234 goles en 176 partidos y un promedio de 1,32 por encuentro: los números que Messi dejó en la Lepra antes de irse a Barcelona. Ahora la dirigencia activó una gestión en Miami para que vuelva a vestir esa camiseta.
La dirigencia de Newell's, con Ignacio Boero a la cabeza, avanza en una gestión que durante años sonó a fantasía: que Lionel Messi vuelva a vestir la camiseta rojinegra. La presencia del presidente leproso en Miami no es casual y forma parte de una ofensiva para concretar el retorno del capitán argentino al club que lo vio nacer futbolísticamente.
El proyecto se apoya en una particularidad del calendario: el receso de la MLS. Aprovechando ese hueco, la dirigencia propone un préstamo por seis meses que permitiría al astro sumarse a Newell's en enero de 2027 y disputar el torneo local antes de regresar a la franquicia de Florida en mayo.
Messi tiene contrato con el Inter Miami hasta fines de 2028, pero en el entorno del jugador la propuesta no cayó en saco roto. Según trascendió, el capitán evalúa seriamente la chance, movido por dos motivos que pesan fuerte: cumplir el sueño que tuvo de chico y darle una alegría a su padre, hincha declarado de la Lepra.
El respaldo que le da peso a la operación
La iniciativa no se limita al deseo dirigencial. La AFA ya anticipa lo que sería una verdadera revolución: cada presentación del equipo rosarino con Messi en cancha reconfiguraría la demanda de público en los estadios del fútbol argentino, con un impacto que excede lo deportivo.
El interés del entorno del jugador y el aval de la Asociación del Fútbol Argentino transforman una idea romántica en una ingeniería económica y deportiva concreta, que combina el presente del astro en la MLS con un regreso temporario a la tierra que lo formó.
La Máquina '87 y una huella que no se borra
El retorno cerraría un círculo que arrancó entre 1994 y 1999, cuando un Messi todavía niño deslumbraba en las divisiones infantiles del club. En aquella categoría 1987 dirigida por Ernesto Vecchio, conocida como «La Máquina '87», el futuro crack dejó números que todavía asombran: 234 goles en 176 partidos, con un promedio de 1,32 tantos por encuentro.
Aquella huella quedó marcada a fuego en la institución antes de que el jugador partiera rumbo al Barcelona a los 13 años. Ahora, dos décadas y media después, Newell's intenta que la historia tenga una segunda parte.