Litio en Jujuy: la inversión de u$s1.116 millones que EXAR no ve posible sin una condición
¿Qué condición puso el presidente de EXAR para que la Argentina reciba grandes inversiones mineras y por qué dice que sin eso los proyectos de cobre de escala enorme no llegan?
La empresa que opera el salar de Cauchari-Olaroz arrancó las obras para sumar 45.000 toneladas anuales de carbonato de litio. Su presidente, Simón Pérez Alsina, explicó por qué el RIGI es la llave para ese desembolso y qué pasaría con los proyectos de cobre si el régimen no existiera.
EXAR, la compañía que integran la china Ganfeng Lithium, la canadiense Lithium Argentina y la estatal jujeña JEMSE, puso en marcha la ampliación de su operación en el Salar de Cauchari-Olaroz, en plena Puna de Jujuy, a casi 4.000 metros sobre el nivel del mar. Las obras fueron aprobadas dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y demandarán u$s1.116 millones.
El plan suma 45.000 toneladas anuales y llevará la capacidad total a 85.000 toneladas de carbonato de litio por año. La intención de los accionistas es seguir escalando hasta las 150.000 toneladas en el futuro.
El presidente de EXAR, Simón Pérez Alsina, abogado especializado en gestión minera y extitular de la Cámara de la Minería de Salta, recibió a Energy Report en la planta y repasó el impacto del régimen, la competitividad de la operación, los costos locales, el vínculo con las comunidades y la llegada de la tecnología de extracción directa de litio (DLE).
“Si me adapto, conservámelas”
Pérez Alsina destacó el recorrido de la compañía y el rol del régimen para habilitar nuevas inversiones. “Haber llegado hasta acá ya es una gran cosa. Esto viene de años de exploración, 15 o 20 años, mucho esfuerzo y muchos tiempos buenos y malos”, señaló tras compartir un almuerzo con directivos de la firma, el gobernador Carlos Sadir y otros funcionarios provinciales.
El directivo defendió la necesidad de reglas previsibles para proyectos que requieren inversiones y horizontes de varias décadas, y sostuvo que la importancia del RIGI excede los beneficios tributarios y cambiarios: “Argentina no logró mostrar estabilidad económica en los últimos 20 o 30 años. En minería, los proyectos viven 30 o 40 años. Yo no te digo cuáles tienen que ser las reglas, si son buenas o malas; me adaptaré, pero si me adapto, conservámelas”.
Una producción que ya es récord
Consultado sobre qué significa el inicio de las obras, el presidente de EXAR remarcó el volumen actual: “Hoy EXAR produce unas 38.000 toneladas anuales, un volumen importante: somos el proyecto individual de mayor producción de la Argentina”. Y agregó que llegar a ese punto llevó “muchísimos años” de exploración y de atravesar “momentos buenos y malos”.
Sobre el RIGI, lo describió como un hito porque ofrece estabilidad por un plazo determinado. Recordó que el país tenía una Ley de Inversiones Mineras, pero que luego hubo retenciones y otras medidas que hicieron que esa estabilidad no terminara de ser creíble. “El RIGI viene un poco a reivindicar que Argentina puede dar más y a ofrecer seguridad jurídica: hay una ley y, venga quien venga, se supone que se va a respetar”, afirmó.
La ampliación, explicó, abre una segunda etapa que también será larga. “Los accionistas tienen la intención de seguir creciendo y llevar algún día la capacidad total hasta las 150.000 toneladas. Creemos que el litio va a seguir creciendo porque el mundo avanza hacia la electrificación y la demanda va a estar”, sostuvo.
Competitividad sin depender del socio chino
El periodista le preguntó si la ventaja de costos de EXAR tenía relación con el respaldo de Ganfeng y el acceso a tecnología e insumos de origen chino. La respuesta fue categórica: “No. Tenemos buenos costos porque la gente es eficiente, el salar es bueno y la tecnología también. No tiene que ver con que estemos apalancados en empresas chinas. Nosotros competimos con las mismas condiciones que todas las empresas argentinas”.
La ventaja, según el directivo, está en la eficiencia, en un recurso de buena calidad, en una compañía consolidada y en un buen equipo de trabajo.
El precio del litio y los costos que se comen el margen
Pérez Alsina aceptó que la volatilidad del litio no se maneja desde la empresa. “El precio no lo manejamos. El litio todavía no terminó de consolidar un valor estable: pasó de niveles muy altos a valores mucho más bajos y después volvió a recuperarse”, describió. Aun así, consideró que EXAR está entre los productores más eficientes del mundo y que no quedaría fuera de competencia con precios bajos.
Sobre las proyecciones, fue irónico con los analistas: “Hasta ahora nunca acertaron demasiado. Nadie anticipó que el precio iba a llegar a determinados niveles, ni tampoco que iba a caer tanto”. Lo que sí da por seguro es la demanda: “Podrá crecer a una velocidad mayor o menor, pero va a seguir existiendo”.
En cuanto a los costos locales, explicó que la empresa tiene costos en pesos, actualiza salarios en pesos y exporta en dólares. “Un dólar bajo obviamente nos perjudica porque tenemos muchos costos que se van actualizando. Los salarios, por ejemplo, se revisan trimestralmente”, detalló. Sin aclarar si el tipo de cambio está atrasado —dijo que no es economista—, afirmó que por la evolución de los costos en pesos “podría estar un poco mejor”.
El dato que más le preocupa es otro: “El costo salarial aumentó mucho en dólares en los últimos tres años. Se debe haber duplicado o triplicado, y eso representa un costo importante. También los proveedores locales tienen que trasladar sus propios aumentos. Todo eso te va quitando margen”.
Sin RIGI, ¿habría inversiones?
Pérez Alsina no encontró puntos flojos en el régimen: “Lo mejor que tiene es todo. No le veo algo malo al RIGI. Creo que ofrece condiciones muy positivas para las inversiones”.
Ante la pregunta de si las nuevas inversiones mineras se hubieran concretado igual, respondió que hay mucho interés de empresas, incluso de las que todavía no ingresaron, por entrar antes de que venza el plazo. “En minería, creo que fue un impulso muy grande, muy grande. Por ahí algún proyecto hubiera salido sin el RIGI, pero no muchos”, evaluó. Y fue tajante con los proyectos de cobre de gran escala: “Yo no las veo sin el RIGI. No las veo porque somos Argentina y todavía no logramos mostrar estabilidad”.
La macro la maneja la Nación
Sobre el rol de las provincias mineras, el directivo diferenció lo que pueden hacer de lo que no. “Una provincia puede decirte que vengas, que te va a tratar bárbaro y que está encantada con tu proyecto, pero si después tenés cepo al dólar o retenciones, no hay mimos provinciales que puedan compensarlo”, graficó. Las provincias pueden generar condiciones favorables y acompañar, pero necesitan que el contexto nacional permita invertir y operar.
En la discusión por la apertura de importaciones, planteó que el país debe definir qué quiere ser: “Si un país productivo o uno que importa todo”. Contó que EXAR intenta usar muchos productos locales, pero que los números también mandan: “Si un hierro cuesta tres veces más en Argentina que en el exterior, es complicado elegir la opción local solamente por querer darle una mano a la industria nacional”.
Caja propia y seis o siete años de obras
La ampliación se financia con caja propia, gracias a un buen año de producción, y con créditos de EXAR. “Hasta ahora, la compañía se está autofinanciando y no está pidiendo aportes de capital a los accionistas”, afirmó. La inversión se ejecutará por etapas y el desarrollo de las distintas plantas puede llevar unos seis o siete años.
En el campamento trabajan alrededor de 630 personas, aunque durante la construcción puede haber picos importantes: en algún momento llegó a haber unas 2.000 personas en el proyecto. El impacto, remarcó, no se limita a la operación: alcanza a empresas de servicios, proveedores y distintas actividades de la economía regional.
Comunidades y proveedores locales
Pérez Alsina contó que a los grandes proveedores que llegan al proyecto les piden que hablen con las comunidades y busquen incorporar servicios locales. “Sabemos que hay determinados trabajos que requieren una escala que una empresa comunitaria todavía no puede alcanzar, pero puede alquilar camionetas, proveer baños u ofrecer otros servicios”, explicó.
“No creo que se pueda tener un proyecto con todos los vecinos como enemigos. Eso sería prácticamente imposible. La relación se construye todos los días”, sostuvo. El proyecto mantiene vínculos con siete comunidades originarias aledañas: Susques, Pastos Chicos, Huancar, Puesto Sey, Olaroz Chico, El Toro y Catua.
Elecciones, minería y percepción social
Sobre el calendario electoral, admitió que la incertidumbre siempre está y que hoy no hay un candidato opositor claramente establecido. “No veo que exista hoy una posición antiminera. La minería ya está afianzada y creo que el gobierno que venga tiene que potenciarla”, afirmó. Para él hay tres actividades encaminadas: “Vaca Muerta, la minería y el agro. Venga quien venga, tienen que ir para adelante”.
También evaluó el cambio de percepción social. Atribuyó parte de ese giro al litio, asociado a la electromovilidad y la transición energética, y a que permitió mostrar cómo funciona una operación minera: “No es que la gente está viviendo en una cueva y que los trabajadores salen de abajo de la tierra. Es una industria, con instalaciones, tecnología, empleo y controles”.
DLE: de 24 meses a 15 días
La ampliación incorporará tecnología de extracción directa de litio. Según el directivo, permite reducir costos, mejorar la eficiencia y acelerar la producción, además de optimizar el uso de agua de salmuera e industrial. La diferencia de tiempos es notable: con el sistema tradicional de evaporación solar el proceso puede demandar hasta 24 meses, mientras que con DLE se completa en un ciclo de días, entre 15 y 20.
“Permite separar el litio directamente de la salmuera de una manera más selectiva y eficiente”, detalló. Las piletas, aclaró, seguirán funcionando. La tecnología ya se usa en China y hay soluciones y resinas disponibles en el mercado. El desafío será adaptarla a cada salar y a cada operación.
“El RIGI no te da el agua”
Como abogado especializado en gestión minera, respondió a los cuestionamientos sobre supuestos beneficios excesivos o límites a los gobiernos futuros: “El RIGI ofrece lo que tienen otros países del mundo”. Justificó el régimen en el incumplimiento previo de la Ley de Inversiones Mineras: “Argentina tuvo el 2001, tuvo cepos y atravesó muchos cambios económicos. Para que alguien invierta en un proyecto de largo plazo, necesita previsibilidad”.
Frente a la objeción sobre la soberanía provincial de los recursos, fue preciso: “El RIGI nunca te dice que te da el agua. Lo que te da son reglas económicas. El agua te la otorga la autoridad provincial de Recursos Hídricos, porque es un recurso de la provincia”. Y agregó que, ante una necesidad urgente vinculada con el uso de un recurso, la legislación contempla su carácter de utilidad pública. “No veo que exista un riesgo para la soberanía provincial sobre los recursos naturales”, concluyó.