Reconoció la estafa de 164 mil dólares en bitcoins, pero quedó libre y sin devolver un peso

Reconoció la estafa con bitcoins que dejó a tres personas sin 164 mil dólares, pero la sentencia no lo obliga a devolver nada y los damnificados ya apuntan a otro fuero para intentar recuperar lo perdido.

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Reconoció la estafa de 164 mil dólares en bitcoins, pero quedó libre y sin devolver un peso
Reconoció la estafa de 164 mil dólares en bitcoins, pero quedó libre y sin devolver un peso

La Justicia salteña dictó sentencia contra Nicolás Mendioroz Juncosa, el hombre acusado de engañar a tres personas con inversiones en criptomonedas, y el resultado dejó un sabor amargo entre los damnificados. La condena se resolvió por juicio abreviado: dos años de prisión condicional y el reconocimiento de su responsabilidad penal, pero sin una reparación económica para quienes perdieron su dinero.

Uno de los afectados habló con El Tribuno y no ocultó su frustración. Para él, el desenlace del proceso está lejos de cerrar la herida.

"No va preso y no devuelve la plata"

El damnificado calificó la resolución como un "sinsabor". Reconoció que la admisión de los hechos por parte del acusado representa un avance, aunque remarcó que la sentencia no contempla la devolución del dinero.

"Es un sinsabor. Si bien está cómo se resolvió el juicio, hay como una ausencia del delito, pero no hay una reparación del daño causado", le dijo a este medio.

Las víctimas se habían opuesto al acuerdo de juicio abreviado justamente porque no incluía la restitución del capital. Tampoco les conformó que la condena le permita al acusado seguir en libertad.

"La verdad es que decepciona, porque causó daño, no va preso y no devuelve la plata", manifestó.

El caso involucra a tres personas que invirtieron un total de 164 mil dólares bajo la promesa de obtener ganancias mensuales del 10%. Mendioroz Juncosa había sido detenido en Australia y trasladado a la Argentina, donde quedó a disposición de la Justicia por tres delitos de estafa.

El afectado también se preguntó por el mensaje que deja este tipo de resoluciones frente a otros casos similares: "¿No sienta un precedente para el resto de las personas que se dediquen a este tipo de estafas?", cuestionó.

El camino que queda: la vía civil

Con la causa penal cerrada, el próximo paso para los damnificados será evaluar acciones en el fuero civil para reclamar una reparación económica. El objetivo es determinar si el condenado cuenta con bienes que permitan responder por el perjuicio ocasionado.

"Lo que nos va a quedar es ir por la vía civil", afirmó.

La expectativa sigue viva, aunque con cautela. El entrevistado recordó que, cuando Mendioroz Juncosa se fugó, también parecía imposible lograr su detención y posterior juzgamiento.

"Esto no va a ser en forma inmediata. Fueron años de estar trabajando sobre esto", explicó.

El reclamo no se limitaría al capital perdido: también buscarían contemplar intereses y daños y perjuicios derivados de lo ocurrido.

De la amistad a la estafa

Más allá de las pérdidas económicas, uno de los aspectos más dolorosos para el afectado fue descubrir que la persona denunciada era alguien de su círculo íntimo.

"Era un amigo, jugábamos al fútbol, hacíamos asados, tercer tiempo", relató.

Según su testimonio, Mendioroz Juncosa formaba parte de su entorno cercano e incluso participaba de actividades y retiros espirituales, donde llegaba a brindar charlas. Esa confianza hizo que el impacto fuera todavía mayor.

"En este caso, se hizo pasar por nuestro amigo", expresó.

El entrevistado fue duro al referirse al condenado: "Estamos hablando de una mala persona. Eso es lo que tiene que saber la gente".

También volvió sobre la libertad del acusado: "Está en la calle, pero tiene un cartel de culpable en la frente", afirmó.

En lo personal, describió las consecuencias que atravesaron durante estos años, desde la pérdida del dinero hasta el desgaste emocional de sostener el reclamo judicial.

"Te sentís muy defraudado, te sentís vulnerable", expresó, y recordó el estrés de las familias al afrontar la pérdida económica y la decepción de haber confiado en alguien cercano.

El llamado a otras posibles víctimas

El afectado aseguró que tienen conocimiento de otras personas que también habrían resultado perjudicadas, aunque por distintos motivos todavía no realizaron denuncias.

Por eso las alentó a presentarse ante la Justicia. Reconoció que no es fácil admitir públicamente que se fue víctima de una estafa.

"Los perjudicados por ahí no tienen la intención, se sienten mal", explicó.

Sin embargo, insistió en que superar esa situación es fundamental para poder reclamar justicia. "Hay que aceptar: me estafaron", sostuvo, al señalar que muchas veces las víctimas sienten vergüenza o se reprochan haber confiado en quienes las engañaron.

"Hagan las denuncias, muévanse. Nosotros estuvimos cuatro años para que se dé esto. Y veremos cuánto más para cobrar", sostuvo.

Pese a la decepción por la condena y la falta de reparación económica, el damnificado aseguró que continuarán buscando recuperar el dinero.

"Hay que seguir buscando la justicia, la búsqueda perpetua de la justicia", concluyó.

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