Lo que hoy es un problema cloacal en San Martín de los Andes podría terminar recuperando los suelos quemados
Una planta de tratamiento de San Martín de los Andes genera toneladas de barros que hoy son un dolor de cabeza. Un proyecto científico neuquino quiere darles un destino inesperado: los suelos que dejaron los incendios. Qué se estudiará y por qué podría cambiar la gestión de residuos en toda la provincia.
Un proyecto seleccionado por Ciencia en Territorio busca dejar de ver los lodos cloacales como un residuo y empezar a tratarlos como un recurso. La investigación, impulsada por la Agencia Neuquina de Innovación para el Desarrollo (Anide) y la Universidad Nacional del Comahue, analizará los barros que genera la planta de tratamiento de San Martín de los Andes.
La iniciativa se puso en marcha días atrás con la firma del acta correspondiente, en un acto que presidió el gobernador Rolando Figueroa y del que participó el ministro Jefe de Gabinete, Juan Luis Ousset, de quien depende Anide.
De residuo a recurso
El proyecto se titula “Valorización energética y agronómica de los lodos de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de San Martín de los Andes mediante digestión anaeróbica y cultivo de macrófitas flotantes” y está dirigido por la doctora en Química Marcela Noemí Gatti.
La propuesta apunta a evaluar la factibilidad de aprovechar esos lodos mediante un sistema de digestión anaeróbica, que permitiría estudiar su uso energético y, a la vez, sus posibles aplicaciones agronómicas.
La delegada de la Región Lagos del Sur, Eliana Rivera, explicó que el problema se detectó a partir de las dificultades actuales de gestión. “Nos encontramos con un grave problema en cuanto no solamente a los costos y a los espacios o sitios de disposición, sino obviamente de poder hacer uso de esos barros como un recurso y no verlos como un residuo”, señaló.
Para la funcionaria, el cambio también implica una transformación cultural: “Implica un cambio de concepción, un cambio de mirada por parte del ciudadano”, sostuvo.
El destino que entusiasma a la región
Uno de los usos que se analizarán es especialmente sensible para el territorio: la posibilidad de aplicar esos lodos en suelos degradados por incendios. “La intención es poder hacer uso de estos barros en los suelos degradados por incendios”, afirmó Rivera.
La idea conecta dos desafíos ambientales de la provincia: la gestión de los residuos y la recuperación de áreas afectadas por el fuego.
El proyecto cuenta con el aval de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Comahue y reúne capacidades de las ingenierías agronómica, electrónica y química. También participan estudiantes y un egresado de Ingeniería Química, lo que suma una dimensión de formación de nuevos profesionales.
Qué se espera de esta primera etapa
Por ahora, el objetivo es generar la base técnica que permita conocer las características del material y evaluar la factibilidad del sistema propuesto. Los resultados podrán servir más adelante como sustento para una propuesta preliminar de implementación a escala real.
Rivera destacó que la experiencia surgió en la Región Lagos del Sur, pero puede aportar conocimientos aplicables a otras localidades neuquinas. “Es una propuesta de la región de los Lagos del Sur, pero sin duda entiendo que va a solucionar un problema a nivel provincial”, afirmó.
El secretario Ejecutivo de Anide, Joaquín Perren, precisó que el proyecto representa uno de los objetivos centrales de Ciencia en Territorio: tomar una necesidad concreta de una región, ponerla en diálogo con el conocimiento científico y generar información que pueda convertirse en una solución aplicable en el territorio.
A través de Anide, el Gobierno provincial acompaña esta articulación para fortalecer las capacidades de universidades, organismos científicos y equipos de investigación frente a los desafíos ambientales y productivos de Neuquén.
En San Martín de los Andes, el desafío es estudiar si aquello que hoy requiere tratamiento y disposición puede tener un nuevo destino: transformarse en energía, aportar valor agronómico y, eventualmente, contribuir a la recuperación de suelos afectados por incendios.