Se escondía en un campo de Hasenkamp, pero un detalle lo delató tras dos meses prófugo
Lo buscaban desde hacía dos meses por la megacausa narco que tiene preso al comisario Rosatelli. Lo encontraron escondido en un campo de Hasenkamp y quiso escapar, pero no llegó lejos. Adentro del predio no había droga: había otra cosa.
Esteban Siebenlist Bustos, buscado desde hacía unos 60 días por su presunta vinculación con la megacausa narco que tiene preso al comisario Daniel Rosatelli, fue detenido en un establecimiento rural de Hasenkamp. En el allanamiento no apareció droga, pero sí un arsenal de elementos que ahora los investigadores intentan encajar en la causa.
El operativo se concretó el sábado 31 de octubre en el campo "Doña Inés", sobre la Ruta Nacional N.º 127, en jurisdicción de Hasenkamp, departamento Paraná. La Sección Narcotráfico de la División Operaciones, dependiente de la Dirección General de Drogas Peligrosas de la Policía de Entre Ríos, venía siguiéndole el rastro en el marco de una investigación por infracción a la Ley Nacional N.º 23.737.
El intento de fuga que no prosperó
Cuando los efectivos irrumpieron en el predio, el hombre advirtió la presencia policial y salió corriendo. La reacción rápida de los uniformados alcanzó para frustrar la escapada y concretar la detención, según informaron fuentes del caso.
Así terminó un período de búsqueda que se había extendido durante aproximadamente dos meses. Siebenlist Bustos registraba un pedido de captura vigente y estaría vinculado a la causa por narcotráfico que arrancó en febrero de este año con el secuestro de unos 1.300 kilogramos de marihuana que se transportaban en una camioneta Renault Jumper en la ciudad de La Paz. En ese mismo expediente ya está detenido un comisario de la Policía de Entre Ríos, lo que da una idea de la magnitud de la investigación.
Qué encontraron en el campo
Aunque en el lugar no se hallaron estupefacientes, los uniformados incautaron material que consideran de interés para la causa. La lista incluye un automóvil Toyota Corolla con adulteraciones en las numeraciones de chasis y motor, seis teléfonos celulares, una carabina, diecinueve cartuchos calibre .22 sin percutir y una cédula de identificación vehicular.
También se secuestró dinero en efectivo: alrededor de dos millones de pesos argentinos, más de doscientos cuarenta pesos estadounidenses, sesenta mil pesos guaraníes y una suma menor de reales brasileños.
En el establecimiento, además, fueron identificadas cinco personas. Un hombre quedó detenido e incomunicado por disposición judicial.
El procedimiento contó con la colaboración de la Compañía de Operaciones Especiales (C.O.E.), dependiente de la Dirección General de Operaciones y Seguridad Pública, y se desarrolló con intervención del Juzgado Federal de Paraná N.º 1, a cargo de Leandro Ríos, y de la Secretaría Criminal y Correccional N.º 1, a cargo de María Silvia González. La investigación sigue bajo las directivas de la Justicia Federal para establecer el alcance de las responsabilidades penales.
La causa que tiene en prisión a Rosatelli
En septiembre último, el juez federal de Paraná Leandro Ríos dictó el procesamiento con prisión preventiva de Daniel Alejandro Rosatelli —abogado y oficial de la Policía de Entre Ríos— junto a otras cuatro personas, por el transporte de más de 1.345 kilogramos de marihuana. La resolución les atribuye haber coordinado la adquisición, el acondicionamiento y el traslado del cargamento interceptado en La Paz el 13 de febrero, y dispuso embargos millonarios sobre sus bienes.
El texto de la causa sostiene que, entre el 4 de noviembre de 2025 y el 13 de febrero de 2026, Rosatelli, Martín Reynaldo Germán Pelizzari, Claudio David Luna, Alan Josías Gabriel Favieri y José Belén Favieri, junto a otros colaboradores, organizaron y ejecutaron el transporte de 1.345,51 kilogramos de marihuana compactada en 1.716 "ladrillos" o "panes". El cargamento fue interceptado el 13 de febrero de 2026 en el "Camino del Borello" y Ruta Nacional N° 12 (La Paz, Entre Ríos) tras la persecución de una furgoneta Citroën Jumper blanca.
Según la imputación, Rosatelli aportó los fondos y la logística para comprar la furgoneta —que registraba pedido de secuestro por estafa— y colocarle una chapa patente ideológicamente falsa (dominio GIJ 496) para eludir los controles. La maniobra incluyó una camioneta Toyota Hilux que operó como "auto-guía" en la ruta.
Al comisario se le endilga además otro hecho, calificado como lesiones graves agravadas y amenazas coactivas: el 12 de noviembre de 2025, en la sede de la ONG Suma de Voluntades en Paraná, Rosatelli habría agredido físicamente al intermediario Sixto Ramón Maciel golpeando su cabeza contra una pared con un arma de fuego. La agresión le provocó a la víctima un traumatismo encéfalo-craneano con riesgo de vida. El ataque, según la causa, tuvo como objetivo amenazar a Jonatan Emanuel Barbieri para que retirara la denuncia por estafa vinculada a la furgoneta, radicada una hora y media antes.
De una venta de cheques truchos al cargamento
La historia se remonta a noviembre de 2025, cuando Jonathan Barbieri, un excabo de la Policía exonerado por su participación en bandas delictivas, con varias causas y al menos una condena, vendió un utilitario Citroën Jumper a Martín Reynaldo Pelizzari, un delincuente especializado en estafas que había sido condenado recientemente. El 4 de noviembre por la mañana se reunieron en la Shell del acceso norte de Paraná y acordaron la transacción por 20 millones de pesos.
En horas de la tarde, en la esquina de Corrientes y Nogoyá, Pelizzari le entregó una parte en efectivo (unos 2.400 dólares), dos cheques del Banco Galicia por 3 millones cada uno y le realizó dos transferencias de 1 millón cada una desde la cuenta de Claudio David Luna. Se comprometió a pagar el saldo una semana después.
El pago nunca llegó y los cheques fueron rechazados por apócrifos. Barbieri hizo la denuncia en la comisaría segunda y luego la amplió en la Fiscalía, por un perjuicio de unos 14 millones de pesos.
En relatos posteriores, que no quedaron plasmados en la denuncia formal, se sostuvo que cuando Barbieri y quien sería el titular del vehículo fueron a reclamar sufrieron un fuerte apriete y una golpiza, por la que el primero quedó bastante desfigurado. Incluso hubo uno que terminó hospitalizado. "En Paraná mandamos nosotros", le habrían advertido a punta de pistola.
Rosatelli aparece mencionado en esas narraciones desde fines del año pasado, aunque no en la denuncia formal que llegó a la Fiscalía de Paraná. El episodio quedó como una anécdota sin mayor trascendencia hasta la noche del viernes 13 de febrero de este año.
La interceptación que lo cambió todo
Esa noche, policías de Delitos Rurales de La Paz interceptaron un vehículo que circulaba por el "Camino del Borello", en rigor calle Los Aromos, un camino de tierra alternativo que comunica La Paz con la ruta nacional 12. Pensaban que esa Citroën Jumper estaba involucrada en hechos de cuatrerismo de la zona.
Detuvieron a una persona y otras dos se fugaron a campo traviesa en la oscuridad. Al abrir el utilitario encontraron 61 bultos con un total de 1.716 ladrillos de marihuana, que pesaron 1.345,5 kilos. También había un pequeño envoltorio con menos de un gramo de cocaína y otro con 16 gramos de cannabis.
Constataron que el Citroën Jumper patente GIJ 496 tenía pedido de secuestro desde el 2 de diciembre del año anterior. Era el vehículo denunciado por Barbieri, vendido a Rosatelli y que ahora aparecía cargado de droga.
La causa quedó en manos del Juzgado Federal de Paraná a cargo de Leandro Ríos, quien indagó al único detenido, con la acusación del fiscal federal Leandro Ardoy y la defensa del abogado Claudio Berón. El hombre se abstuvo de declarar y quedó con prisión preventiva en la Unidad Penal N° 1. Se trata de César Leonel Ramírez, de 34 años, de La Paz, con una condena cumplida por robo.
La investigación avanzó para llegar al dueño del cargamento y del vehículo. Los pesquisas se toparon con lo sucedido el año anterior y con la denuncia de Barbieri. Hace aproximadamente un mes se presentaron en la División Sustracción de Automotores, donde está retenida la Citroën Jumper, y se llevaron la documentación. Después de ese procedimiento llamó la atención que un policía cercano a Rosatelli cambió de teléfono y de línea.
En paralelo, otros sospechosos quedaron bajo la lupa. Claudio David Luna andaba muy inquieto en los días posteriores al secuestro del cargamento y en su barrio, la zona del Mariano Moreno, muchos comentaban que estaba involucrado. También ubicaron a Pelizzari, un conocido estafador con múltiples causas que está en la cárcel cumpliendo una condena reciente; un comentario extraoficial apuntaba a que él aportó los cheques para la compra de la camioneta.
Así apareció vinculado Siebenlist Bustos, un muchacho con un par de causas judiciales por amenazas. En el marco de uno de esos legajos, en 2024 la Policía allanó su domicilio en la zona de calle Pronunciamiento, cerca del ferrocarril, y le secuestró una camioneta Toyota Hilux 4×4.
Los otros dos paceños identificados como parte del cargamento y que se fugaron son los hermanos Alan y José Belén Favieri, ambos con varias causas por amenazas, abuso de armas y lesiones, entre otras. El segundo tiene una condena por narcomenudeo en La Paz.
Los allanamientos simultáneos
Con esos elementos, la Justicia ordenó allanamientos simultáneos un miércoles por la mañana. Uno fue en el departamento de Rosatelli, en el edificio de calle 25 de mayo frente a la plaza triangular, en la intersección con Echagüe. El abogado fue detenido y trasladado a la Unidad Penal 1 de Paraná tras la identificación en la Delegación de la Policía Federal. No se resistió y colaboró en todo momento. Ingresó a las 16 y quedó alojado en una celda del sector de Guardia. Sus defensores son Rubén Pagliotto y Damián Petenatti, junto a Miguel Ángel Cullen.
También allanaron su estudio jurídico de calle Corrientes 519 y el domicilio de su padre en Chajarí, el exsubjefe de la Policía de Entre Ríos durante una década, entre 2005 y 2015. La Policía Federal, además, revisó la oficina de la secretaría general donde funciona asuntos jurídicos, a cargo de Rosatelli, en la Jefatura Departamental Paraná, en calle Gualeguaychú y Belgrano.
Alan Favieri fue detenido en La Paz cuando caminaba y fue identificado por policías. Luna fue arrestado por la noche, quedó alojado en la Alcaidía de Paraná y sería trasladado al penal. Siebenlist Bustos y José Favieri estaban siendo buscados para su traslado a la cárcel de la capital provincial; el primero terminó cayendo en Hasenkamp.
Todos irán a defenderse en las próximas horas en las indagatorias en el Juzgado Federal.
El informe reservado sobre los hallazgos "causales"
A fines del año pasado, autoridades de la Policía habían informado a la Justicia Federal sobre una serie de situaciones que les llamaron la atención, en las que aparecía un grupo policial entre el que estaba Rosatelli. Se trataba de secuestros de importantes cargamentos de droga hallados en forma "causal", sin personas detenidas. Por el momento no se puede afirmar que ese informe tenga relación con la causa judicial por las detenciones, pero forma parte del contexto.
El primero fue en junio de 2024, cuando encontraron 30 kilos de marihuana durante un procedimiento en busca de armas de fuego en una vivienda deshabitada del barrio Mosconi.
El segundo fue en marzo de 2025: en busca de una moto robada, policías de Investigaciones de la Departamental siguieron un sendero por la zona oeste de Paraná, cerca de los bañados, que los llevó hasta una casilla de chapa en medio del descampado y lo que se informó como una "cocina de cocaína". Había casi 40 kilos de pasta base, casi 63 kilos de una sustancia blanca en polvo, dos fuentones plásticos, seis recipientes plásticos rectangulares, tres bidones con restos de acetona, lidocaína y una prensa metálica.
Las características del episodio llamaron la atención de las autoridades policiales y del propio ministro de Seguridad, Néstor Roncaglia, quien por su trayectoria en investigaciones de narcotráfico en la Policía Federal no se creyó aquello del descubrimiento causal. En el informe se asentó que el lugar parecía un verdadero montaje: la casilla estaba recientemente armada, con tornillos nuevos y una prolijidad poco habitual en el ambiente narco. "Bien de milico", definió un exjefe policial. Había fuentones iguales a los del comedor policial, nuevos y sin uso. El pasto alrededor se notaba pisado de los días previos. Y no había nadie custodiando semejante cargamento.
En el marco de ese operativo se robaron una moto del 911 que nunca más apareció, un episodio bochornoso que en su momento no dejaron trascender.
El 1° de diciembre de 2025 se sumó otro hallazgo: a las 13.30 de ese lunes, el jefe de la comisaría séptima recibió un llamado de un pescador anónimo que dijo haber visto una lancha negra con dos motores desde la que sus ocupantes descargaron bultos sobre la costa de un campo en calle Walter Grand al final. Al llegar, sobre la orilla del río Paraná, encontraron 18 bultos con marihuana que pesaron algo más de 134 kilos. Otra vez, un hallazgo sin responsables ni rastro. El llamado dejó dudas: no quedó claro dónde estaba el pescador cuando describió la escena, resultó raro encontrar una lancha negra con dos motores fuera de borda —más propia de la navegación marítima— y tampoco se entendió por qué llamó al celular del jefe de la comisaría en lugar del 911. "Otro circo", afirmaron investigadores de Drogas Peligrosas.
Lo que quedó plasmado en ese informe es la presencia en los hallazgos de droga del abogado de la Jefatura Departamental Paraná, Daniel Rosatelli, quien pese a cumplir horario de oficina en esa sede para su labor técnica jurídica aparecía en procedimientos ajenos a su función.
"Para criterio de las personas que observaron estos casos, eso estaba armado", dijo una fuente consultada. Quienes estaban a cargo de esos procedimientos, en tanto, se quejaron de haber sido acusados cuando lograban secuestros de cocaína y marihuana: "Tenemos más problemas por sacar droga de la calle que por otra cosa", lamentan en ese círculo.