Misiones y Santa Catarina ya trabajan en un corredor binacional de tres millones de hectáreas, pero el gobernador apuntó contra un actor que no estaba en la sala: qué reclamó Passalacqua por la frontera.
El gobernador Hugo Passalacqua recibió este viernes a una comitiva brasileña que participa del Corredor de Biointegración Transfronterizo Argentina-Brasil, una iniciativa que apunta a coordinar políticas ambientales, turísticas y científicas entre Misiones y el extremo oeste de Santa Catarina. El encuentro sirvió para repasar las oportunidades de articulación entre ambas regiones y para insistir en la necesidad de mejorar la conectividad y los intercambios.
La visita llegó un día después de que se presentaran los avances del proyecto en el IMiBio. En esta primera etapa, la propuesta busca aceitar los lazos con el oeste catarinense y, más adelante, abrir la articulación a los estados de Paraná y Río Grande do Sul.
“Nos están enseñando”
Passalacqua elogió la experiencia brasileña de trabajo cooperativo y la consideró una oportunidad de aprendizaje para ampliar la articulación regional. “Celebro la presencia de ustedes acá porque nos están enseñando cómo se trabaja en forma cooperativa y conjunta”, expresó.
El gobernador ubicó al turismo entre los principales recursos económicos de Misiones y subrayó su capacidad para mover el comercio y los servicios. En ese marco, propuso integrar las propuestas de distintos destinos y mencionó la chance de complementar la oferta misionera con los Esteros del Iberá, en Corrientes, y con los atractivos de las regiones vecinas de Brasil.
También pidió ampliar la cooperación a otros campos. “Tenemos que aprender a trabajar regionalmente no solo en turismo sino en el ámbito científico”, sostuvo.
La frontera como barrera
Passalacqua recordó que cerca del 90% de los límites de Misiones son internacionales y remarcó que esa condición territorial exige una respuesta en infraestructura y conectividad. En concreto, planteó la necesidad de sumar puentes con Brasil y cuestionó la falta de acompañamiento del Gobierno nacional. “Lo digo abiertamente Buenos Aires no nos ayuda a integrarnos con Brasil”, señaló.

Biodiversidad compartida
El ingeniero forestal Juan Pablo Cinto, asesor técnico y coordinador del proyecto por el IMiBio, explicó que la visita se enmarca en el trabajo del instituto para vincular a los municipios fronterizos a través del cuidado de una biodiversidad común. Según dijo, el acercamiento permite coordinar acciones de turismo y comercio y armar una agenda conjunta para proteger la Selva Paranaense y el Bosque Atlántico.
Cinto detalló que las líneas de trabajo abarcan la integración física y el intercambio cultural, educativo y científico. Además, valoró la posibilidad de aprender de las experiencias brasileñas de organización institucional, sobre todo de las regiones turísticas con participación pública y privada, un modelo que ve aplicable en Misiones.
Sobre la conectividad, sostuvo que ampliar los vínculos físicos con Brasil es clave para profundizar la integración. Los puentes, dijo, “no solamente transportan mercadería, sino conectan a las personas”, y permiten que las relaciones entre las comunidades fluyan mejor.
Como eje ambiental concreto, Cinto destacó que Misiones comparte con Santa Catarina el curso del río Pepirí Guasú, un corredor natural para la conservación de la fauna, la flora y la funga. El proyecto busca coordinar con los municipios fronterizos la gestión compartida de esa biodiversidad, aprovechando la continuidad de los ecosistemas a ambos lados de la frontera.

Memorando y pasos fronterizos
Nelson Tresoldi, presidente de la IGR Caminhos da Fronteira, contó que la jornada anterior se firmó un memorando entre la AMEOSC, la entidad que preside y el Gobierno de Misiones para impulsar la cooperación en turismo, cultura, ambiente y tecnología. Rescató los vínculos históricos entre ambas regiones: “Podemos fortalecernos económica y socialmente estrechando nuestras relaciones”.
Tresoldi también pidió mejorar la infraestructura y garantizar el funcionamiento permanente de los pasos fronterizos. Según planteó, los atractivos turísticos de Misiones y Santa Catarina se complementan y habilitan propuestas conjuntas. “No podemos tener la frontera como una barrera”, afirmó.
Quiénes integran la comitiva
De la reunión participaron referentes brasileños de ambos lados de la frontera. Entre ellos estuvieron Tresoldi; Michel Nedel Barth, intendente de Iporã do Oeste y presidente de la Asociación de Municipios del Extremo Oeste Catarinense (AMEOSC); Alexandre da Silva Siqueira, secretario de Industria, Comercio y Turismo de Itapiranga; el empresario Orlando Royer, de la misma localidad; Nilo Wirth, secretario de Turismo de São João do Oeste y presidente del Colegiado de Secretarios de Turismo de la AMEOSC; Rosilei Balbiniot, secretaria de Turismo de Iraceminha; Tais Deres, secretaria de Turismo de Barra Bonita; Solange Maria Righi, directora de Turismo de Dionísio Cerqueira; la empresaria turística Traute Terezinha Limberger, de esa localidad; Marina Dos Santos Pittol Zaniratti, directora de Turismo de São Miguel do Oeste; Camila Andrzejewski, secretaria de Medio Ambiente de São Miguel do Oeste; y Luis Henrique Weiss, director de Turismo de la Asociación Comercial e Industrial de la Tri Frontera, que abarca Barracão, Dionísio Cerqueira y Bom Jesus do Sul.
Del lado argentino asistieron Mônica Raquel Franchini, presidenta del Eje Turismo del Comité Territorial La Frontera, de Bernardo de Irigoyen, y representantes del Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio), entre ellos Cinto.
Tres millones de hectáreas
El Corredor de Biointegración Transfronterizo Argentina-Brasil prevé una superficie de integración binacional estimada en tres millones de hectáreas, de las cuales unas 700.000 corresponderían al territorio brasileño. La propuesta busca vincular áreas de conservación, bosques y territorios protegidos mediante acciones coordinadas a ambos lados de la frontera.
Entre los espacios contemplados aparecen el Corredor Verde misionero, zonas ligadas al río Uruguay y las cuencas de los ríos Pepirí Guasú y San Antonio. El objetivo es conectar parques, reservas, comunidades y espacios transformados por la actividad humana, con criterios que permitan preservar la biodiversidad y acompañar el desarrollo de las poblaciones.
Para eso, el plan distingue áreas de conservación estricta, zonas de producción sostenible y espacios de desarrollo urbano integrado. La agricultura familiar, presente en numerosas chacras misioneras, ocupa un lugar central por su papel en la producción y en el manejo de los recursos naturales.
La iniciativa se apoya además en una historia de vínculos familiares, sociales y culturales entre las comunidades de ambos países. Desde esa perspectiva, propone articular el cuidado del ambiente con la infraestructura, la educación, la ciencia, el turismo y las oportunidades económicas de la región, en el marco de la integración del Mercosur.
Al cierre del encuentro, los representantes brasileños entregaron obsequios al gobernador y lo invitaron a participar en marzo de un evento con gobernadores para dar continuidad a la agenda de integración.