Un informe comparó en qué gasta cada distrito y encontró una diferencia que golpea directo en el bolsillo de los formoseños: la provincia elige un camino y la Nación otro. ¿Cuál es el número que lo explica todo?
Un informe de la consultora Politiké compara el destino del gasto público entre la Nación y Formosa desde la llegada de Javier Milei y encuentra dos modelos opuestos: mientras la provincia destina el 47,5% de su presupuesto a educación, salud y obra pública, la administración nacional apenas asigna el 11,9% a esas áreas.
El documento parte de una premisa que la teoría económica considera saldada: el desarrollo de largo plazo se construye con educación, salud e infraestructura. Para respaldarla, cita a Robert Solow, Premio Nobel de Economía 1987, quien demostró que la mayor parte del crecimiento no proviene de acumular máquinas sino del progreso técnico. Suma a Paul Romer, Nobel 2018, para quien ese progreso no cae del cielo sino que resulta de decisiones deliberadas de inversión en conocimiento y educación. Y recuerda a Theodore Schultz y Gary Becker, Nobel 1979 y 1992, quienes establecieron que educar no es gastar sino invertir.
En salud, el informe recurre a Amartya Sen, Nobel 1998, para quien educación y salud no son solo un medio para producir más sino el núcleo mismo del desarrollo. En infraestructura, retoma un estudio del FMI según el cual un punto del PIB de inversión pública eleva el producto 1,5% en cuatro años.
Los números que marcan la diferencia
Con esa vara, el trabajo analiza las cifras. En 2025, Formosa destinó a educación uno de cada cinco pesos de su gasto, el 20,9%, mientras que la Nación apenas el 5,4%. En salud, la provincia asignó el 15,4% de su presupuesto, casi el triple que la administración nacional.
La brecha es aún mayor en obra pública. Según datos oficiales, por cada peso que la Nación invirtió en infraestructura en 2025, pagó $9,1 en intereses de la deuda. Formosa hizo lo contrario: por cada peso de intereses, invirtió $177 en obra pública.
El informe advierte que la distancia se amplió en 2026. En el primer semestre, los intereses de la deuda se llevaron el 13% del gasto nacional, más que todo lo que la Nación destinó a educación, salud y obra pública juntas. Y el Presupuesto 2027 enviado al Congreso no corrige el rumbo: la inversión en obra pública vuelve a quedar en apenas el 1% del gasto.
La hipoteca del futuro
Para Politiké, el sacrificio que el Gobierno nacional pide en nombre del futuro es, en realidad, su hipoteca. El informe cita trabajos de Olivier Blanchard, execonomista jefe del FMI, y de Lawrence Summers, exsecretario del Tesoro de Estados Unidos, que muestran que los ajustes fiscales dejan secuelas permanentes sobre la capacidad productiva y muchas veces terminan aumentando la deuda que pretendían reducir.
Mientras el Estado se achicaba, los dólares se iban. Según el informe, en 2025 la compra de dólares sin destino específico —lo que se conoce como fuga de capitales— alcanzó los USD 32.338 millones, de acuerdo con datos del Banco Central. Desde la consultora señalaron que el costo del ajuste lo pagaron jubilados, trabajadores y provincias, mientras sus beneficios quedaron en manos de los acreedores y de quienes pudieron dolarizarse.
El otro modelo
En la vereda opuesta, el trabajo destaca que "Formosa demuestra que se puede invertir en el futuro sin sacrificar el bienestar de su gente". La provincia garantiza el 82% móvil a sus jubilados y en septiembre la jubilación mínima provincial fue de $943.000, prácticamente el doble de la que paga ANSES.
En salarios, el informe resalta que en 2025 los estatales formoseños recibieron un aumento del 55%, frente a una inflación del 31,5%. Y recuerda que, desde John Maynard Keynes, la economía reconoce que sostener el ingreso de los hogares en plena recesión es también sostener la actividad.
Todo eso, subraya el documento, con las cuentas en orden: Formosa cerró el primer semestre de 2026 con un superávit de $40.102 millones y prácticamente sin deuda. Y lo hizo en un contexto adverso: entre enero de 2024 y septiembre de 2026 la provincia dejó de recibir $862.905 millones en fondos nacionales automáticos, una pérdida equivalente a dos años de toda su obra pública.
Para concluir, el documento sostiene que la discusión no es entre orden y desorden fiscal, sino entre dos maneras de ordenar las cuentas públicas: una que les transfiere a los acreedores el costo del futuro de los argentinos, y otra que invierte en el presente y en el bienestar de la población.