Una concejal denunció que el terreno reservado para el jardín maternal N° 13 se usa para una cancha de tejo. El club respondió con una frase que deja claro hasta cuándo piensa quedarse.
El predio de calle N° 7 en el barrio Lavalle, destinado desde hace años al Jardín Maternal N° 13 «Duende Azul», es desde hace semanas una cancha provisoria de tejo. La concejal Lorena Alan denunció que el Ministerio de Educación autorizó el uso del terreno para una actividad recreativa, mientras la obra del jardín sigue paralizada desde 2022. Desde el Club de Tejos Viedma aclararon que se trata de un préstamo temporal y que el espacio será devuelto apenas termine el campeonato aniversario, el 21 y 22 de noviembre.
Un permiso que encendió la polémica
La controversia estalló cuando se conoció el Acta de Préstamo N.º 36/26, mediante la cual la coordinadora del Consejo Escolar Valle Inferior, Bibiana Wilberger, aceptó la solicitud presentada en septiembre por la asociación civil Club de Tejos Viedma, presidida por Andrés Polanco.
El pedido apuntaba a sumar espacio para armar canchas provisorias de cara al campeonato por el primer aniversario de la institución. Según explicó Polanco a este medio, el lugar que ocupan habitualmente no alcanza para recibir a todos los invitados.
La versión del club: «Lo pedimos prestado»
El presidente de la entidad barrial fue categórico respecto de los plazos. «Lo pedimos prestado, limpiamos todo y el 23 de noviembre, apenas terminemos el campeonato, lo tenemos que devolver», afirmó Polanco, y agregó que la documentación respaldatoria está a disposición de la Comisaría 38.
El dirigente contó además que los integrantes del club se abocaron a la limpieza de un sector que, según dijo, «se había convertido en un microbasural». La idea es montar canchas que se desmantelarán después del torneo, en el que competirán los 30 socios de la entidad junto a participantes de localidades del Valle y de Bahía Blanca, entre otros.
El reclamo de Alan: «Ese terreno tiene un destino»
La concejal Lorena Alan, del bloque Vamos con Todos, cuestionó que el Ministerio de Educación de Río Negro habilitara el predio para una actividad distinta de la construcción del jardín maternal. El espacio había sido cedido por el Concejo Deliberante mediante la Ordenanza N.º 8353.
«Ese terreno tiene un destino, y es un jardín. Las familias del barrio esperan esta obra hace más de diez años», sostuvo Alan. Y remarcó que la normativa contempla la posibilidad de que el espacio regrese al municipio si la obra no se termina en el plazo previsto.
«Vamos a pedir que se informe con qué autorización se hizo y que se analice si corresponde», anticipó la edil, que también aclaró el alcance de su postura: «No estamos en contra de que los vecinos tengan un espacio para jugar al tejo. Estamos en contra de que eso ocupe el lugar de un jardín que el barrio necesita hace años».
Una obra que quedó en el camino
El conflicto por el uso del terreno reabre una discusión que, según Alan, se arrastra desde 2015 por la falta de jardines maternales en los nueve barrios lindantes.
La licitación del edificio se concretó en agosto de 2022, a cargo del Ministerio de Educación y Derechos Humanos de Río Negro con fondos del Ministerio de Educación de la Nación. El presupuesto asignado fue de $58.478.363,22, equivalentes a US$406.100 según la cotización del Banco Nación de aquel momento.
El pliego fijaba un plazo de ejecución de 360 días a partir del 13 de septiembre de ese año. Sin embargo, la obra apenas alcanzó un 15 % de avance y luego se detuvo. Para Alan, esa interrupción dejó el predio y lo construido expuestos al deterioro y al vandalismo.
Mientras tanto, la sede principal del jardín debe atender a unos 500 niños de entre 1 y 3 años en un edificio con capacidad para solo 100.
Con información de Río Negro.