Once años en el mismo lugar y una orden que los dejó afuera del debate
Sociedad · La Pampa

Once años en el mismo lugar y una orden que los dejó afuera del debate

Once años de casas, una perforación de agua, una huerta y árboles frutales: nada de eso se puede mudar. La comunidad que habita el predio de Toay llevó su reclamo al Concejo y pidió algo que nunca le dieron.

La comunidad Chakra Raíz volvió a mostrarse en la calle. El jueves se concentró frente al Concejo Deliberante de Toay para pedir algo concreto: que los dejen sentarse en la Banca del Vecino y contar, cara a cara con los concejales, cómo viven las familias que ocupan el predio desde hace once años.

El pedido no es nuevo. La primera solicitud formal de diálogo ante el cuerpo legislativo se presentó el 3 de diciembre de 2015. Desde entonces, según la comunidad, nunca fueron convocados.

“Nunca fuimos invitados”

Anahí Montes, referente de Chakra Raíz, fue la encargada de ponerle palabras al reclamo. Su planteo apunta a una paradoja: el Concejo habló del caso muchas veces, pero sin ellos en la sala.

“Se han emitido ordenanzas municipales y se han hecho sesiones especiales para hablar del caso de Chakra Raíz en el Concejo Deliberante, pero nosotros nunca fuimos invitados a ningún tipo de intervención o consulta”, señaló Montes.

Para la integrante de la comunidad, la salida no pasa únicamente por los tribunales. Hay una decisión política de fondo que podría destrabar el conflicto territorial.

“Esto es una decisión puramente política”, afirmó, y sostuvo que el municipio tiene herramientas para revisar su postura dentro de la causa civil en curso.

La ley que invocan

Montes mencionó la Ley Nacional 27.453 de Regularización Dominial para la Integración Socio Urbana y aseguró que Chakra Raíz figura en el Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap). Con ese respaldo, reclamó que el reconocimiento se tenga en cuenta a la hora de definir cualquier salida.

Lo que hay adentro del predio

La comunidad rechaza de plano una reubicación. En once años, dicen, el terreno dejó de ser una ocupación para convertirse en un barrio.

“Hay casas, una perforación, muchas mejoras, árboles frutales, una huerta, hay cosas que nosotros no podemos sacar de ahí”, expresó Montes.

A esas mejoras se suma lo que no se mide en metros ni en pesos: el vínculo social y comunitario construido durante más de una década. En ese lugar, remarcó, crecieron niños y niñas de la comunidad. Por eso la alternativa que proponen apunta a regularizar la situación territorial y permitir que las familias sigan viviendo allí.

Provincia: gestiones sin respuesta

El reclamo también llegó a la órbita provincial. Según Montes, enviaron una carta abierta y solicitaron una audiencia al ministro de Desarrollo Social, además de presentarse varias veces para consultar si había novedades.

“Este año fuimos dos o tres veces a ver si había alguna respuesta desde ahí. No la hemos tenido”, manifestó.

La referente valoró las referencias públicas del gobernador Sergio Ziliotto sobre el tema, aunque reclamó medidas concretas y no solo declaraciones.

Con el proceso judicial todavía abierto, Chakra Raíz sostiene dos pedidos que considera inseparables: ser escuchados por los concejales y quedarse en las tierras que ocupan desde 2015.

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