Economía · Mendoza

Los mendocinos van cada vez menos al cajero: qué cambió en la forma de pagar

El referente de la Asociación Bancaria en Mendoza explicó por qué los cajeros ya no se vacían como antes y qué pasa con los puestos de trabajo en los bancos. En el interior, la queja es otra.

La manera en que los mendocinos manejan su dinero está cambiando y los cajeros automáticos lo muestran con claridad. La demanda de extracciones de efectivo cayó casi un 50%, según explicó Sergio Giménez, referente de la Asociación Bancaria en Mendoza, en diálogo con el programa Hacemos Radio por 617 Radio.

El dirigente bancario atribuyó esa baja a una combinación de factores: el avance de los pagos digitales, la aparición de billetes de mayor denominación y la retracción del consumo. Para Giménez, ese cóctel redujo tanto la necesidad de sacar plata del cajero como la demanda de efectivo en los comercios.

“Hay un menor uso de efectivo del billete y eso se nota ostensiblemente en los cajeros automáticos cuya demanda ha disminuido casi un 50%”, sostuvo durante la entrevista.

De los viernes largos a los billetes de $10.000 y $20.000

Hasta no hace mucho, los bancos tenían una rutina fija antes de cada fin de semana largo: reforzaban la carga de los cajeros para que no se quedaran sin dinero. Esa escena empezó a quedar atrás con la llegada de los billetes de $10.000 y $20.000.

Según Giménez, las denominaciones más altas permiten abastecer los equipos con mayor eficacia y reducen los problemas de disponibilidad que antes eran moneda corriente.

Sin embargo, el referente aclaró que los números sobre el uso de cajeros no reflejan por igual la realidad de todo el país. En localidades pequeñas y zonas alejadas de los grandes centros urbanos, el efectivo todavía ocupa un lugar central en la vida cotidiana.

Fusiones, digitalización y menos puestos de trabajo

La reducción del empleo en el sistema financiero fue otro de los temas que abordó Giménez. Explicó que las fusiones entre entidades bancarias dejaron consecuencias sobre los puestos de trabajo, más allá de los esfuerzos sindicales por preservar cada fuente laboral.

Como ejemplos mencionó las operaciones que involucraron al Banco Macro y al Itaú, además de la fusión entre Galicia y HSBC. Según detalló, el sector pasó de contar con cerca de 100.000 trabajadores a tener entre 80.000 y 85.000 en la actualidad.

El dirigente consideró que la digitalización también explica parte de ese proceso, aunque sostuvo que todavía existe un amplio margen para incorporar nuevos usuarios al sistema financiero.

En ese sentido, señaló que más del 45% de la economía es informal, según los datos que presentó durante la charla. Por eso, planteó que la incorporación de esos sectores puede abrir nuevas oportunidades para los bancos.

La conectividad, una deuda pendiente en el interior mendocino

Giménez advirtió que la expansión de los servicios digitales depende de una conectividad que todavía no llega a todo el territorio. Como ejemplo, mencionó las dificultades para realizar operaciones desde el celular en algunos tramos de la provincia.

También cuestionó que los análisis nacionales se concentren en las grandes ciudades y no contemplen las necesidades de las localidades más pequeñas. Allí, la falta de señal y de cajeros de distintas entidades limita las posibilidades de operar sin efectivo.

Para el referente bancario, la modernización del sistema debe contemplar esas diferencias. La transformación digital avanza, pero la bancarización todavía enfrenta obstáculos concretos en el interior del país.

Sergio Giménez, referente de la Asociación Bancaria en Mendoza

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