Un mono araña de entre 25 y 30 años, con recinto propio y una conducta que desconcierta a los visitantes. A pocos minutos de la Capital, el Faunístico guarda historias de rescates que pocos conocen.
Hay un mono que se persigna cuando se pone nervioso. Una puma que perdió la cola tras un ataque y un animal que parece un guanaco pero es, en realidad, una cruza entre esa especie y una llama. Son apenas tres de las historias que guarda el Faunístico, Centro de Rehabilitación de Fauna Silvestre, el espacio de Rivadavia que permite ver de cerca a la fauna silvestre y conocer detalles que difícilmente se aprendan en otro lado.
Está a solo 12 kilómetros de la Capital y depende de la Municipalidad de Rivadavia. Funciona como una salida para disfrutar en familia, pero detrás de los recintos hay una tarea más importante: rescatar, cuidar y, cuando las condiciones lo permiten, devolver a su hábitat natural a ejemplares que fueron víctimas de la acción humana.
Qué hace el Faunístico con los animales rescatados
Al predio llegan animales silvestres rescatados del cautiverio, de la tenencia ilegal, del tráfico de especies o de situaciones que pusieron en riesgo su vida. Cuando la recuperación y la reinserción en la naturaleza no son posibles, los ejemplares quedan bajo cuidado permanente.
En esos casos, además de recibir atención, cumplen un rol en tareas de investigación, conservación y educación. El trabajo también incluye la reproducción de algunas especies como parte de las estrategias para contribuir a su repoblamiento.
Por eso la visita va más allá de mirar animales. Con recorridos, información y actividades educativas, el parque busca generar conciencia sobre la biodiversidad, la tenencia responsable y las consecuencias de convertir a un animal silvestre en mascota.
El Faunístico dentro de la Eco Ruta Turística
El espacio es uno de los ocho que integran la recientemente presentada Eco Ruta Turística de San Juan, una propuesta que reúne atractivos naturales y centros de educación ambiental de distintos departamentos para ofrecer otra manera de recorrer la provincia.
La incorporación se nota desde la entrada: el cartel oficial del circuito señala que el predio forma parte de la propuesta y permite acceder, mediante un código QR, a la presentación del espacio. A lo largo del camino interno hay carteles con datos sobre las especies, su estado de conservación y su origen (autóctonas o exóticas), además de audioguías pensadas para facilitar la experiencia de las personas con discapacidad. Todo en conjunto permite hacer una visita autoguiada completa.
Los cinco imperdibles y una yapa
Cada animal tiene su particularidad, pero hay algunos que merecen una parada especial. Estas son cinco historias para prestarles atención y una sorpresa más que vale la pena descubrir.
1. Los cóndores. El parque tiene dos ejemplares y observarlos permite conocer diferencias entre machos y hembras, pero también entre adultos y juveniles. Una oportunidad para descubrir características de una de las aves más emblemáticas de la región y aprender sobre una especie clave para los ecosistemas andinos.
2. Tito, el mono con una edad equivalente a 90 años humanos. Es uno de los habitantes más antiguos del Faunístico y uno de los que más llaman la atención. Se trata de un mono araña de entre 25 y 30 años, una edad que, trasladada a la equivalencia humana, ronda los 90. Es una longevidad que estos animales difícilmente alcanzan en estado silvestre.
Tiene un recinto exclusivo, construido especialmente para él en el centro del predio. Su historia es tan particular como su comportamiento: llegó al parque después de que un camionero lo tuviera como compañero de viaje. No es una especie autóctona de San Juan y su permanencia está relacionada con las consecuencias de haber sido criado fuera de su ambiente natural.
De hecho, tiene conductas que sorprenden a los visitantes. Una aparece cuando se pone nervioso: empieza a persignarse de manera repetitiva. Los especialistas identifican este tipo de conductas como comportamientos estereotipados, que pueden aparecer en animales sometidos a condiciones de cautiverio inadecuadas. Detrás de lo que parece una actitud curiosa hay una historia que merece conocerse.
3. Las tortugas, que pueden vivir 60 años y terminan siendo un problema para sus dueños. Su presencia en el parque también permite conocer una problemática extendida: la compra y tenencia ilegal de tortugas como mascotas. Hay ejemplares acuáticos y terrestres; estas últimas incluyen especies autóctonas de la provincia y, aunque su comercialización y tenencia están prohibidas, muchas llegan al mercado ilegal y terminan en viviendas particulares.
El problema aparece con el tiempo. Las tortugas pueden vivir alrededor de 60 años y alcanzar tamaños importantes, así que lo que empezó como mascota se convierte en una responsabilidad que muchas personas no pueden o no quieren sostener. Por eso una parte de los ejemplares llega al parque después de ser entregada por sus antiguos dueños. Es uno de los grupos que más reciben: el promedio es de una tortuga cada dos meses.
Durante la visita también se aprende sobre sus necesidades y cuidados. Uno de los aspectos más importantes es la alimentación: cuando no reciben los nutrientes adecuados, pueden desarrollar problemas que afectan directamente su caparazón y comprometen seriamente su salud.
4. Los pumas, tres ejemplares con historias de rescate. En el recorrido se pueden observar tres: un macho y dos hembras. Sus nombres son Chis, Orejita y Taite. No son los únicos que viven en el predio: otros permanecen en sectores aislados por cuestiones de seguridad y cuidado, e incluso hay uno que debe estar separado por un problema de salud que afecta su sangre.
Todos llegaron después de ser rescatados de situaciones de cautiverio o de haber sufrido heridas. Entre las historias que se pueden conocer está la de Taite, una puma que perdió la cola después de ser atacada por un zorro. La lesión fue tan importante que tuvieron que amputársela. Aunque logró recuperarse, la ausencia de esa parte del cuerpo le genera dificultades, sobre todo al trepar, porque afecta su equilibrio.
Su historia permite entender que muchos de los animales que viven en el parque no llegaron por casualidad, sino después de atravesar situaciones que modificaron para siempre sus posibilidades de volver a la naturaleza.
5. Guanacos y guallamas: parecen iguales, pero no lo son. Uno de los recintos guarda una particularidad que puede pasar inadvertida: allí hay un solo guanaco, aunque comparte espacio con otros dos animales de aspecto muy parecido. Son guallamas, ejemplares que nacen de la cruza entre un guanaco y una llama.
La presencia de estos animales tiene una explicación. Según explican los especialistas del parque, en San Juan existe una legislación que protege el aprovechamiento de la carne y la lana de los guanacos. Frente a esas restricciones, hubo quienes impulsaron cruzas con llamas para obtener un híbrido de características similares y poder aprovechar sus productos, amparándose en un vacío legal. Una historia que muestra que no todos los animales que parecen de la misma especie lo son y, de paso, expone una problemática vinculada con la conservación de la fauna silvestre.
La yapa: las aves pequeñas que más llegan
Aunque pasan más desapercibidas que los grandes mamíferos, las aves paseriformes son las que más llegan al Faunístico. Son pájaros pequeños que, en muchos casos, son rescatados de situaciones de caza o tenencia ilegal. Entre las especies que reciben hay diucas, jilgueros, benteveos, pepiteros, comesebos, reinas moras y corbatitas, entre otras.
Su ingreso requiere un procedimiento especial. Primero cada ejemplar pasa por controles individuales y permanece aislado para evitar la transmisión de enfermedades. Superada esa etapa, empiezan a reunirse en grupos pequeños de manera progresiva para acostumbrarse a convivir con otras aves. Recién después pasan a la jaula general. Es un proceso que muestra que recuperar fauna no es solo alimentar y alojar: también requiere tiempo, controles y cuidados específicos para cada especie.
Cómo organizar la visita
El recorrido es una alternativa para compartir en familia, pero requiere algunas previsiones para disfrutarlo y respetar las condiciones del lugar.
Cómo llegar: Ruta Provincial 60, kilómetro 14, Rivadavia.
Días y horarios: de miércoles a lunes, de 9 a 18. Los martes permanece cerrado.
Duración: el recorrido demanda aproximadamente una hora; la permanencia máxima en el predio es de tres horas.
Informes y consultas: +54 264 605-5402 (lunes a viernes, de 8 a 12:30).
Qué tener en cuenta antes de ir
No está permitido ingresar con mascotas. Tampoco se permite el ingreso con reposeras, banquitos, conservadoras o hieleras.
En verano conviene llegar temprano, preferentemente al horario de apertura, cuando los animales suelen estar más activos. Es recomendable llevar agua, gorra, protector solar y repelente de mosquitos. En invierno, sumar un abrigo.
Cómo comportarse durante el recorrido
La visita también implica respetar ciertas pautas para no alterar a los animales: evitar gritos, cantos a volumen alto y aplausos; no alimentar ni molestar a los ejemplares; y respetar las barreras sin cruzar las vallas.