Los pequeños y medianos productores mendocinos venían quedando afuera de los grandes regímenes de inversión. Ahora la ley que acaba de obtener media sanción en el Senado les abre una puerta que antes parecía vedada: sin monto mínimo y con tecnología para el riego y las mallas antigranizo.
La Cámara alta aprobó con media sanción el Régimen de Incentivo para Inversiones Relevantes (RIIR), una herramienta que apunta a mejorar la competitividad de las pymes, aceitar las cadenas de valor y generar empleo privado formal en todo el país. La iniciativa, que ahora deberá avanzar en la Cámara baja, incluye beneficios fiscales pensados especialmente para las economías regionales y para el entramado productivo mendocino.
La senadora nacional por Mendoza Mariana Juri fue una de las impulsoras del proyecto y lo defendió en el recinto. Para la legisladora, el régimen llega en un momento crítico: «Entendemos que se trata de una herramienta necesaria en estos tiempos que corren, donde las pymes y el empleo privado formal de calidad se encuentran atravesando enormes dificultades».
Juri también remarcó que el objetivo es alentar la llegada de capitales nacionales y extranjeros para mover la economía del país.
Qué beneficios trae el RIIR
El esquema está pensado como un puente para aquellos proyectos que superan la escala de pyme tramo 2. A cambio, ofrece estabilidad fiscal por 30 años, previsibilidad y seguridad jurídica.
Entre los incentivos más relevantes aparecen la amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias y la devolución de los créditos fiscales de IVA que generen las inversiones productivas, con un plazo de tres períodos fiscales.
El artículo 7: la letra chica que beneficia a Mendoza
Uno de los puntos que Juri celebró con más énfasis es la incorporación de esquemas especiales sin monto mínimo de inversión para sectores clave que tienen fuerte impacto en la provincia. «Esto abre la posibilidad de que nuestros pequeños y medianos productores también puedan acceder a los beneficios del régimen», afirmó.
Ese beneficio no apareció por generación espontánea: fue el resultado de aportes específicos impulsados desde Mendoza y consensuados con distintos bloques. Así, el artículo 7 del proyecto garantiza que los productores locales puedan incorporar tecnología de punta en condiciones ventajosas.
¿Qué incluye concretamente? Sistemas de riego agrícola tecnificado, equipos de alta eficiencia energética y la colocación de mallas antigranizo, tres herramientas clave para el campo mendocino.
Proveedores locales y empleo: la apuesta al entramado productivo
El proyecto también pone el foco en el desarrollo del empleo y de los proveedores de cada región. En ese sentido, exige que al menos el 20% de la contratación de bienes se realice a través de proveedores nacionales, siempre que exista oferta disponible en condiciones de mercado. La idea es que el impacto económico se distribuya directamente en la comunidad.
Esta iniciativa se suma a otras herramientas de fomento que ya venían avanzando en la agenda legislativa y federal, como el RIGI —que en Mendoza ya tracciona inversiones estratégicas en el Parque Solar de YPF, el Proyecto PSJ Cobre Mendocino y el desarrollo de la Vaca Muerta mendocina— y el RIMI, orientado al alivio fiscal del sector agrícola provincial.
El objetivo de fondo
Con este nuevo marco normativo, Juri sostuvo que se busca proteger, modernizar y expandir la capacidad industrial y agrícola de escala intermedia que ya existe. La meta central es asegurar un desarrollo federal, integral y genuino para todo el territorio argentino.
«Sostengo siempre que las leyes tienen sentido cuando llegan a los ciudadanos. Queremos que lleguen a través de un productor que puede mejorar su sistema de riego, una empresa que incorpora maquinaria, un proveedor que consigue un nuevo contrato o un trabajador que accede a un empleo», concluyó la senadora, que reafirmó su compromiso de llevar la realidad productiva de Mendoza a cada debate nacional.