El paseo más concurrido de Roca se cubrió de blanco y muchos lo celebran por lo visual. Pero la misma pelusa que cambia el paisaje tiene un efecto concreto en quienes entrenan ahí, y no es el que la mayoría cree.
Un manto blanco y algodonoso se instaló en los alrededores del Canal Grande y sorprende a quienes caminan, corren o entrenan por uno de los paseos más elegidos de Roca. El viento primaveral y las temperaturas altas apuraron la caída de las semillas de los álamos, que se acumulan en los bordes del agua, las veredas y las acequias.
El paisaje cambió en pocos días y las reacciones vecinales van del asombro a la resignación. Guillermo, habitué del sector, lo resumió así: "Hemos estado viniendo esta última semana y ahora estas últimas dos semanas aproximadamente ha cambiado mucho el paisaje con la pelusa".
Aunque admitió que "a algunos les causa alergia", prefirió quedarse con el lado amable: "es parte del lado de la naturaleza que se genera acá en este espacio".
Picazón, ojos irritados y ropa cubierta: el costo de la temporada
Para quienes hacen deporte al aire libre, la molestia se siente en el cuerpo. Kelly Calvo, que entrena dos veces por semana en el lugar, fue directa: "Es molesto. Los que tenemos alergia, más molesto todavía, pero bueno, es la temporada".
Consultada por los síntomas, detalló: "da como picazón en la nariz, entra en los ojos, molesta la vista". Y agregó, con paciencia: "hay que tolerarlo, estamos en primavera".
Lautaro, en tanto, contó que es la primera vez que visita el canal y lo encuentra tan cubierto de pelusa. Sobre cómo enfrenta la irritación en los ojos, explicó: "Un poco líquido y ya pasa, pasa todo".
Otros transeúntes como Luciano pusieron el foco en lo cotidiano: "se te pega la ropa, es molesto", y reconoció que también se llevan "pelusa a la casa también".
Qué hay detrás de la "nieve" roquense
El fenómeno tiene explicación biológica: es el ciclo reproductivo del álamo plateado o híbrido, una especie clave para la estructura agrícola del Alto Valle. Solo los ejemplares hembra producen esa semilla envuelta en vellosidad, que funciona como un paracaídas para que el viento la traslade a grandes distancias.
La presencia de estos árboles es resultado de décadas de investigación y adaptación. Un ejemplo es el clon Ragonese 22, desarrollado por el INTA y elegido por su crecimiento rápido y su capacidad para fijar suelos.
Esas cortinas forestales cumplen una función crítica: protegen las plantaciones de peras, manzanas y viñedos de los vientos patagónicos y del sol directo. También ayudan a conservar la humedad del suelo y a moderar las temperaturas extremas.
Sobre el mito que culpa a la pelusa de las alergias, los especialistas aclaran que la fibra algodonosa no contiene polen ni es alérgena por sí misma. Lo que hace es actuar como vehículo del polvillo en suspensión y del polen de otras plantas que florecen al mismo tiempo.
Cuánto durará y cómo reducir las molestias
La dispersión seguirá de forma gradual hasta los primeros días de noviembre y perderá intensidad con las lluvias o con el asentamiento natural del viento.
Para reducir los efectos irritantes mientras dure la floración, se recomienda ventilar las viviendas cuando el viento sople con poca intensidad, limpiar el hogar con paños húmedos para no levantar partículas y usar gafas protectoras o barbijo durante la actividad física al aire libre.
Galería de fotos: Tania Domenicucci