Milei habló ante el Papa y puso a un fraile catamarqueño en el centro de la escena
Política · Catamarca

Milei habló ante el Papa y puso a un fraile catamarqueño en el centro de la escena

En un discurso con todo el arco político sentado enfrente, Milei no eligió a un prócer de las gestas militares: puso a un fraile de Catamarca como el que le marcó el rumbo a la República. Qué dijo del sermón de 1853.

El presidente Javier Milei encabezó este sábado un discurso en el Palacio Libertad en el marco de la visita dEl papa León XIV habló de Francisco en Buenos Aires y nombró a Luján: la frase que recuperó">papa León XIV habló ante Milei y todo el poder político: el mensaje que incomodó en el Palacio Libertad">el papa León XIV al país, y eligió una figura histórica de Catamarca para trazar el vínculo entre la Iglesia y la República: el beato Fray Mamerto Esquiú, el fraile que en 1853 llamó a su pueblo a acatar la Constitución Nacional.

El Sumo Pontífice, que tomó la palabra después del mandatario, permanecerá en suelo argentino hasta el 11 de noviembre. Ante un auditorio con representantes del cuerpo diplomático, del episcopado y del Poder Judicial, Milei abrió su alocución con un saludo protocolar y definió la jornada como "un profundo honor" para él y para "todos los argentinos".

"Hoy comienzan jornadas de gran alegría y reflexión nacional para los católicos, quienes profesan otras religiones, los argentinos no creyentes y quienes vinieron de otros países para participar de la visita", señaló. También valoró la presencia de todo el arco político: "Me alegra ver a todo el arco político aquí, demostrando que hay motivos y ocasiones que van más allá de nuestras diferencias".

El recuerdo de Francisco

Antes de entrar en el vínculo entre el Estado y la Iglesia, el Presidente dedicó un tramo de su discurso a Jorge Bergoglio. Lo describió como "el argentino más importante de la historia y el primer papa latinoamericano", y sostuvo que "su partida dejó un vacío enorme en todo nuestro pueblo, tanto para sus fieles como para quienes no pertenecen a la Iglesia".

"Se trató de una figura excepcional, que nos inspiró a todos, independientemente del credo. Una persona de inmensa generosidad, a quien tuve el honor de conocer de primera mano", afirmó. Y agregó: "Francisco no es solo inmortal en los cielos, sino también en la tierra. Como alguien alguna vez dijo, la inmortalidad es una vida que sigue hablándonos después de la muerte".

El sermón de 1853 y la "nave de la patria"

El eje histórico de su mensaje fue la sanción de la Constitución de 1853, tras décadas de guerras civiles. Según relató Milei, en ese contexto "un joven fraile, el beato Mamerto Esquiú, subió al púlpito y le pidió a su pueblo que acompañara el nuevo orden constitucional y obedeciera la ley".

"Su sermón tuvo tanto peso que [Justo José de] Urquiza lo mandó a imprimir y repartir", contó. Y citó la idea que el fraile catamarqueño sostenía: que la Constitución fuera "la nave de la patria", porque "sin ley no hay patria ni verdadera libertad".

A partir de ahí, el mandatario marcó su lectura del proceso: "La Argentina liberal, republicana y constitucional, no nació contra la Iglesia, sino que fue bendecida por uno de sus clérigos". Además, describió al país como "un país de orgullosa historia católica, donde desde sus inicios se practican múltiples credos en plena paz y armonía".

La fe como "piedra angular"

En la segunda mitad de su alocución, Milei se explayó sobre el lugar de la espiritualidad en la vida comunitaria. "El centro de toda espiritualidad genuina es la fe. La fe enaltece nuestras almas. Nos permite comprender y conectar con algo superior que nos fundamenta y nos sostiene", expresó.

"La fe nos permite ver más allá de nuestro presente inmediato, nuestras alegrías, tragedias, miedos e incertidumbres", continuó, y añadió que conecta con "Dios, que nos ama como somos" y que, a través de ese amor, "nos exige ser cada día un poco mejores personas". Para el Presidente, "todas las virtudes proceden de esta piedra angular: sin la fe, estamos perdidos en el mundo".

También afirmó que en la fe "descansa la certeza de que hay una mano invisible que atraviesa nuestras vidas, recompensa la bondad y castiga la maldad". Y definió al pueblo argentino como "un pueblo de fe", una fe "que nos lleva a vencer el mal con el bien, que conserva la esperanza en la adversidad y encuentra en la fortaleza el ánimo para volver a empezar".

Un mensaje final para el Pontífice

Hacia el cierre, Milei planteó que la visita papal "trasciende diferencias y divisiones temporales" y debe reunir a los argentinos "para que podamos mirar hacia adentro, hacia lo que nos hace humanos". En esa línea, sostuvo que "es mucho más lo que nos une que lo que nos separa" y que su Gobierno seguirá guiando sus decisiones "conforme a la brújula moral que nos ha conducido y la Iglesia ha custodiado".

El discurso terminó con un pedido directo: "Honremos la memoria y protejamos el legado de quienes ya no están, mejoremos sostenidamente la vida de quienes hoy están presentes y aseguremos el futuro de quienes aún no han llegado". Y, ya sobre el final: "Santidad, gracias por venir. Quiero pedirle únicamente que rece por la Argentina como lo hacemos nosotros. Muchísimas gracias".

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