Renunciaron a sus trabajos por un pasatiempo con whisky: cuánto factura hoy esa apuesta
Economía

Renunciaron a sus trabajos por un pasatiempo con whisky: cuánto factura hoy esa apuesta

Buscaban un pochoclo con sabor a whisky y no lo encontraban en ningún lado. La receta casera que probaron terminó en 1.600 locales y una facturación que supera el millón de dólares.

Charlene y Vince Li tenían carreras consolidadas en finanzas y tecnología. Pero un antojo de sobremesa terminó torciendo el rumbo de sus vidas: hoy venden pochoclos gourmet en más de 1.600 locales de Canadá y Estados Unidos y superan el millón de dólares anuales de facturación.

Todo arrancó en 2018, cuando vivían en Boston. Buscaban pochoclos con sabores que no encontraban en ningún lado y, en vez de resignarse, se metieron en la cocina a probar una receta propia: caramelo con whisky escocés de malta. El resultado les gustó lo suficiente como para sacarlo de la mesada.

De la cocina de casa a una marca con identidad

El salto llegó cuando Vince conoció Commonwealth Kitchen, una incubadora gastronómica de Boston. Ahí aprendieron cómo funciona la industria alimentaria y presentaron su sabor insignia, Whisky on the Pops, frente a especialistas y compradores. Según contaron a Entrepreneur, esa experiencia les cambió la cabeza: los dos dejaron sus empleos y se mudaron a Toronto.

Ya instalados, alquilaron una cocina y una escuela de gastronomía. Durante más de un año trabajaron codo a codo con pasteleros formados en París para afinar el manejo del chocolate y el caramelo, y para experimentar con coberturas infusionadas en vinos y destilados.

El cuidado llegó hasta el envoltorio. Descartaron el envase clásico y optaron por bolsas negras, con una imagen inspirada en botellas de neón. En 2019 abrieron su tienda online en Shopify. La primera compra la hizo el padre de Charlene, pero el verdadero click emocional fue otro: “Fue la sensación más emocionante: ver al primer cliente real que gastaba dinero en algo que habíamos creado”, recordó ella.

Los números que explican el fenómeno

El primer año, todavía con trabajos a tiempo parcial, facturaron US$56.000. A los seis meses del lanzamiento empezaron a recibir pedidos regulares y los grandes minoristas los buscaron por Instagram. El segundo año cerraron con US$467.000 y el tercero con US$893.000. Ya dedicados de lleno al proyecto, pasaron el millón en poco más de tres años y desde entonces sostienen un crecimiento anual superior al 30%.

Hoy EATABLE tiene presencia en más de 1.600 puntos de venta entre Canadá y Estados Unidos. La marca también se dio el gusto de trabajar con Disney, Netflix y el Academy Museum of Motion Pictures: para este último crearon pochoclos comestibles bañados en oro de 24 quilates en el marco de los premios Oscar.

Los obstáculos que casi frenan todo

Crecer trajo problemas nuevos. El principal fue encontrar a alguien capaz de replicar su método, que combina caramelo infusionado con bebidas y un horneado especial para lograr el crocante. Como no aparecía, decidieron levantar su propia planta de 279 metros cuadrados, financiada con un préstamo bancario respaldado por el Gobierno.

La pandemia sumó presión: costos en alza, materias primas escasas y la necesidad de contratar más gente. En ese tramo la pareja priorizó pagarle al equipo, incluso resignando ingresos propios, y echó mano a familiares para sostener el trabajo con la llegada de su segundo hijo.

Qué viene después

La próxima apuesta es ampliar el catálogo con sabores pensados para el consumo diario y generar ventas a lo largo de todo el año, no solo en fechas pico. Su consejo para quien quiere emprender es simple: no perder de vista por qué empezó. En un recorrido lleno de decisiones y piedras en el camino, tener claro el propósito ayuda a sostener el rumbo y a construir algo con sentido más allá de la caja.

Colaboración de EATABLE con los premios Oscar

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