¿Qué fue lo que terminó de quebrar a la tecnológica del agro que despidió a más de 100 personas en Villa Constitución? El dueño lo explicó con nombres y cifras.
La empresa de agricultura de precisión Plantium cerró las puertas de sus instalaciones en Villa Constitución y dejó en la calle a más de un centenar de trabajadores: 84 de sus plantas y cerca de 30 que se desempeñaban en un centro de innovación en Rosario. La decisión se conoció este viernes y golpea de lleno a una ciudad que ya acumula más de 2.000 despidos en la industria.
El Grupo Plantium está integrado por las firmas Gentec y Plantium. Nació en 2002 y se especializa en tecnología para el agro: pilotos automáticos, monitores multifunción, sistemas de guiado, dosificadores para siembra inteligente y hasta un robot agrícola autónomo. Aun dentro de uno de los pocos rubros que no se derrumbaron en lo que va del Gobierno de Javier Milei, el CEO y dueño de ambas compañías, Jorge Gentili, aseguró que llegaron a una situación crítica. Que intentaron sostener la actividad, pero que ya no pueden.
Los clientes que dejaron de pagar
Gentili enumeró el derrotero ante medios de Villa Constitución. «Gentec es una empresa proveedora. Tiene cuatro clientes. Metalfor (fábrica de cosechadoras cordobesa) nos quedó debiendo, entre cheques devueltos y cuenta corriente, 500 millones de pesos. Pauny (maquinaria agrícola con base en Las Varillas), que ahora está con un problema (suspendió esta semana a 500 trabajadores) y nos está devolviendo todos los cheques. Plantium está en una situación seria y AGCO (maquinaria agrícola, con sede en Estados Unidos y planta industrial en la provincia de Buenos Aires) no nos compró más», detalló.
El empresario contó que a principios de año confió en que la buena cosecha impulsaría la demanda de maquinaria y que Plantium podría revertir su situación. No ocurrió. «Entonces llegó Expoagro y no pasó nada. Iba a venir AgroActiva, porque con toda la cosecha que había el productor iba a poder comprar. Seguí esperando y endeudándome para pagar los sueldos y las cosas que necesitábamos para seguir funcionando. Seguía sacando créditos porque, la verdad, no vendíamos la cantidad que necesitábamos», relató.
Las expectativas tampoco se cumplieron después: «Llegó AgroActiva y fue cero. Bueno, me dije, van a venir agosto, septiembre, octubre y noviembre, que son los meses de mayores ventas. Pero tampoco pasó nada».
Números de una crisis financiera
El pasivo del grupo se profundizó. Gentec acumula una deuda bancaria de 4.000 millones de pesos y otros 315 millones correspondientes a 224 cheques rechazados. El pasivo bancario de Plantium llegó a 9.700 millones de pesos y carga además con 350 millones por 63 cheques sin fondos.
Gentili cuestionó de forma indirecta el modelo económico de la gestión libertaria y las bondades que pregona el presidente junto a sus funcionarios. «Mira, sí, tenemos tres cosas que andan bien, la minería, el petróleo y el agro», señaló, aunque aclaró que ni siquiera en esos sectores todos ganan: «¿Qué pasa en el campo, en el productor?». En ese punto marcó el retraso de la paridad cambiaria respecto de la inflación, que le quita rentabilidad al productor y lo lleva a no renovar maquinaria.
«El productor está frito. No compra nada. Tenés el caso de Pauli, la empresa de tractores más importante que tiene Argentina, que está en crisis. Metalform. Vasalli también tiene problemas y tuvieron que venderla», reseñó el panorama que observa y que contradice el discurso oficial.
Sobre los intentos de sostener la actividad, resumió: «Además, intenté vender la empresa, buscar un socio, pero ya no va más». Respecto del cierre de las plantas, sostuvo que lo obligó el contexto: «Nunca hice nada nada malo, y no hago esto porque se me ocurre ser maldito. No tengo otra salida. No hay plata para poder seguir y la única forma que puedo es despidiendo gente, y no le puedo pagar». Reconoció que sus empleados están enojados con él por la decisión, pero dijo que los entendía.
El gremio acompañó la crisis, pero rechaza los despidos sin garantía de cobro
Fulvio Monti, secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio de Villa Constitución, explicó que el gremio y los propios trabajadores buscaron junto a la empresa alternativas que fueran «laboral, social y moralmente aceptables». Recordó que el sindicato, a través de su proveeduría, aportó 500.000 pesos mensuales por familia para garantizar la compra de alimentos cuando la firma, asediada por la falta de caja, no pagaba los salarios completos.
El referente gremial asoció la situación de Plantium a las dificultades que atraviesan los fabricantes nacionales de maquinaria agrícola frente al ingreso de equipos y tecnología importados desde China a precios muy inferiores. En el caso de los pilotos automáticos, puso como ejemplo, los productos asiáticos cuestan la quinta parte que los nacionales.
«El campo la está pasando mal, la maquinaria está pasando mal, con un dólar que no sirve. La cosecha levanta lo mismo, pero hay un 30% de inflación en dólares. A eso se suma la apertura indiscriminada de los productos chinos», describió el titular del gremio, casi en los mismos términos que el dueño de Plantium.
La negociación que terminó en 84 telegramas
Con el panorama desalentador sobre la mesa, empresa y gremio abrieron una negociación para reducir la estructura: pasar de una plantilla de alrededor de 200 trabajadores a otra de unos 70. Un grupo de empleados había aceptado acogerse a retiros voluntarios y hasta resignar el 50% de las indemnizaciones para que la firma pudiera continuar funcionando y preservar el resto de los puestos laborales.
En plenas conversaciones, la empresa envió 84 telegramas de despido a trabajadores de Villa Constitución. Monti aceptó las dificultades económicas de la compañía, pero cuestionó que se avanzara con las desvinculaciones sin garantizar el pago de las indemnizaciones. «No podés desconocer la responsabilidad empresaria. No podés dejar a 84 empleados afuera, pretender seguir trabajando normalmente y decirles que, si te va bien, les vas a pagar», reprochó.
El dirigente remarcó el impacto de la crisis sobre una ciudad que ya sufrió más de 2.000 despidos en la industria.