Por qué San Juan no se llena de persianas bajas como el resto del país
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Por qué San Juan no se llena de persianas bajas como el resto del país

Mientras en Buenos Aires, Córdoba o Mendoza se multiplican los locales vacíos, en San Juan las firmas de afuera siguen llegando para abrir sucursales. Qué hay detrás de esa diferencia que el comercio local no quiere soltar.

En un país donde los locales vacíos y las galerías desiertas se multiplican en los principales centros urbanos, San Juan corre con otra suerte. El comercio local esquiva los cierres masivos y hasta recibe firmas nacionales que desembarcan para abrir sucursales, según confirmó Carlos Iramain, presidente de la Cámara de Comerciantes Unidos de San Juan.

La razón, según el referente mercantil, tiene nombre propio: el "efecto minería". La expectativa y el derrame del sector extractivo funcionan como un colchón que amortigua el golpe recesivo que sí castiga con fuerza a otras provincias.

Un mapa comercial que se diferencia del resto

La comparación con el resto del territorio nacional no es menor. En Buenos Aires, Córdoba, Mendoza o San Luis la caída sostenida del consumo deja persianas bajas y locales sin inquilinos. En el microcentro sanjuanino, en cambio, la dinámica es distinta.

Según detalló Iramain, empresas principalmente provenientes de Buenos Aires están llegando a la provincia para instalar sus puntos de venta. La atracción de inversores de afuera se mantiene firme, impulsada por la expectativa de que la actividad minera termine de desplegar su máximo potencial productivo.

Márgenes ajustados, apuesta a largo plazo

El contexto no es sencillo para nadie. Muchos negocios operan con márgenes reducidos o trabajan apenas para cubrir los costos fijos: alquileres, sueldos de empleados y servicios.

Sin embargo, la apuesta del capital comercial está puesta en el mediano y largo plazo. La estrategia pasa por posicionar la marca en la provincia y ganar lugar en el mercado a la espera de que la rueda minera se dinamice por completo.

El efectivo, casi una reliquia

En paralelo a ese respaldo estructural, la forma de pagar del consumidor sanjuanino cambió de raíz. De acuerdo a lo señalado por el referente mercantil, el dinero en efectivo prácticamente desapareció del circuito diario.

"El efectivo está muy lejos de lo que sabía ser, hoy es todo a través de las plataformas digitales", afirmó Iramain.

En su lugar crecieron con fuerza las billeteras virtuales y aplicaciones electrónicas, con Mercado Pago a la cabeza. El uso de estas herramientas aumentó al menos un 10% respecto del año pasado y desplaza de forma progresiva al crédito bancario tradicional de las tarjetas.

La ecuación que conviene al cliente

La clave de este cambio masivo, según Iramain, responde a una conveniencia financiera directa para el cliente.

"Las plataformas te permiten pedir un crédito en la misma aplicación y pagar de contado o por transferencia en el comercio. El cliente obtiene el descuento por pago contado en el mostrador y luego la cuota se la debitan el mes que viene. Cuando ponés las dos cosas en la balanza, termina siendo sensiblemente más económico que ir a pagar directamente con la tarjeta de crédito tradicional", explicó.

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