercamiento y contacto a menos de 200 metros de cualquier lugar donde sepa que puede encontrarse con las damnificadas.

La suspensión del juicio a prueba permite frenar un proceso judicial antes del juicio oral y de una eventual condena. Si la imputada cumple todas las reglas impuestas por el juez durante el plazo fijado —en este caso, un año—, la causa se cierra, la acción penal se extingue y no le quedan antecedentes penales registrables.

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