¿Qué número convenció a más de 2.000 pymes de sentarse con las grandes mineras en Rosario? La respuesta está en la Cordillera, pero las consecuencias se van a sentir en todo el país.
El gobierno nacional y ocho gobernadores se mostraron juntos en Rosario para respaldar un modelo económico que promete rediseñar el mapa productivo del país. La excusa fue la primera ronda de negocios del Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (Rigi), que sentó a las principales mineras frente a más de 2.000 pymes de todo el territorio. La postal: funcionarios y mandatarios provinciales invitando a las regiones a subirse a “los nuevos motores” que se encienden en la Cordillera.
El número que sobrevoló el encuentro en La Fluvial lo puso el ministro de Economía, Luis Caputo: hay 48 proyectos de inversión presentados por u$s 210 mil millones para acceder a los beneficios del régimen. Alrededor de 30 ya recibieron el visto bueno. Para 2026, según detalló, los desembolsos comprometidos suman u$s 7 mil millones, y las iniciativas en marcha ya arrastran a 1.794 proveedores argentinos, el 90% del total.
Caputo también proyectó que hacia 2030 la energía y la minería aportarán exportaciones por u$s 55 mil millones, un volumen comparable al que hoy genera el complejo agroindustrial. “Esto recién empieza, son inversiones a largo plazo y garantizan que no habrá problema con el tipo de cambio por muchos años”, afirmó. Y subrayó que el Rigi ya está “presente en 20 de 24 provincias”.
Un nuevo contrato federal sobre la mesa
Los cuatro gobernadores cordilleranos y sus pares de la Región Centro y el Litoral coincidieron en celebrar “la estabilidad y el orden macroeconómico”, pero enseguida pusieron sobre la mesa una agenda propia. El anfitrión, Maximiliano Pullaro, resumió la postura: después de los “superávit gemelos”, externo y fiscal, dijo que es hora de “crecer y crear empleo”.
El santafesino propuso destinar recursos de la renta petrolera y minera a financiar obra pública. “Necesitamos rutas, conectividad y puertos, también que los bienes y servicios que alimenten estos proyectos provengan del interior”, planteó. Y marcó distancia con la postura de pedir: “No venimos a pedir sino a ofrecer ideas y propuestas”.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, aprovechó el clima para estrechar lazos con los mandatarios. “Nos acompañaron en momentos críticos y lo seguirán haciendo”, dijo, y les agradeció haber intervenido para blindar el DNU 70/23. Karina Milei, a quien Santilli presentó como “madrina” del sector energético, también celebró “el respaldo de los gobernadores al modelo nacional”.
El sanjuanino Marcelo Orrego llamó a “construir una minería de la que todos seamos parte”; en su provincia se juegan los principales proyectos de cobre del país. El mendocino Alfredo Cornejo remarcó que el sector “necesitará a pymes de todas las provincias”. Y el catamarqueño Raúl Jalil, referente del litio, les habló a los pampeanos: “A Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba les conviene el Rigi porque permitirá que bajen las retenciones”.
Ese punto lo retomaron Rogelio Frigerio (Entre Ríos) y Gustavo Valdés (Corrientes) en su lista de demandas al gobierno nacional. Pullaro fue más allá y sugirió que los petrodólares deberían aliviar la carga de proveer divisas que históricamente tuvo el agro pampeano. Su par cordobés, Martín Llaryora, pidió cerrar la grieta en torno a la minería, pero exigió que “su integración federal sea parte de la licencia social que se requiere para llevarlo adelante”. Y lanzó: “Lo dice alguien que está en una provincia y no en esos emiratos”.
La montaña de oportunidades que miran las pymes
El secretario de Minería de la Nación, Luis Lucero, definió al Rigi como “creador de federalismo”. Desde el programa Propyme del Grupo Techint presentaron un mapa para conectar la industria metalmecánica del AMBA y la región pampeana con los nuevos enclaves mineros y petroleros. Según un trabajo elaborado junto al Consejo Federal de Inversiones (CFI) y Fundar, la demanda de fierros en esos sectores equivaldrá a u$s 32 mil millones en los próximos diez años.
El diagnóstico viene acompañado de un plan para elevar el “índice de cercanía”: producir máquinas de uso petrolero o minero a partir de equipos que ya se fabrican para el agro. La inversión en recursos humanos —sobre todo ingenieros—, la certificación y la asociación con pymes de otras provincias aparecen como el camino.
El presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (Caem), Roberto Cacciola, fue enfático: “No hay dimensión de la demanda que se viene, sobre todo en el cobre, ya que en Argentina hay por desarrollar seis proyectos de clase mundial, que implican 6 mil personas trabajando en la alta montaña durante la etapa de construcción”. Y aclaró: “Los equipos mineros van a venir de afuera pero desde el catering hasta la metalmecánica y química, todos los rubros tienen oportunidades”.
Los empresarios del sector pusieron una condición: no buscan proveedores ocasionales sino “socios estratégicos” que garanticen estándares internacionales de calidad y seguridad. “Anótense la palabra confiabilidad”, arengó Ignacio Costa, general manager de Rio Tinto, una de las grandes mineras del mundo que explota litio en Jujuy, Salta y Catamarca. “En 2025 y 2026 tenemos comprometidos u$s 1.800 millones en pagos a proveedores argentinos”, informó, y remarcó que “la creación de empleo y el desarrollo de empresas locales es parte de los requisitos que necesitan para obtener licencia social para sus operaciones”.
Por el auditorio central también pasaron Glencore y Vicuña, mientras en paralelo se concretaron más de 2.000 contactos técnicos y de negocios. El litio es hoy el sector más consolidado y ya figura entre los diez primeros complejos exportadores del país. El cobre, que muchos comparan con “la revolución sojera” de la cordillera, todavía está en pañales.