La peregrinación diocesana más grande de Misiones cumple 25 años, pero este año no cae cuando siempre cae. La diócesis de Posadas explicó por qué movió el calendario y cómo será el operativo para recibir a miles de fieles.
La diócesis de Posadas ultima los detalles para una de las citas religiosas más convocantes de Misiones: la 25° peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Loreto, que se realizará el 21 y 22 de noviembre con caminantes, ciclistas y kayakistas.
Bajo el lema "Mártires del amor, peregrinos de María", la organización prevé recibir a miles de fieles en el predio litúrgico. La edición de este año tiene un condimento especial: se cumplen un cuarto de siglo de una movilización que nunca se interrumpió.
Por qué cambió la fecha
El cronograma habitual debió readecuarse por las actividades pastorales de este mes. El rector del Santuario, Leonardo Cuenca, explicó la trastienda de la reprogramación: "Solemos hacer a mediados de mes la peregrinación diocesana, pero desde el consejo pastoral diocesano ya habíamos determinado hace muchos meses la postergación que tuvimos con respecto a las fechas".
El cambio obligó a un despliegue organizativo previo en cada vicaría y parroquia de la provincia, según indicaron desde la diócesis.
Bodas de plata para la comunidad católica
Para Cuenca, esta edición representa una instancia particular para los fieles misioneros: "Es la peregrinación vigésimo quinta, podríamos decir así en términos coloquiales, las bodas de plata de nuestra fiesta diocesana en torno a la figura de los santos mártires".
La consigna elegida para este año busca interpelar la convivencia cotidiana y los conflictos sociales que atraviesan al país. El sacerdote subrayó el significado del lema e insistió en la necesidad de tender puentes: "Hoy también ser testigos de Cristo implica un sacrificio, es ese martirio diario de optar por el amor y no por las grietas, optar por el diálogo y no por las peleas, optar por los puentes y no por los muros".
En ese marco, la Iglesia pretende que la festividad funcione como una respuesta pacífica frente a la crispación del discurso público. "En un ambiente así de muchísima grieta, de muchísima exposición mediática y exposición de discursos y narrativas de odio, por supuesto que urge que hablemos del amor y del vínculo de la paz que nos une como argentinos", sostuvo el párroco.
Caminantes, ciclistas y kayakistas
Para la marcha de este año se prevé una amplia participación por vías terrestres y acuáticas, con columnas que partirán desde la zona sur, la Ruta 12 y el área metropolitana.
Cuenca destacó que se sumará nuevamente la modalidad náutica por el arroyo Yabebiry, coordinada por remeros de distintos puntos de Misiones que luego se integrarán al tramo a pie hasta el predio litúrgico.
Las recomendaciones para los peregrinos
De cara al aspecto preventivo y de asistencia, la organización pidió a los asistentes sostener una preparación física gradual y respetar la dinámica de grupos.
"Es muy necesario no olvidarnos de la dimensión espiritual y también no dejar a un lado la parte física, el entrenamiento previo, la buena hidratación y la alimentación durante los días previos", señaló el rector.
Al mismo tiempo, recomendó a los caminantes: "Es importante no cortarse, no ir solos, buscar cuáles son los grupos y referentes de las distintas modalidades".
Dónde se reciben las donaciones
El operativo logístico incluye la recolección de insumos sanitarios, frutas y agua potable, tarea en la que colaboran activamente las comunidades educativas y los vecinos que no participan del trayecto a pie.
Las donaciones se reciben en la sede del Obispado de Posadas durante el horario matutino para abastecer los puestos de apoyo distribuidos en las rutas.
Cuenca cerró con una mirada puesta en las necesidades socioeconómicas del entorno local: "Deseamos encontrar caminos de diálogo y compromiso con los más pobres, con los que más están sufriendo las consecuencias de las políticas que se están tomando últimamente".
El cierre de la fiesta
Las actividades culminarán el domingo por la mañana con la Misa Central presidida por las autoridades eclesiásticas de la provincia, seguida de un festival folclórico y la posterior desconvocatoria de las familias y delegaciones de las distintas parroquias.