Militantes del Climax vuelve a San Juan con disco nuevo y una confesión sobre los algoritmos
Espectáculo · San Juan

Militantes del Climax vuelve a San Juan con disco nuevo y una confesión sobre los algoritmos

La banda vuelve a San Juan con su tercer disco bajo el brazo, pero lo que más sorprendió fue su postura frente a los algoritmos: lejos de pelear contra la inmediatez, encontraron su propio lugar en ese paisaje. La cita es en Mamadera y ya hay precio de entrada.

La banda Militantes del Climax regresa a San Juan con un show que promete sacudir Mamadera. El combo liderado por Benjamín “El Abuelo” Gutiérrez presentará en vivo las canciones de Nueva Sangre, su tercer disco de estudio, y repasará los clásicos que lo consolidaron en la escena nacional.

Antes de la cita, el cantante dialogó con DIARIO DE CUYO y contó cómo se armó el repertorio de esta gira: el foco está puesto en el material nuevo, que se toca completo, pero intercalado con temas de todas las épocas. A eso se suman los monólogos de Franco, que mezclan fragmentos de la etapa actual con otros rescatados de los primeros años. “Es un recorrido general que no deja afuera los clásicos”, resumió.

Un ADN de familia y groove

Consultado sobre la identidad de la banda, Gutiérrez la definió como “un grupo de amigos y de familia que llevamos mucho tiempo juntos”. Esa convivencia se traduce, según él, en una naturalidad musical que se apoya en el funk, los bajos marcados y un sentido rítmico fuerte. Sobre esa base se cruzan otros elementos con instrumentación en vivo, siempre evitando encasillarse en un solo estilo.

El cantante explicó por qué no se sienten cómodos con la etiqueta tradicional: “Si bien partimos del funk y del hip hop, interpretar esos géneros de forma tradicional se siente algo foráneo”. La búsqueda pasa por acercarse a esa música sin perder la forma de hablar y las temáticas que los atraviesan en Argentina. “No podríamos hacer el funk que se tocaba en los 70 en Los Ángeles”, afirmó, y sumó las influencias del rock nacional, el tango y el folclore.

Letras y ritmo, un equilibrio natural

La convivencia entre las letras y el groove no fue un plan diseñado, según el músico. Surgió de la mezcla de personas y de inquietudes distintas que se fueron acercando desde la juventud. Con los años, ese proceso se transformó en un estilo propio. “No es algo que se piense o se diseñe en exceso, sino que se vive tal como somos”, sostuvo, y describió la dinámica del grupo como la vida misma: reflexión, charla, discusión, congoja y celebración a lo largo de 17 años compartidos.

Sobre los comienzos, recordó que todo nació como una juntada por afinidad y cercanía, con el deseo de hacer música junto a gente cuyas creaciones admiraban. “Nos reunimos para ver qué podíamos construir colectivamente, y lo que salió fue esto”, contó.

Quince años después, la esencia intacta

El paso del tiempo maduró a la banda en lo profesional —mejor ejecución instrumental, escritura y puesta en escena—, pero el cantante asegura que el núcleo sigue igual. Un dato que le llama la atención es la renovación del público: cada vez llega más gente joven, y en los recitales se repite la misma energía y el mismo ritual que hace quince años.

En el tránsito de la música como pasión a la música como oficio, Gutiérrez no encuentra pérdidas. “La música sigue siendo exactamente la misma para quien siente esa pasión”, afirmó. Lo que se gana, en cambio, es la posibilidad de sostener un proyecto colectivo y acumular experiencias. El objetivo final, según él, es claro: esa hora y media o dos horas arriba del escenario son el motivo por el que hacen todo lo demás.

El ritual frente a los algoritmos

La charla derivó hacia la época actual, marcada por la inmediatez y el individualismo. Frente a ese panorama, el músico valoró haber mantenido “el envión de ser auténticos” y haber encontrado su propio lugar. “Hay mucha gente que busca algo diferente, que valora la cercanía, un diálogo más directo y sentirse verdaderamente escuchada, vista e invitada a formar parte de lo que sucede sobre el escenario”, explicó.

El cantante reconoció que la propuesta no es masiva ni le gusta a todo el mundo, pero que lograron conectar con su público. “Recibir ese cariño en el contacto directo con el público es una enorme bendición de la música”, cerró.

La cita en Mamadera

El reencuentro con el público sanjuanino será el sábado 31 de octubre a las 22:00 en Mamadera, ubicado en la lateral de Av. Circunvalación 1959 norte. Las entradas generales tienen un valor de $40.000.

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