Salieron a la Plaza 25 con megáfono, carteles y chicos para pedirle a San Juan que no festeje Halloween. La razón que dio la pastora que encabezó la marcha no tiene nada que ver con los caramelos.
Una movilización poco habitual se vio en la Plaza 25: vecinos de Chimbas, encabezados por una iglesia evangélica, marcharon con carteles, un megáfono y una fuerte presencia de niños para pedirle a los sanjuaninos que dejen de celebrar Halloween. La consigna era clara: la fiesta, dicen, "trae cosas malas para la familia y la ciudad".
La convocatoria la hizo la iglesia cristiana evangélica pentecostal Jezreel, que tiene su sede sobre calle Oro, en Chimbas. Bautizaron la actividad como "marcha por Jesús" y la usaron como plataforma para expresar su rechazo frontal a la festividad de origen extranjero que cada 31 de octubre gana más adeptos en el país.
Qué buscaban con la marcha
La pastora de la comunidad, Yanina, explicó el sentido de la convocatoria: la idea fue "alumbrar a San Juan a través de la palabra" y llevar un mensaje de alerta a la ciudadanía sobre lo que, desde su mirada, implica esta celebración.
Desde la congregación no dudan en calificarla como una práctica que no bendice ni a la provincia ni a la ciudad. Incluso sostienen que Halloween "abre puertas" en el plano espiritual, un concepto central en su prédica. Para la referente religiosa, mucha gente se suma a la fecha por costumbre o por simple adopción cultural, sin dimensionar las consecuencias que esas dinámicas pueden tener puertas adentro de los hogares y en el entorno social.
El origen celta y la mirada de fe
Yanina se remontó a las raíces históricas de la celebración para fundamentar su postura. Recordó que la festividad hunde sus orígenes en antiguas costumbres celtas de los días 31 de octubre y 1 de noviembre, asociadas al comienzo del invierno y a la creencia de que en esas jornadas la línea entre los vivos y los espíritus de los muertos se volvía muy delgada.
Desde su perspectiva de fe, esos espíritus son "demonios". Y en esa línea interpretó también las tradiciones que persisten hasta hoy: el hábito de disfrazarse o de ofrecer alimentos habría nacido, según su lectura, como una forma de no ser reconocidos por esas presencias o de aplacar su ira.
El llamado final
Los integrantes de la iglesia cerraron la jornada con un pedido explícito: decirle "no al Halloween". Argumentan que existe un ámbito espiritual activo, con capacidad de influir sobre las familias, la economía y la sociedad en su conjunto.
Con la manifestación pública, la comunidad evangélica concluyó su convocatoria invitando a revisar las costumbres que se adoptan sin cuestionarlas y a reemplazar la fiesta por su mensaje de fe.