Misiones atiende a 200 personas por consumo problemático: el dato que más preocupa
Misiones sostiene casi sola la asistencia por consumos problemáticos: la Nación aporta poco y la Provincia advierte que eso limita profesionales y programas. Los números que más preocupan, adentro.
La provincia acumuló más de 12.500 intervenciones por consumos problemáticos hasta septiembre y cerca de 200 internaciones breves entre enero y fines de agosto, según informó el secretario de Estado de Prevención de Adicciones, Roberto Padilla. El funcionario habló con FM 89.3 Santa María de las Misiones y puso el foco en una franja etaria que inquieta a los equipos provinciales.
Más consultas no siempre significan más consumo
Padilla aclaró que el aumento de la demanda asistencial no debe leerse de forma lineal como un crecimiento equivalente del consumo. Para la Secretaría, que más personas pidan ayuda también puede ser señal de que las campañas de sensibilización están funcionando y que quienes antes se mantenían lejos de los dispositivos ahora se acercan.
“Cuando uno sensibiliza y visibiliza la problemática, la gente busca ayuda”, explicó. En esa línea, consideró que si después de una charla en una escuela, una capacitación barrial o una actividad laboral alguien consulta, esa búsqueda ya es un resultado de la prevención. Aun así, reconoció que los números siguen siendo preocupantes y que la demanda permanece “muy alta”.
Los jóvenes, la población que más alerta
La franja de 14 a 26 años es la que hoy más preocupa a los equipos provinciales. Para Padilla, ese dato obliga a empezar el abordaje mucho antes y a reforzar las estrategias preventivas desde los primeros niveles del sistema educativo, antes de que el consumo se consolide.
La inquietud no pasa solo por las sustancias. Una parte creciente de las consultas de escuelas y docentes está vinculada con juegos en línea y apuestas online, un fenómeno que la Secretaría ya incorporó a sus programas preventivos.
Capacitaciones que se multiplican
En el último mes y medio, el programa Territorios Cuidados recorrió seis municipios y capacitó a 5.800 docentes, abordando tanto sustancias legales e ilegales como las nuevas formas de consumo y comportamiento adictivo asociadas al entorno digital.
El despliegue llegó a otros sectores: días atrás se formaron integrantes de Gendarmería Nacional y unas 1.500 personas de comunidades de fe pasaron por el programa Primera Escucha. Se sumaron actividades en Candelaria y hay nuevas recorridas previstas por localidades del norte y el centro provincial.
Padilla leyó esa ampliación como un cambio cultural: hay menos temor a reconocer un problema o a pedir orientación porque se instaló la idea de que los consumos problemáticos atraviesan condiciones económicas, profesionales y sociales y pueden afectar a cualquier familia. “No hay que estigmatizar”, remarcó.
Una demanda sostenida con recursos provinciales
El esquema de asistencia adquiere otra dimensión al mirar cómo se financia. Padilla aseguró que la participación de la Nación es reducida y que, salvo algunas becas ligadas a determinados dispositivos, el grueso del funcionamiento lo absorbe Misiones.
Ya lo había planteado durante la presentación del Presupuesto 2027, en septiembre, cuando señaló que la Provincia sostenía las políticas de prevención y abordaje sin programas nacionales específicos. Ahora volvió sobre el tema: la ausencia de más recursos nacionales condiciona la posibilidad de incorporar profesionales y operadores y de sostener programas preventivos de manera permanente.
Según explicó, el desafío no es solo responder cuando alguien llega con un cuadro agudo, sino contar con equipos territoriales capaces de mantener el trabajo antes y después de esa instancia. El debate se abordó en una mesa de trabajo con representantes de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial y organizaciones civiles, donde aparecieron preocupaciones similares sobre las dificultades para financiar respuestas sostenidas.
Qué red tiene la provincia
Actualmente Misiones cuenta con una sala para intoxicaciones, una guardia de emergencia de 24 horas articulada con el Hospital Ramón Carrillo, puntos preventivos y dispositivos distribuidos en el interior. A eso se suman las respuestas de hospitales de niveles II y III ante episodios agudos, sobre todo los fines de semana.
Esa red explica por qué las casi 200 internaciones hasta fines de agosto no representan toda la asistencia: muchos episodios se resuelven directamente en hospitales de Eldorado, Oberá e Iguazú y no ingresan a las estadísticas del centro especializado.
También hay una demanda importante a distancia. Padilla mencionó datos del licenciado Nicolás Aranda, quien informó más de 1.600 atenciones virtuales relacionadas con salud mental y adicciones.
La “pedra” en el norte, un frente que sigue abierto
Otro punto que el funcionario reconoció como problemático es el consumo de “pedra” en el norte de Misiones. Lejos de darlo por superado, sostuvo que continúa siendo motivo de intervención y vinculó parte de su circulación con el contexto socioeconómico, por su bajo costo y facilidad de acceso.
Pidió evitar que esa realidad se naturalice y defender la necesidad de hablar abiertamente. “No decimos que Misiones tiene superada esta problemática”, planteó, y admitió que queda camino por recorrer y que los equipos deben revisar permanentemente sus estrategias para llegar a quienes necesitan acompañamiento.
“Hoy no hablaría de una emergencia”
A pesar de las cifras y de reconocer que faltan recursos, profesionales y capacidad de internación, Padilla descartó que hoy corresponda hablar de una emergencia provincial por adicciones. Su argumento es que Misiones tiene una estructura institucional y asistencial que permite seguir dando respuestas.
Mencionó como diferencial la existencia de una Secretaría de Estado dedicada específicamente a la prevención y atención de adicciones, junto con dispositivos de internación y asistencia ambulatoria. “Es cierto, faltan más camas, pero tenemos para dar respuesta”, afirmó.
Enumeró además más de 40 capacitaciones vinculadas con talleres de oficio, profesionales destinados exclusivamente a la atención de personas con consumos problemáticos y la guardia unificada de salud mental con el Hospital Ramón Carrillo. Según dijo, ese modelo fue observado por equipos de otras provincias interesados en conocer la organización misionera.
A la estructura estatal se suma el acompañamiento de organizaciones civiles, entre ellas Reto a la Vida, y el trabajo de comunidades religiosas que disponen de espacios físicos y voluntarios para acompañar a personas y familias.
Por eso, aunque admitió que discutir una emergencia puede formar parte de la agenda, consideró que el escenario actual no justifica formalizarla en esos términos. “Misiones tiene recursos humanos como para seguir haciendo frente”, sostuvo.
La posición, insistió, no implica relativizar el problema: la Secretaría sigue describiendo una demanda elevada, identifica a los jóvenes como población sensible y reconoce dificultades en distintos puntos del territorio. Para Padilla, por eso el esfuerzo debe concentrarse en ampliar la prevención, sostener los dispositivos y lograr que pedir ayuda deje de estar asociado al estigma.