Nueve departamentos quedaron en la mira y la cuenta regresiva ya arrancó, pero no todos los municipios tienen su comité de emergencia listo. ¿Qué pasa con los barrios que el agua ya visitó antes?
Los 19 municipios de San Juan tienen una tarea concreta por delante: dibujar los mapas de vulnerabilidad de sus departamentos. El objetivo es tener identificadas, barrio por barrio, las familias que podrían quedar complicadas si El Niño descarga lluvias fuertes y las crecidas impactan sobre las zonas más expuestas.
El trabajo no es menor. Según el Registro Nacional de Barrios Populares, en la provincia viven entre 30 y 60 mil personas en zonas de esas características, aunque desde el gobierno aclaran que eso no implica que todas esas viviendas vayan a inundarse.
De dónde viene el riesgo
La explicación tiene historia. Los años de sequía no solo dejaron falta de agua: también abrieron la puerta a la improvisación y a la falta de planificación. Sobre terrenos que el río había cedido se levantaron asentamientos inestables, barrios, puentes y hasta torres de electricidad. Hoy, cuando el agua vuelve, esos lugares quedan en primera línea.
Por eso los departamentos que aparecen señalados como los más expuestos a tener problemas con el fenómeno climático son Valle Fértil, Calingasta, Iglesia, Zonda, Ullum, Rivadavia, Chimbas, Pocito y Albardón.
En el Ejecutivo provincial tienen una certeza: el agua irá por donde tiene que ir, es decir por el cauce del río. Los problemas aparecen en los mismos sitios donde ya hubo crecidas e inundaciones antes.
El agua siempre fue por el mismo lugar
Esa postura quedó ratificada en un encuentro con investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad de San Juan. Allí se repasó el historial: Zonda y Ullum sufrieron aluviones en noviembre de 1942, enero de 1969, febrero de 1978, enero de 1979, y en los años 2005, 2007 y 2026. Pocito, por su parte, padeció lluvias torrenciales con daños en 1973, 1983, 1994, 1998, 1999, 2003, 2007, 2008, 2014 y 2016, por mencionar algunos años.
En casi todos esos episodios, el agua siguió el mismo recorrido. De ahí la insistencia en una tarea que depende de las comunas: la limpieza de acequias. Si los canales están despejados, el agua corre y se puede evitar que los barrios terminen anegados.
El problema es que hay situaciones difíciles de creer pero que ocurren por falta de controles. Hay vecinos que, al construir el puente para el garaje del auto, taparon la circulación de la acequia. Y hay barrios enteros construidos sin declive.
Los que no pueden moverse solos
Los municipios no solo deben tener identificadas las zonas con mayor chance de inundarse. También tienen que saber quiénes son los electrodependientes y quiénes necesitan ayuda para desplazarse, ya sea porque usan sillas de ruedas o porque tienen alguna otra limitación.
El calendario aprieta: falta un mes para diciembre, el mes en el que podrían empezar a registrarse las primeras inundaciones. Y hay comunas que todavía no armaron su comité de emergencia. La situación es delicada porque, además de la falta de tiempo, los municipios serán los primeros en salir a actuar frente a las consecuencias de El Niño. A su lado, la Dirección de Protección Civil tendrá un rol clave: entre otras cosas, decidirá si hay que evacuar algún barrio.
Dónde se evacúa y qué llevar en la mochila
"Los municipios están definiendo lugares de evacuación, hay desde sindicatos hasta iglesias de distintos credos. No vamos a usar escuelas porque los chicos, a pesar de estar evacuados, tienen que ir a clases. Además, los psicólogos aconsejan que sigan con su vida lo más normal posible, por más que no estén en sus casas", explicó Rodolfo Colombo, jefe de Asesores del Gobierno de San Juan y miembro del Comité Provincial de Emergencias (COPE).
Desde el gobierno insisten en que cada casa tenga preparada una mochila con linterna con pilas, radio con pilas, velas, fósforos, algo de ropa, copia del DNI, las llaves de la casa y del auto, agua, un pequeño botiquín y los medicamentos que deba tomar alguna persona del hogar. A eso se suma un celular con su cargador.
En paralelo, se está reactivando la red de comunicación de VHF para evitar problemas si se corta la energía, y se arma una red de radioaficionados. "Los municipios y nosotros tenemos que trabajar para mitigar las consecuencias. Esto es un fenómeno de la naturaleza y no sabemos su magnitud", sentenció Colombo.
La cartera que no dio explicaciones
Este medio buscó completar el informe con la visión del Ministerio de Familia y Desarrollo Social del Gobierno de San Juan sobre cómo se preparan para que las zonas más vulnerables no queden tan expuestas frente a El Niño. Desde la cartera que conduce Carlos Platero no quisieron explicar las acciones. Quedó la duda sobre cuáles son y si realmente las tienen.